Actualizado domingo 21 de marzo de 2010, 11:37:19 PM (EDT), Santo Domingo, República Dominicana
DELINCUENCIA Y SUS JUECES
¿La criminalidad nos elige?
Por Wilfredo Mora El autor es criminólogo y perito forense *
En las últimas horas hay una irrupción de acontecimientos violentos, como si se tratara de un catálogo de formas delictivas, lugares, víctimas y victimarios, lo cual nos hace pensar en que la violencia criminal se prepara para eventos por ocurrir.
La criminalidad nos elige, y no estamos al tanto de los socios eficientes, disciplinados con espíritu de organización, capaces de cumplir fielmente una cita que ella necesita: es el crimen organizado, el mismo que estamos repeliendo con la ley del silencio.
Estamos alimentando las imágenes de la cultura de la violencia que más parece una cultura de la muerte. Las causas más puras, la génesis de esta violencia, los motivos por la que la describimos, son los mismos que los vicios de nuestras ciudades y barrios. Nuestra sociedad se descompone vertiginosamente, crece sin planificación y la crisis de sus instituciones la atrinchera, engendrando el fenómeno de la delincuencia organizada con espacios cada vez más peligrosos.
Pero si tenemos que elegir nosotros, cuál criminalidad vamos a atacar primero –los delitos comunes o el crimen organizado–, es urgente aunar esfuerzos en los delitos comunes, asociados al deterioro social, al lucro, como son los asaltos o los atracos. En su esencia estos son el resultado de profundas dificultades sociales de grupos importantes de la sociedad. La cobertura social del Estado tiene que enfrentar esta realidad de los asaltos y atracos, y el Programa Barrio Seguro no basta, ni remotamente.
De nuestra parte, recomendar que los asaltos y atracos deban llevarse a cero grado. Una valoración de actividades que se puede proponer es volver a atacar “ferozmente” las armas de fuego ilegales, incidir en otra cultura del transporte motorizado, preparar una camada de policía para el patrullaje a pie (esta vez con aparatos de comunicación y educación ciudadana, y los mismos pueden ser capacitados por una institución extranjera), iluminar el tendido eléctrico de las calles (que puede ser independiente y que deberá estar separado de las casas, para evitar la oscuridad), y sobre todo reactivar la actividad económica en la tanda nocturna, para que haya la mayor cantidad de gente trabajando en horas de la noche. Todos estos factores disuaden al delincuente y motivan al ciudadano a vivir sin temores.
Pensamientocriminologicodominicano@hotmail.com
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