Anthony Frances Malinowsky, su nombre completo, nació el 5 de octubre de 1909 en la localidad de Collinsville, Illinois, y a los 27 años vistió el uniforme de los Dodgers de Brooklyn durante sólo 35 desafíos en menos de tres meses.
En 79 comparecencias junto al plato el torpedero-tercera base conectó 18 hits, incluidos dos dobletes, anotó siete carreras, e impulsó a tres compañeros para un raquítico promedio ofensivo de .228. Una lesión lo dejó fuera del equipo el 16 de julio de 1937.
Malinowsky, aunque no puede blasonar de sus éxitos en la Gran Carpa, guarda en sus recuerdos que tuvo oportunidad de ser compañero de Waite Hoyt y Heinie Manush, miembros del Salón de la Fama de Coopertown.
El infielder que había jugado con varios equipos de ligas menores, entre éstos los Coroneles de Louisville en 1936, abandonó el béisbol y en la Segunda Guerra Mundial trocó el traje de pelotero por el de soldado, participando en una batalla en Bélgica.
Después del conflicto bélico trabajó en la construcción de aviones, fue dueño de un parque de trailers, viajó por su país, Canadá y México, asentándose en 1977 en una vivienda móvil situada en Oxnard, California, donde festejará su centenario
Malinowsky encabeza una lista de 61 ex jugadores de las Grandes Ligas aún vivos mayores de 90 años, delante de su compatriota Lonny Frey (99), segunda base –torpedero, y el cubano Conrado Marrero (98), pitcher.
Frey participó en mil 535 desafíos durante 15 años con los Dodgers de Brooklyn, Cachorros de Chicago, Rojos de Cincinnati, Gigantes de Nueva York y Yanquis de la misma ciudad.
Marrero, que llegó a los Senadores de Washington con 39 años, intervino en 118 juegos en cinco temporadas, logrando magnifico balance de 39 triunfos y 40 fracasos en un equipo que ocupaba los últimos lugares de la Liga Americana.
En ese longevo grupo figuran tres miembros del Salón de la Fama: el pitcher Robert (Bob) Feller, Indios de Cleveland; el infielder Bobby Doerr, Medias Rojas de Boston; y el outfielder Monte Irvin, Gigantes de Nueva York y Cachorros de Chicago.
El inicialista Phil Cavarretta ( Medias Blancas y Cachorros de Chicago) es quien más jugó -dos mil 30 partidos-, seguido por el segunda base Bobby Doerr (mil 865, Medias Rojas de Boston), el torpedero Eddie Yoost (cinco equipos y mil 574), y el torpedero Marty Marion (mil 572, Cardenales y Carmelitas de San Luis).
Dominic DiMaggio, ex jardinero central fallecido recientemente, intervino en mil 399 partidos), siempre con los Medias Rojas de Boston.
En contraste hay cinco ex jugadores que, parafraseando a José Angel Buesa, poeta cubano del siglo pasado, pasaron por las Grandes Ligas sin saber que pasaron.
Ellos fueron los lanzadores estadounidenses Mike Palagyi y Len Gilmore, quienes escalaron el montículo en una sola ocasión.
Le siguen en ese negativo desempeño el cubano Rogelio (Limonar) Martínez, y los estadounidenses Carl Miles, Art Kenney, Al Veigel, todos pitchers, con dos apariciones en la lomita.
Conrado Marrero y Martínez son los dos únicos latinoamericanos en el listado de 61 ex jugadores del primer escalón del béisbol estadounidense que aún viven.
Martínez, quien cumplirá 91 años el 5 de noviembre próximo, lanzó un inning y un tercio con los Senadores de Washington, cuya franela vistió del l3 al 16 de julio de 1950.
En reciente entrevista, Marrero le comentó a este redactor que su compatriota llegó al conjunto de la capital estadounidense con problemas en las piernas, que no le permitían moverse con facilidad.
Ese conjunto tuvo además en sus filas en esa época a otros jugadores cubanos, entre ellos Fermín Guerra, Roberto Ortiz y Sandalio Consuegra.
leo