Actualizado domingo 21 de marzo de 2010, 10:32:45 AM (EDT), Santo Domingo, República Dominicana
OPINION
Del Faro a Colón al monumento a la torpeza
Por José Tejada Gómez El autor es periodista
Alguien podría explicarme una razón de Estado que impida que Republica Dominicana no acepte que se determine si son de Cristóbal Colón los restos que reposan en el faro construido precisamente en su honor en Santo Domingo.
Me parece ilógico que si se esta tan seguro que son esos los restos de Cristóbal Colón se rechace una indagación científica para terminar con el pugilato que se tiene con la ciudad de Sevilla, España, donde se afirma existen otros del Almirante.
Que hacemos nosotros con tener en nuestro poder, y vivir rindiéndole honor a unos restos que al fin de cuenta no lo son, o que otro país dice no serlo, mientras nos reclama una pesquisa para determinar su autenticidad.
Ese tema se debate ahora en España. Alli esta el sociólogo dominicano Mario Bonetti , negando que sean de Color los restos que reposan en el faro. Y otros científicos hablan del mismo tema, y no hay una voz oficial dominicana que defienda que el esqueleto aquí guardado o parte de el es de Cristóbal Colon.
En Marbella, reseña la prensa durante tres días a una decena de especialistas en la figura de Colón, debatieron diversos aspectos de este personaje de la historia.
“Entre las cosas que se dijeron, además de las dichas por Bonetti, fue que el almirante falleció y fue sepultado en Valladolid en 1506, pero sus restos fueron trasladados posteriormente a Sevilla y en 1541 a Santo Domingo, al igual que los de Diego Colón, único hijo legítimo del navegante”.
“En 1795, cuando la ciudad dominicana pasó al dominio de Francia, las autoridades españolas enviaron los huesos a La Habana y catorce años después, cuando Cuba fue ocupada por los estadounidenses, los devolvieron a Sevilla”.
Antes de este último traslado, en 1877, se descubrió en la catedral de Santo Domingo una urna de plomo con el nombre de Colón, por lo que desde entonces las autoridades dominicanas insisten en que los españoles se equivocaron de restos y trasladaron a La Habana los de Diego Colón, y no los de su padre.
A mi me gustaría que eso se aclarara, asi, si no son los restos de Colon los que reposan en el faro, sabemos que algo nos quedo de su paso por esta tierra, de lo contrario, entonces convertiríamos aquella obra faraónica en un monumento a nuestras torpezas.
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