Con una historia dictadores, tiranos y nepotismo, Haití, no ha podido estructurar un programa definido que le sirva de sostén para sacar a sus masas, de la ignorancia, el atraso social, económico y político.
Ante la trágica muerte de una cantidad de haitianos, que hasta el momento es imposible contabilizar, puesto que sectores enteros, aun hoy cuando estoy escribiendo este articulo, nadie ha entrado, no queda otra opción que encausar todos los esfuerzos para iniciar la construcción de un Haití, prospero.
Sin importar lo acontecido actualmente en Haití, tradicionalmente la República Dominicana ha sido el principal sostén económico de los haitianos, que le han permitido enviar cientos de millones de dólares de remesas a sus familiares, educar y brindar techo y asistencia médica a miles de sus ciudadanos.
Sin importar que tengan o no documentos, los haitianos trabajan en casi todas las aéreas de la economía, sin ser molestados por ningún tipo de autoridad, contrario a lo que pasa en España, Estados Unidos, Italia, Francia o Inglaterra, para solo poner algunos ejemplos.
Es así, que sin importar todo el prejuicio de un sector de la prensa internacional, apoyada por despreciables dominicanos, que no se merecen la nacionalidad que ostentan, los dominicanos, el gobierno, sus instituciones y organismos de la sociedad civil, se ha volcado a ofrecer su mano ayuda al hermano pueblo haitiano.
Es así, como empresarios de la calidad humana de Manuel Estrella, utilizó aviones, helicópteros y vehículos a su servicio, para salvar vidas, trasladando heridos a hospitales de la frontera, de Santiago y de la ciudad capital.
El señor Estrella, es un ejemplo a imitar, como empresario dominicano de grandes iniciativas,… como un gran emprendedor.
Pero, a pesar de todo el apoyo, la solidaridad y la cooperación que podamos brindar los dominicanos, la República Dominicana, es una nación pobre, subdesarrollada y con muchos problemas sociales.
Es por ello, que se hace necesario que los Estados Unidos, Francia, Canadá, Inglaterra y España, con la participación de representantes de la República Dominicana, sienten las bases del verdadero desarrollo económico e institucional de Haití.
Haití necesita buenas carreteras, puentes, hospitales, escuelas, politécnicos, así como la preparación técnica y profesional de los haitianos, para que en 25 o 30 años, puedan asumir el control y la gestión absoluta de su país.
Se necesita la creación de infraestructuras que garanticen el desarrollo industrial, agroindustrial, turístico y de transporte necesarios, y que sirvan de soporte a un desarrollo sostenible de la nación haitiana.
Pero Haití, necesita paz y seguridad. Y eso solo lo puede ofrecer la comunidad internacional, puesto que ese país no cuenta con cuerpos de seguridad que lo garanticen.
La comunidad internacional debe preparar una Policía Nacional Haitiana profesional, un Ejército, Fuerza Aérea y Marina, que garanticen que esa nación pueda asumir su propio destino, como país soberano.
Es por ello, que la comunidad internacional no debe abandonar al pueblo haitiano, cuando pasen los efectos de la tragedia. Cuando ya no sea noticia. Cuando ocurra otro hecho o tragedia en otra región del mundo.
La Organización de las Naciones Unidas ONU, debe mantener la atención del mundo sobre Haití.
Los Estados Unidos, Francia y Canadá, deben iniciar de inmediato el diseño de una estrategia de desarrollo para Haití, (siempre con la participación de representantes dominicanos). Pero una estrategia de desarrollo integral, que genere empleos permanentes y temporales.
Entiendo que el desarrollo de un plan de construcciones permitirá la creación de miles de empleos en todo Haití. Al tiempo que se inicie la tecnificación y preparación del personal haitiano necesario que permita el desarrollo sostenible de esa nación.
Creo que llegó la hora de Haití. Creo que llegó el momento de que la comunidad internacional, encabezada por las Naciones Unidas, Estados Unidos, Francia y Canadá, asuman la responsabilidad de liderar el desarrollo sostenible de Haití.