En la avenida Las Américas tengo que hacer un giro violento para evitar la caída en uno de los hoyos abiertos de par en par debido al robo impune y continuo de las tapas de bronce del sistema de alcantarillado. Al pasar por el túnel de Las Américas, a la altura del Ensanche Ozama, verifico una vez más que todo el trayecto está apagado como siempre en horas de la madrugada, porque en la zona nunca hay energía eléctrica al comenzar el día. Es una forma muy poco convencional y desagradable de dar la bienvenida a los que llegan a la Ciudad Primada.
Al cruzar el puente Bosch, como siempre oscuro por la falta de energía o por la sustracción de los cables eléctricos, recuerdo el susto de la tarde de ayer cuando estuve a punto de caer en un terrorífico hoyo abierto en el extremo oriental del puente Duarte. ¿Cuántos conductores habrían tenido la suerte que tuve yo de avistar a tiempo esa tronera para evitar un accidente o el dañino impacto en el sistema de suspensión del vehículo.
Al bajar del Elevado para tomar la calle doctor Delgado, rumbo al edificio de Telemicro, compruebo una vez más que los baches de la 27 con doctor Delgado siguen creciendo y haciendo cada vez más difícil circular por esa estratégica intersección. “Probablemente no hay recursos para tapar los hoyos de las principales avenidas de Santo Domingo, pero ayer el presidente de la Opret anunció la decisión del Gobierno de construir la segunda Línea del Metro con una inversión inicial de 28 mil millones de pesos…”, pensé, mientras me la arreglaba a lo Felix Sánchez para seguir la ruta.
En el Gobierno de la Mañana un oyente llamaba para pedir que el gobierno hiciera una inversión de 29 mil pesos para reparar la bomba de regadío que utilizan cientos de campesinos de Villa Jaragua, provincia Bahoruco. Pero a pesar de los reiterados llamados de los agricultores, no hay dinero para reparar la bomba.
Más adelante, otro oyente explicaba cómo se han encarecido los más elementales servicios médicos de los hospitales públicos, porque a pesar de que en poco más de cuatro años se ha triplicado el presupuesto de gasto del Gobierno, gracias a tres reformas impositivas y a la duplicación de la deuda pública nacional, tampoco hay recursos para ofrecer asistencia gratuita de salud a los pobres.
Antes de llegar terminar el trayecto intenté reflexionar sobre la serie de temas y eventos ominosos que habían llamado mi atención durante los primeros minutos de mi jornada laboral. Pensé en la denuncia de Nuria Piera sobre el reparto alegre de los recursos que aportamos los contribuyentes para mantener una de las más costosas e ineficientes empresas estatales, la que más caro le cobra al país por cada hora de apagón.
Aunque revisé rápidamente el concepto sobre Estado fallido en cuya escala hemos estado avanzando significativamente en estos últimos años, no asumí una explicación definitiva hasta que pasé revista a la prensa matinal y leí en el periódico Diario Libre el siguiente titular:
“Banco Mundial dice RD se quema en "Buen gobierno".
Jueves 2 de julio, 2009