Muy temprano nos sacaron de circulación con las expectativas de participar, por lo menos en una ronda semifinal.
La pasión dominicana con el llamado deporte rey origina una enorme avalancha de seguidores hacia este tradicional entretenimiento.
Mujeres, niños, adultos, jóvenes hablan con desenvolvimiento de la pelota.
Nuestros estadios en la temporada invernal se llenan, los campeonatos locales reciben gran respaldo del público, hasta la pelota callejera sirve de espectáculo al vecindario
Desde los hogares se sigue por radio o televisión las transmisiones del béisbol criollo y él de las Grandes Ligas, en donde, con pasión, se da seguimiento a las actuaciones de nuestros compatriotas.
Es tanta la identificación con la pelota que lleva este deporte a otras expresiones de la cultura, como la pintura, la escultura, el cine, la fotografía, la literatura, la publicidad, las expresiones idiomáticas, de tal manera que conversaciones de temas de cierta profundidad son reforzadas por los términos beisbolero
El dominicano (a) es ñoño con su pelota.
Por la admiración y simpatía con el béisbol, en cualquiera de sus modalidades fue que nos impactó tan negativamente la derrota sufrida ante el equipo de Holanda
Al día siguiente de la derrota en los sentimientos ciudadanos predominaba la
tristeza, sentimiento que prosiguieron en la semana restando atención al clásico.
Así como celebramos con fiesta, caravana y algarabía, los triunfos, nos duele la derrota.
Y la sufrida en el Clásico de Béisbol, mucho mas.
Vimos fracasar la delegación dominicana, a nuestros estelares de grandes ligas, se vio caer una gran gloria de los deportes, a Don Felipe Rojas Alou y con él los asistentes y entrenadores, que los son también estimadas glorias beisbolera.
Tuvimos que morder el polvo de la derrota para reconocer la expansión mundial del béisbol y confirmar que en cualquier rincón del mundo se está jugando una pelota altamente tecnificada con atletas depurados y
consagrados.
Convertirnos en derrotados permite confirmar que Las Grandes Ligas se ha transformado en un negocio, más que un orgullo", como lo dijera el astro Pedro Martínez.
A la semana de la tragedia son muchas las interpretaciones de expertos y legos, con lo que se demuestra que somos un país de béisbol y que la derrota nos hirió profundamente.
Los analistas vieron las ausencias de grandes estrellas, se indicó como inoportuno el bateo y que presentamos debilidad defensiva por errores cometidos, Se ha criticado el manager, el profesional más respetado de los últimos cincuenta años, sin que falten los doctos y sabios, quienes se atrevieron a buscar semejanza con la situación del país, insinuando responsabilidades gubernamentales (bárbaros)
El interés colectivo en este tipo de organización tiene que imponerse al individualismo, como casi todos los deportes, el béisbol, es un juego de conjunto y mucho mas si representa el lar nativo en tierras extrajeras.
El desanimo, la tristeza, la nostalgia se apoderó de todos nosotros al ver sucumbir la representación del país en el llamado clásico mundial de béisbol.
Ojala que la lección se capte y sepamos aprender de la derrota. Es un gran reto.