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  Actualizado viernes 12 de marzo de 2010, 11:55:04 AM (EST), Santo Domingo, República Dominicana

DEPORTES

San Juan-79: 30 años de primeros Panamericanos en el Caribe

La fiesta continental del deporte batió todos los records de participación.

Por Julio César Mejías Cárdenas
Diario DigitalRD.Com



La Habana.- San Juan, la bella capital de Puerto Rico, festeja en estos momentos los 30 años de la organización de los VIII Juegos Panamericanos de 1979, efectuados entre los días 1 y 15 de julio de ese año, primera edición acogida por una nación caribeña.
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Cuando resta poco más de un año para que los puertorriqueños disfruten nuevamente de otra cita multideportiva, en ese caso serán los Centroamericanos y del Caribe de Mayagüez-2010, recordarán durante estas dos semanas venideras las hazañas y sucesos acaecidos tres décadas atrás, tras una ceremonia inaugural en un estadio Hiram Bithorn repleto a reventar.

La fiesta continental del deporte batió todos los records de participación, pues según estadísticas oficiales de la Organización Deportiva Panamericana (ODEPA) allí acudieron cinco mil 29 participantes entre atletas, técnicos y dirigentes de las delegaciones.

En ello influyó el número de pruebas incorporadas al programa oficial de competencias, 25 más respecto a la cita anterior en México-1975, incluidos los primeros torneos de softbol en ambos sexos, el tiro con arco y el patinaje sobre ruedas, dividido este último en finales de velocidad, solistas y parejas en modalidad artística y hockey.

Del total de participantes antes enunciado, tres mil 700 fueron deportistas de 34 de las 35 naciones pertenecientes a la ODEPA en ese momento y sólo se ausentó Nicaragua, país en el que se gestaban los momentos culminantes de la Revolución Sandinista, que finalmente depuso al dictador Anastasio Somoza, el 19 de julio de ese propio año, o sea cuatro días después de la clausura de estos Juegos.

En definitiva se concursó en 22 deportes y al igual que en las siete ediciones previas, Estados Unidos dominó el medallero con un total de 266 preseas, 125 de ellas de oro —ocho más que en México—, escoltado por Cuba con 145 en total y 64 doradas, que superó en siete su cosecha anterior.

La Mayor de las Antillas se consolidó así como la segunda potencia deportiva del continente, muy distante de Canadá (24 de oro), Argentina (12), Brasil (nueve) y México (tres).

Sólo otros tres países subieron a lo más alto del podio: Puerto Rico (dos), Venezuela (uno) y Chile (uno), otros 12 sumaron alguna presea de cualquier color, mientras que 13 ni siquiera accedieron a un metal bronceado.

Pese a esa disparidad cualitativa entre las naciones participantes, la cita no dejó de tener momentos de gran emoción, aunque ciertamente en la mayoría de las disciplinas la atracción la centraba la rivalidad entre estadounidenses y cubanos.

Estados Unidos barrió en equitación y prácticamente igual lo hizo en natación (28 de 29 títulos, perdió sólo el oro en los 200 m pecho para damas ante la canadiense Anne Cagnon), tiro (12 de 18), lucha (14 de 20), y atletismo (25 de 39), además de ratificar su dominio en deportes colectivos como baloncesto (m), polo acuático (m) y el debutante sóftbol (f).

Cuba dominó en levantamiento de pesas (23 de 30), esgrima (seis de ocho) y gimnasia artística (m), en tanto sus equipos de béisbol y voleibol en ambos sexos se coronaron por tercera ocasión consecutiva, a los cuales se sumó un impresionante triunfo del baloncesto femenino, equipo en el cual brilló la entonces novata y posterior estrella mundial Leonor Borrell.

Como peculiaridad resalta el hecho de que el equipo antillano ganó cinco preseas doradas en el boxeo, una más que el estadounidense, pero este obtuvo el escalón primero por colectivo por mayor cantidad de puntos, de acuerdo con las reglas de la Federación Internacional de este deporte.

Canadá se impuso en ciclismo (tres de seis), sóftbol (m), la gimnasia artística (f) y el nado sincronizado (ganó en sólo y dueto con la estrella del momento, Helen Vanderburg).

Brasil destacaba con la mitad de los ocho títulos disputados en el judo y su infaltable oro en fútbol, que no pudieron evitar el ascenso de Argentina en el medallero, debido particularmente a sus seis oros en el debut del patinaje de velocidad y demás triunfos como el de hockey sobre césped .

Varias individualidades se granjearon la admiración de la afición. En campo y pista, brillaron el cubano Silvio Leonard, el brasileño Joao Carlos de Oliveira y los mexicanos Daniel Bautista y Raúl González, y la estadounidense Evelyn Ashford.

