Actualizado domingo 21 de marzo de 2010, 12:55:08 PM (EDT), Santo Domingo, República Dominicana
OPINION
Romper la trampa de las soluciones individuales
Por Luis José Chávez El autor es periodista y politólogo
Mientras las naciones ricas y poderosas se empeñan en aplicar acciones colectivas para enfrentar sus problemas comunes, en la República Dominicana nos hemos orientado a procurar soluciones individuales que generan costos muy superiores a los de las sociedades opulentas.
Hemos permitido la degradación progresiva de los servicios públicos y nos hemos inclinado por la fórmula de “sálvese quien pueda”. Y como los que pueden son los menos, la mayoría de la población confronta cada vez más dificultades para acceder a los servicios públicos esenciales.
El ejemplo más representativo es el caso de la energía eléctrica. Tenemos uno de los más elevados déficits energéticos de América Latina, pero pagamos el kilovatio hora más caro del mundo y en adición a eso invertimos miles de millones de dólares en compra de inversores y plantas de “emergencia”. ¿Cuántas centrales hidroeléctricas, cuentas plantas de energía solar y de viento se habrían podido instalar en el país con los cuantiosos recursos que hemos invertido en las soluciones individuales del problema energético? No hay duda de que en el área energética estamos gastando más dinero por cabeza que cualquier otra nación, pero seguimos siendo un país prácticamente apagado.
En materia de seguridad gastamos muchísimo dinero en levantar verjas de protección, en servicios privados de vigilancia y hasta construimos casas en las afueras para alejarnos supuestamente de la delincuencia, pero no nos hemos puestos de acuerdo para fortalecer los sistemas institucionales de seguridad, comenzando por elevar el nivel de profesionalidad de la Policía Nacional, para lograr un esquema de seguridad para todos.
La educación, factor clave en todo proceso de desarrollo, no escapa a esta paradoja. La falta de aulas y las deficiencias del sistema de educación pública no solo afecta a la población muy pobre. También constituye una causa de empobrecimiento para la clase media dominicana, que tiene que someterse a las cada vez más elevadas tarifas de los colegios privados
Este panorama se repite en el vital servicio de agua potable, donde gastamos cientos de millones de pesos y dólares en soluciones individuales, ya que todo el que puede construye una cisterna, pero no nos decidimos a invertir los recursos para hacer los acueductos que necesitan nuestras comunidades, y el caso de Higuey es un ejemplo bastante representativo.
Y ni hablar de lo que gastamos en soluciones individuales de salud y de transporte sin lograr todavía una solución que beneficie a la mayoría.
Y lo cierto es que las soluciones individuales solo contribuyen a empeorar los problemas de todos.
¿Y entonces que hacer?
Tal vez no haya que inventar mucho. Cuando los dominicanos nos pusimos de acuerdo terminamos la dictadura de Trujillo y sacamos a todos sus remanentes. Cuando enfrentamos con firmeza los desmanes de la famosa banda terrorista creada por los aparatos represivos del Estado en la década del 70, obligamos al gobierno de turno a desmantelarla y a poner en cintura a todos sus integrantes. Cuando nos pusimos de acuerdo también logramos articular y poner en marcha el Sistema Dominicano de Seguridad Social, un importante paso de avance en proceso de consolidación.
En su libro “La Era de la Incertidumbre”, el economista y escritor John Kenneth Galbraith resalta el ejemplo de Suiza como una de las sociedades con mayor tradición de participación en los asuntos públicos.
Los suizos tienen pocos líderes famosos pero muchas de sus instituciones son modelos para todo el mundo. Según Galbraith, “los suizos saben por instinto que los problemas pueden resolverse por la responsabilidad y la inteligencia de la gente. Por consiguiente la solución está en el Ciudadano”.
Lo que nos falta es fortalecer el sentimiento de comunidad para enfrentar los problemas de manera colectiva, entender que ninguna solución particular resuelve el problema general. Que debemos enfrentar cada problema por encima de las banderías políticas, y sobre todo que debemos actuar: sensibilizarnos, organizarnos, movilizarnos y obligar al Estado y a los grupos fácticos de poder a tomar en cuenta la voluntad de la mayoría. Debemos enviar una señal clara para que nuestros gobernantes entiendan que sus prioridades no pueden ser diferentes a las del país.
Todas las grandes obras de la humanidad han sido resultado de la suma de voluntades.
Quizás tenga sentido reflexionar sobre las palabras de Clement Attlee, primer ministro británico después de la Segunda Guerra Mundial: “Si una sociedad libre no puede ayudar a los muchos que son pobres no podrán salvarse los pocos que son ricos”.
(*Resumen de la charla “Responsabilidad Social del Comunicador” ofrecida por autor en Higuey, con los auspicios de la Asociación de Locutores de la provincia Altagracia, 17 d e abril, 2009)
Comentarios de los Lectores :
promesa,promesa. Por gustavo checo, boynton beach , florida
Lamentablemente todo estos problema se resuelven durante la campana politica,todo dicen que resolveran el problema,acabaran con la hambre y la pobreza y luego despues que ganan alguno explican porque no haran nada y otros simplemente no dicen nada,desgraciadamente esa es la politica en nuestro pais, a nadie le importa nada y salvese quien pueda.