Jackson tenía la intención con este gesto de reparar su amistad con el vocalista de la banda de rock mas famosa del mundo, dañada en 1985 cuando el Rey del pop triunfó sobre una sociedad formada por McCartney y la viuda de John Lennon, Yoko Ono, en la adquisición de los derechos de más de 200 canciones de Los Beatles.
Según el periódico The Mirror, Jackson dividió su herencia entre sus tres hijos, pero quiso dejarle las canciones a McCartney, por quien siempre sintió admiración y cariño desde que en 1982 grabaran juntos The Girls Is Mine.
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