Propulsor deportivo, que brilló en jornadas importantes de la disciplina de levantamiento de pesas, y desarrolló una dilatada carrera como empleado del equipo Aguilas Cibaeñas, era famoso por contribuir al desarrollo del deporte, desde las escuelas, el gimnasio o la administración.
Su cadáver está expuesto en la Funeraria La altagracia, de esta ciudad, hasta tanto arriben al país sus familiares, que residen en el extranjero.
Se adelantó que el deportista será sepultado a las cinco de esta tarde en el cementerio de la calle 30 de marzo.
“Elpìdillo “, sobrenombre con el que lo bautizó Tony Peña en Las Aguilas, tenía un humor negro, del que nunca se escapaba el ex -manager de las Aguilas, el Chilote Llenas y los miembros de la prensa. Sus jocosidades maravillaban, y hacían dúo con las picarescas “aventuras” de de Julito Martínez, cuando ambos coincidieron por largo años en el camerino mamey.
De voz gruesa de locutor, tenía salidas que parecían de una intimidante amenaza, y luego surgía una sonrisa de marfil, que hacía juego armonioso en su rostro de ébano. El deporte tiene muchas memorias irrepetibles de este forjador de deportistas, que recibió numerosos reconocimientos.
Tavarez, de unos 70 años de edad, sufrió de problemas de salud que fueron reduciendo sus facultades, pese a su esfuerzo por mantenerse activo.