Esas son sólo algunos de los argumentos que exponen los sectores afectados
luego de que se establecieran las doce y dos de la madrugada, para el cierre
de bares, discotecas y colmadones.
Afirman también algunas empresas licoreras y cerveceras, que no existe
ningún dato científico que relacione el auge de la delincuencia con el
consumo de alcohol.
Sin embargo, si tomamos una muestra aleatoria de una semana de cualquier mes
del presente año o del pasado, del parte diario que ofrece la oficina de
Relaciones Públicas de la Policía Nacional, nos daremos cuenta que la
mayoría de incidentes donde se notifican muertos y heridos ocurren en bares,
colmadones y discotecas.
Pero más aún; el principal motivo de escándalo y desasosiego de los barrios
populares son esos tipos de negocio.
Como comunicador he tenido que escuchar las quejas y el desaliento de
residentes en distintos sectores de la capital, santiago y la provincia
Santo Domingo, para sólo poner de ejemplo tres botones, con relación al
funcionamiento de colmadones, bares y discotecas, (que en el caso de los
barrios se convierten en piedra de escándalo no sólo dentro sino además,
fuera del local que ocupan).
Pero además, el principal reporte de atención en las emergencias de los
hospitales y clínicas privadas del país, son aquellas personas heridas o
muertas en riñas y actos de violencia relacionadas directamente con el
alcohol en sus diferentes tipos.
Así que Señor Presidente, señores autoridades; NO SE DEJEN CHANTAJEAR por
nada ni nadie, ya que todo el país le apoya en la implementación de las
medidas que desde ya han logrado controlar la vorágine de una delincuencia y
violencia que estaba amenazando la paz que con tanto sacrificio ha logrado
el pueblo dominicano.
No importa que se reduzcan los ingresos fiscales. El gobierno tiene que
seguir trabajando en la creación de empleos, (tal y como lo está haciendo),
con el fin de que aquellos ciudadanos que puedan ser afectados en sus
empleos logren insertarse al mercado laboral.
Pero nunca de un paso atrás, puesto que todas y cada una de las medidas son
mas que positivas y venían siendo reclamadas por una población hastiada de
la violencia, el vandalismo y el crimen.
PORQUE LA PAZ Y LA TRANQUILIDAD de los millones de dominicanos que
trabajamos y estudiamos en esta media isla que ocupan los 48 mil kilómetros
cuadrados, no tiene precio.