Aquellos que convencidos del tipo de música que hacen, desarrollan una personalidad musical y un repertorio de éxitos en el género que los convierte en bandas y orquestas inconfundibles. Verbigracia: Los Hermanos Rosario.
Es el grupo u orquesta que no se deja arrastrar por las modas o vertientes rítmicas momentáneas, para sucumbir ante la frase aquella de que “eso es lo que el pueblo quiere”, como ocurrió con el maestro Ramón Orlando, que sepultó el estilo único de la Orquesta Internacional para caerle atrás a vientos pasajeros en el merengue. El resultado ha sido prácticamente el olvido entre los amantes del ritmo, que no recuerdan hoy aquel fenómeno en el merengue.
O lo mismo con Wilfredo Vargas, que de ser Los Beduinos unas de las agrupaciones prototipo de América latina como expresión del merengue, se esfumó entre los inventos creativos de su menor a tal punto que hoy prácticamente pocos lo recuerdan.
Me imagino que el Gran Combo de Puerto Rico ha visto a decenas de grupos desfilar por la historia de la salsa, pero apegados a su estilo, el maestro Rafael Ihier ha sobrevivido al tiempo y es hoy un inmortal de ese género caribeño.
Agrupaciones merenguera como La Banda Gorda de José Virgilio Pena Suazo, Fernando Villalona, Sergio Vargas, Héctor Acosta (El Torito), Eddy Herrera, han estado vigentes porque de alguna manera han sido fieles a estilos de orquestar y cantar nuestro merengue, a tal punto que cualquiera de mi edad va a uno de sus conciertos y conoce casi todas las canciones.
Las muchas innovaciones musicales, el exceso de mescolanza rítmicas, dan ese toque de actualidad a los grupos que experimentan, pero como la moda pasa, también pasan los grupos que renuncian a su estilo para asimilar modismos que terminan siendo sus sepultureros.