Actualizado domingo 21 de marzo de 2010, 11:37:19 PM (EDT), Santo Domingo, República Dominicana
OPINION
Las ganancias inmediatas y las consecuencias no visibles del pacto
Por Luis José Chávez El autor es periodista y politólogo
En principio parece una victoria compartida entre el presidente Leonel Fernández y el ex candidato presidencial del Partido Revolucionario Dominicano, ingeniero Miguel Vargas Maldonado, pero las consecuencias fundamentales y definitivas del pacto todavía están por verse.
En el plano inmediato el gran ganador es el presidente Fernández, quien hasta el momento del pacto parecía social y políticamente avasallado por las crecientes dificultades derivadas del déficit presupuestario y su evidente incapacidad para dar respuesta a los compromisos de la Cumbre y a los numerosos reclamos sociales y sectoriales que afronta su gobierno.
Además de acordar mediante consenso eliminar el “nunca jamás” vigente en la actual Constitución, Leonel también logra en lo inmediato, neutralizar políticamente la incipiente rebelión de un sector parlamentario de su partido que comenzaba a enviar señales de que no podía contar con su incondicionalidad para aprobar los puntos de interés del presidente, y de paso rechazar las exigencias, aparentemente muy elevadas, del Partido Reformista Social Cristiano. Claro, el doctor Fernández seguirá contando con la reserva efectiva del PLD y del PRSC, en caso de que por razones políticas le convenga mediatizar el cumplimiento del pacto con el ingeniero Vargas.
Con este acuerdo, el presidente consigue momentáneamente desviar la atención de la opinión pública de los grandes problemas no resueltos como consecuencia del manejo irresponsable del presupuesto, agudizado por la piñata electoral del 2008 y la ausencia de un orden racional de prioridades en el gasto público. Y lo más importante: condiciona la oposición del sector mayoritario del PRD, encabezado por Miguel Vargas, induciéndolo a moderar su crítica al gobierno y convirtiéndolo en auxiliar de su proyecto constitucional.
El ingeniero Vargas, por su lado, además de reivindicar el mérito de acordar con el doctor Fernández la propuesta de prohibir la reelección presidencial consecutiva, emerge como el nuevo caudillo del PRD, con poderes reales para tomar decisiones a nombre del Partido por encima de los organismos institucionales. Pero al suplantar a los organismos de dirección del PRD en la firma del pacto con Leonel, el ingeniero Vargas no solo crea un disturbio en las filas de su partido que altera el curso de su proceso institucional, afectando de paso la convención fijada para el 14 de junio, sino que también se oficializa como el principal interlocutor de la oposición ante el Gobierno y el presidente Fernández.
¿Pero que tipo de oposición podrá ejercer el ingeniero Vargas frente a un gobierno y un partido oficial que siguen teniendo la sartén por el mango y que tendrán finalmente la última palabra para materializar los términos del acuerdo, incluyendo la inclusión o no de la reelección presidencial consecutiva, principal trofeo mostrado por el ex candidato presidencial perredeísta?
¿Al aislarse del resto de la sociedad civil y de su propio partido en la firma de un acuerdo personal con el presidente Fernández, no estará el ingeniero Vargas arriesgando su posicionamiento como “jefe” de la oposición y haciéndose demasiado dependiente de la voluntad del oficialismo?
¿Y que pasaría si el ingeniero Vargas reasume su rol de oposición crítica y responsable, como debe de ser, y le da una excusa al Gobierno y al PLD para no cumplir el contenido del pacto? ¿A que hombros se arrimaría Miguel Vargas para quejarse por el incumplimiento de un acuerdo para que el que no consultó a nadie, ni siquiera a su propio partido y que depende solo de la voluntad de dos partes que tienen objetivos totalmente diferentes y contrapuestos.
¿Pero, y si los problemas sociales y económicos del país siguen agudizándose y el ingeniero Vargas prefiere mantener una oposición “light” para no molestar al oficialismo, desvinculando al sector que encabeza dentro del PRD de los reclamos sociales y de la responsabilidad de actuar como contrapeso del poder, y crea un vacío político que eventualmente pudiera debilitar su proyecto presidencial y fortalecer otras opciones de oposición, amparadas en el inevitable y creciente descontento popular?
Resulta claro que la lectura del pacto no es tan sencilla como ha parecido en principio y que todavía hay muchas interrogantes sin respuestas que se encargarán de mostrar las verdaderas consecuencias de este hecho político. La primera de estas, y podrá advertirse de inmediato, es si el ingeniero Miguel Vargas, seguirá ejerciendo la misma oposición firme y sistemática que mantuvo hasta hace pocos días contra el gobierno del presidente Fernández.
17 de mayo, 2009
Comentarios de los Lectores :
No hay comentarios para este articulo. Sea el primero en comentarlo.