Leonard se convirtió en el quinto velocista, segundo cubano, que logró el doblete en 100 y 200 m, pues lo antecedieron su compatriota Rafael Fortún (Buenos Aires-1951), los estadounidenses Rodney Richard (México-1955) y Ray Norton (Chicago-1959) y el jamaicano Donald Quarrie (Cali-1971).

De Oliveira revalidó sus títulos en triple y salto largo, en esta última por delante del cubano David Giralt y de un espigado jovencito estadounidense que tímidamente se daba a conocer en la pista internacional, Carl Lewis.

El campeón olímpico Bautista conquistó su segundo cetro panamericano en la marcha de 20 km, en tanto su paisano González lograba su primero en los 50, antesala de sus éxitos posteriores tanto en el ámbito continental como olímpico y mundial.

Ashford, por su parte, también consiguió títulos en 100 y 200 m, distancia esta última en la que igualmente se asomó con un bronce otra figura que posteriormente se convertiría en leyenda del atletismo de todos los tiempos, la espectacular jamaicana Marlene Ottey.

Ottey fue bronce olímpico un año después en Moscú-1980 y multimedallista de todos los colores en Campeonatos Mundiales y otras citas estivales.

Inesperadamente el doble monarca olímpico cubano Alberto Juantorena no pudo incorporar en su palmarés un oro panamericano, al ser superado por los estadounidenses Anthony Darden y James Robinson en 400 y 800 m, respectivamente.

Quienes sí ratificaron su brillo fueron las lanzadoras cubanas: Carmen Romero se agenció su tercera corona consecutiva en disco, María Elena Sarría su segunda de tres en bala y María Caridad Colón su primera en jabalina, antesala de su gran triunfo olímpico en la urbe moscovita.

No podía faltar en este recuento el inobjetable triunfo del clavadista estadounidense Greg Louganis, quien venció a sus más experimentados rivales, su compatriota Philip Boggs y el mexicano Carlos Girón, tanto en trampolín como en plataforma.

El canadiense Gordon Singleton se coronó campeón en velocidad y kilómetro contra reloj, prueba esta última en la cual mantuvo el dominio de su país, tras los triunfos de Jocelyn Lowell en Cali-1971 y México-1975.

El sablista cubano Manuel Ortíz ganó su segundo cetro individual consecutivo y tercero de cuatro en la modalidad de equipos.

Mientras su compatriota Margarita Rodríguez fue sorprendida por su compañera de equipo Mercedes del Risco, quien le impidió su tercer oro consecutivo en el florete para damas, hazaña a la cual llegó cuatro años después en Caracas.

En natación, un trío de estadounidenses se colgó par de oros al cuello en eventos individuales: el pechista Steve Lundquist (100 y 200 m), el estilista Jesse Vasallo (200 y 400 combinados) y el librista Brian Goodell (400 y 1500 m) , este último vencedor en ambas distancias del brasileño Djan Madruga.

Las mujeres norteñas no fueron menos, con protagonismo para Cynthia Woodhead, campeona en 100, 200 y 400 m libres, además de los dos relevos, escoltada por Tracy Caulkins, titular en 200 y 400 m combinados e integrante también de ambas cuartetas doradas.

Varios voleibolistas cubanos conquistaron su tercer cetro panamericano consecutivo, por lo cual deben incluirse entre lo más destacados junto a los representantes de deportes individuales: Ernesto Martínez, Leonel Marshall, Diego Lapera, Alfredo Figueredo, Mercedes Pérez, Mercedes Pomares, Ana Ibis Díaz y Mavis Guilarte.

En la edición multideportiva panamericana en San Juan se instauraron los exámenes probatorios de sexo y también se realizaron los análisis antidopaje con más de 700 muestras y un solo caso positivo, que se mantuvo en el anonimato debido a que se trato de un competidor que no obtuvo medallas, aunque sí fue informada la federación internacional correspondiente.

Para los puertorriqueños, los Panamericanos de 1979 siguen constituyendo el mayor espectáculo deportivo que han organizado —acogieron también los Centroamericanos y del Caribe de San Juan-1966 y Ponce-1993, además de un Mundial de baloncesto en 1974.

La lid apenas se vio empañada por el gran abucheo recibido por el gobernador Carlos Romero Barceló, máxima autoridad de la Isla en el momento, a quien se le imputó la decisión de izar la bandera y ejecutar el himno de Estados Unidos antes de similar procedimiento con los iguales símbolos boricuas.

Barceló recibió la rechifla en la ceremonia de apertura y en el acto de clausura.

Otro suceso extradeportivo que no olvidan los citadinos, fue el protagonizado por el directivo del equipo estadounidense de baloncesto Bobby Knight, arrestado tras agredir a un policía, instantes después de ser expulsado de un partido.

Famoso por sus arranques de ira, Knight hizo gestos ofensivos antes de entrar a la aeronave en la cual retornó a Estados Unidos y nunca regresó a enfrentar las acusaciones.

ocs/hm/jcm



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