¿Que si una dama tan refinada como la licenciada Cristina Lizardo comería fritura en una esquina de la Provincia Santo Domingo? Muchos lo dudan, pues no imaginan a la educadora y dirigente del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) abrochándose una porción del cuerito frito del cerdo, o emburujada con un pedazo de la carne de puerco revolteada en aceite caliente. ¡Pero cuánto se equivocan!
La senadora entiende importantísimo parecerse a la gente de su comarca, frecuentar los mismos lugares que las personas de su entorno y ubicarse frente a una fritura, como cualquier otro munícipe, para darse una jartura de fritos con chicharrón.
"Yo no tengo ningún temor en comerme mi fritura, porque, óyeme bien, el que va a Villa Mella y no se para en la fritura del parque de Villa Mella, no ha ido a Villa Mella", expresó acompañando sus palabras de una sonrisa franca. Destacó que recientemente allí se realizó la Feria del Chicharrón y en tal celebración se preparan las mejores exquisiteces con esta modalidad cárnica.
Pero no crean que ahì se detiene la cosa, pues doña Cristina, tras precisar que hay una parte de la población que vive de la venta de chicharrón, afirmó que "tampoco me voy de Boca Chica sin comerme un yaniqueque", aclarando que preparados en la casa los productos de esta masa de harina zambullida en aceite caliente, y jocosamente denominada "long play", no quedan tan buenos como los que fríen en el famoso balneario.
Indicó que también le compra al chinero de la esquina y al aguacatero que pasa voceando frente a la casa de la respetada congresista. Ella ve todo eso como parte del proceso de convivencia con su comunidad, es un poco ser como todos. Al respecto señala no sentirse ajena, sino parte de eso.
La senadora por la Provincia Santo Domingo que busca la reelección para el próximo período senatorial, licenciada Cristina Lizardo Mézquita, es una mujer sencilla, que no asume poses, orgullosa de sus orígenes y ama profundamente la familia.
Hace pocos días tuve la oportunidad de interactuar con la legisladora cuando compareció a un encuentro dirigido por Charlie Núñez, acompañado de un equipo de profesionales de la comunicación compuesto por Marino Ramírez, Aikys Ambiorix y Hèctor Gerardo.
Al explicar las razones que pudieran tener los votantes que conforman la enorme masa de personas que no pertenecen a partido alguno, expuso que se dan condiciones que permiten que los sufragantes hagan suyo al aspirante y entre tales características sobresalen la credibilidad y la confianza,en primer lugar, y luego la humildad, el saber escuchar a la comunidad, pues la gente siempre tiene necesidad de ser escuchada y sentir que se le importantiza, sin importar lugar ni hora.
"Hay un elemento importante para tú votar por un candidato, y es la credibilidad. En un momento en que a veces la confianza se pierde, en un momento en que nos dicen "los políticos", se debe dar muestras a la población de que se puede creer en políticos y en organizaciones políticas que han estado siempre a tu lado. Lo que permite que la gente vote por tì es que tú te parezcas a ellos", afirmó, con la prudencia y la seguridad que siempre acompañan sus palabras.
Charlie quiso saber si ella cocina, con un trasfondo de si sabe cocinar y prepara cada comida en su hogar, y la senadora respondió que sí, o sea, que le fascina estar frente a una estufa echando a coser alimentos en un caldero. Pero Marino remachó que si ella cocina bueno, a lo que contestó con un tresillo de sí en semifusas, mientras que, sin dejarla recuperar, Héctor le preguntó si han sobrevivido, en alusión al resultado final de sus recetas gastronómicas con ribetes de corre-corre senatorial, pero ella calmó la tempestad al aclarar que sì, o sea, que nadie ha fracasado al someter a debates estomacales los proyectos de leyes culinarios de la representante senatorial de la Provincia Santo Domingo.
"Pero, además, me gusta ver la gente comer. Disfruto viendo la gente comer y eso tiene que ver con mi formación también de hogar, porque yo creo mucho en la familia y pienso que lo que tù proyectas es lo que has sido desde pequeño", agrega, como sumándole circunstancias atenuantes a su gestión de cocinera familiar.
De paso, recordó que nunca olvidaremos el favoritismo que había en muchas familias a la hora de repartir la carne de pollo como compañera del arroz con habichuelas durante el almuerzo. Se armaba un reperpero, un refunfuñar, a modo de susurro, cuando le endosaban las mejores partes a los elegidos dedocráticamente o por sus dotes de Buquí y Malí.
"Ustedes saben muy bien que las piezas del pollo tienen un dueño: a algunos les tocarán las patas y el cocote, a otros el muslo largo y a uno la pechuga". En esa nada democrática repartición a la hoy senadora le depositaban el muslo en su plato.
Pero esas circunstancias hicieron de Cristina Lizardo Mézquita una mujer perseverante, con un corazón de luchadora incansable y hoy, a pesar de aquella repartición poco convincente de las porciones de carne de pollo, su espíritu se fortalece y apuesta por fomentar la unidad familiar para el crecimiento de la sociedad.
Así es Cristina Lizardo, una mujer débil por el chicharrón y los yaniqueques, pero firme como senadora.