Actualizado domingo 21 de marzo de 2010, 04:15:38 PM (EDT), Santo Domingo, República Dominicana
OPINION
¿Es la eutanasia una práctica antiética?
Por Manuel Vólquez El autor es periodista
El doctor Jack Kervokian, defensor de la eutanasia en EEUU, fue encarcelado en el 1997 bajo cargo de practicar la eutanasia, un método repudiado por unos y aplaudido por otros de ayudar a morir a la gente mediante una inyección letal.
A Kervokian se le atribuye haber ayudado a morir al menos a 130 personas. Cuando salió de la prisión de Coldwater, en Michigan, Estados Unidos, a los 79 años, se comprometió a agotar un período de prueba de dos años en los cuales tendría prohibido dar consejos a personas tentadas por el suicidio y sus discursos públicos serían estrechamente vigilados.
Este médico patólogo fue vapuleado por la prensa internacional durante años por ayudar a morir a ciudadanos con enfermedades terminales que ya no tenían ninguna posibilidad de salvarse. Las iglesias y las instituciones de los derechos humanos lo quisieron satanizar por sus hechos.
El caso es que en la década de los años 90, Kevorkian obligó a EEUU a afrontar los problemas éticos planteados por pacientes terminales al divulgar sus consejos sobre cómo suicidarse y difundir videos de personas que le suplicaban que las ayudase a morir.
La desesperación de estas decenas de personas, que habían hecho el viaje hasta Michigan para someterse a la 'máquina del suicidio' del doctor Kevorkian, hizo crecer la idea del derecho a morir con dignidad en una parte de la población.
El patólogo había brindado a personas que querían poner fin a su vida una máquina que liberaba productos a inyectarse por vía intravenosa o gases a respirar con una máscara. Estas prácticas y la publicidad que les daba este profesional de la medicina habían creado polémica e incluso pusieron en su contra a defensores de la eutanasia, que creían que no era la manera correcta de hacer avanzar su causa.
Kevorkian se filmó mientras administraba productos mortales a Thomas Youk y envió el video a la cadena CBS, lo que lo llevó a ser condenado por asesinato el 14 de abril de 1999. Desde entonces, sólo el Estado de Oregón (noroeste) aprobó una ley en 1997 que autoriza el suicidio médicamente asistido. Casi 300 personas han optado así por la eutanasia en este estado, tomando dosis mortales de productos prescritos por sus médicos.
Hago este comentario a propósito de la joven italiana Eluana Englaro, que murió el lunes pasado luego de quitársele el aparato que la mantuvo viva durante 17 años al sufrir un accidente automovilístico. Ella estaba en estado vegetativo, es decir, era un vegetal aferrado a un aparato. Su caso originó encendidos debates a nivel de las cámaras legislativas.
¿Es correcta la práctica de la eutanasia? ¿Tiene razón el doctor Kevortian al aplicar dosis mortales a aquellos que padecen enfermedades terminales?
Recuerdo que un caso parecido se presentó en Miami donde una joven permaneció 15 años respirando a base de aparatos especiales. La Suprema Corte de Justicia ordenó desconectar la máquina por encima de la resistencia de los sectores moralistas de la sociedad norteamericana e incluso por encima de la resistencia de los familiares.
Pienso que cada quien tiene derecho a decidir la forma de morir o de vivir. Nadie puede decidir por otro en esos asuntos. Sin embargo, hay que tomar en consideración el sufrimiento de una familia cuando ve a un pariente cercano luchar contra la muerte sin ninguna esperanza.
Hay que suponer que los familiares de Eluana Englaro sufrieron bastante e incurrieron en gastos económicos inmensos para mantenerla viva. Pero, ¿por qué atar a un ser humano a una máquina si no tiene ninguna posibilidad de sobrevivir? ¿No es preferible aplicarle la eutanasia?
¿Qué prefiere usted, permanecer atada a una máquina a sabiendas que no tiene cura o que le apliquen la eutanasia como fórmula salvadora? El doctor Jack Kevortian está a la espera de su respuesta.
En el mundo existen muchos médicos que practican la medicina en condiciones antiéticas peores que el Dr. Kevortian. Y nadie los condena.
¿No es lo mismo aplicarles medicamentos falsos a los pacientes o dejarles aparatos quirúrgicos dentro del vientre o practicarle una operación por equivocación y negarse luego a reparar los anos causados? ¿O no es lo mismo ver morir de hambre a tantos humanos mientras unas minorías se alzan con las riquezas? ¿Cuál es la diferencia?
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