La Educación en el Umbral del Tercer Milenio: Algunas Cuestiones Provocativas. (Marc Richelle)
Marc Richelle, tomando como eje principal el tema de la formación como clave para el empleo, hace un análisis a través de lo que él llama “un recreativo juego reflexivo”. Afirma que si las evidencias estadísticas confirman la existencia de una relación entre la formación y el empleo en la Unión Europea, entonces:
La universidad es el camino más seguro hacia el empleo.
La sociedad debe exigir contribución a la universidad para el empleo, a través de la calidad en la formación y su adecuación al mercado de trabajo.
La misión de la universidad debe ser la de preparación para el empleo.
Reconociendo que este último punto no es nuevo, se pregunta por qué genera un sentimiento de inadecuación entre la formación impartida y las exigencias profesionales, así como ciertas inercias y resistencias a cambiar modelos obsoletos de formación, todo lo cual provoca en el ambiente educativo situaciones incoherentes que producen insatisfacción tanto a los profesores como a los estudiantes.
Ante las inquietantes, incoherentes y antagónicas situaciones que se presentan en el ámbito formativo, van surgiendo respuestas que el contexto convierte en igualmente inquietantes, incoherentes y antagónicas. Veamos esas situaciones y sus respuestas de solución, que más que remediar hacen pensar en la urgente necesidad de buscar un equilibrio.
1. Una sobrecarga de contenidos vs. un modo de aprendizaje que es más memoria que reflexión.
• La respuesta ante esta situación es que en lugar de aprender una materia determinada, la meta es “aprender a aprender”; sólo que nadie ha podido demostrar la validez de esta fórmula, en términos de una mejor preparación del individuo para adaptarse a las imprevisibles exigencias de las profesiones futuras, porque esto no se aprende in abstracto, sino en el contexto (el contenido) de una materia concreta.
2. Un abandono progresivo de la formación general en favor de la especialización, que por un lado no satisface la necesidad de instrumentos de reflexión, y por otro implica una mala preparación en las muchas responsabilidades que tienen y tendrán las diferentes profesiones.
• La respuesta: “Multidisciplinariedad”. Pero a pesar de que el término es vanguardista, no sigue la misma línea el manejo de su verdadero concepto, ya que son pocas las instituciones que apoyan las investigaciones de equipos interdisciplinares, capaces de evaluar proyectos que agrupen varios campos científicos.
3. Masificación universitaria vs. la individuación de los currículos.
• Respuesta: “formación activa y creativa”. Pero cuando no hay ninguna limitación para el acceso a la universidad, es muy difícil lograr este objetivo contando con un reducido grupo de profesores como responsables de la formación de miles nuevos estudiantes, lo que equivales a cursos sobrepoblados y por tanto a poco seguimiento individual.
4. El carácter de universalidad de las profesiones ha dado paso, con el énfasis en dar respuesta a las exigencias del mercado laboral, a una especie de encerramiento regional o nacional, lo que limita la movilidad de esos tan especializados profesionales.
• Solución: programas para reanimar la movilidad. Sólo que aparentemente todos los programas vienen con obstáculos incluidos, a veces por el mínimo apoyo económico, otras por las inoperantes burocracias universitarias, y otras por la negación a las equivalencias de los cursos, entre otros impedimentos.
5. Ante las exigencias que plantea la producción acelerada de los nuevos conocimientos y las competencias esperadas en el mercado laboral, se plantea la formación como un proceso permanente.
• Respuesta: la “formación continua”, el pase de la responsabilidad de la formación, desde los centros de estudios hacia los lugares de trabajo. También el surgimiento de universidades alternativas o emergentes (como la UAPA, Universidad del Caribe o de la Tercera Edad en nuestro país). El problema está en que no se ha llevado a cabo una reforma en la distribución del tiempo social que permita el equilibrio entre trabajo, estudio, vida familiar, etc.
La Educación ante la Sociedad Global. (Darío Villanueva Prieto)
Villanueva resalta que, en su Documento de Política para el Cambio y el Desarrollo en la Educación Superior, la UNESCO concluye que son tres los más importantes desafíos que plantea la educación superior en el mundo:
La pertinencia, en la cual se inscribe la relación formación-empleo
La calidad, en todas las funciones y actividades de la Universidad.
La internacionalización, como reflejo de la universalidad del estudio, de la investigación y de la movilidad de los individuos.
A partir de aquí comienza a reflexionar sobre la pertinencia, que como vemos, tiene que ver con la relación formación-empleo. Es el mismo tema que mueve las reflexiones de Richelle, y ambos analizan críticamente aspectos relacionados con:
• La educación permanente
• Los contenidos de la enseñanza
• La metodología de la enseñanza
• La importancia de la actividad, la creatividad, la innovación, la reflexión y la actitud crítica para lograr la excelencia profesional.
A diferencia de Richelle, Villanueva además toca otros temas que están en consonancia con lo establecido por la UNESCO en el documento antes mencionado.
Habla de una excelencia ética mundial de la educación superior, que mira a equilibrar los deberes con los derechos, promoviendo un espíritu cívico de participación activa frente a uno mismo, frente al prójimo y frente al planeta Tierra.
Expone sobre el compromiso ante la sociedad de las instituciones de educación superior, que deben asumir plenamente las responsabilidades de un liderazgo intelectual y emprendedor.
Por último, sobre el tema de la relación entre la autonomía universitaria y la buena salud de la sociedad, aboga por una universidad no comprometida con el Estado, sino primordialmente con el reforzamiento de la sociedad civil.
El Retorno de la Educación. (Emilio Lamo de Espinosa)
Lamos Espinosa plantea que la educación, entendida ahora como elemento determinante del llamado capital humano, y en un marco definido por la institucionalización de la sociedad del conocimiento, a finales del siglo XX vuelve a tomar un lugar prioritario en la agenda política del Estado. Entiende que esta dinámica genera al menos tres efectos que demuestran que la ciencia es el motor más fuerte de cambio social en la sociedad moderna.
La producción de nuevos conocimientos.
La escolarización masiva postsecundaria.
Incidencia social.
Como a Richelle, le inquieta el abandono progresivo de la formación general en favor de la especialización, aunque lo expresa de manera diferente, refiriéndose a la alteración de las relaciones del trabajo y de la cultura con la educación. Esta situación nos coloca frente a un nuevo sentido de la educación, que experimenta una especie de despojo del sentido cultural: la cultura pierde importancia y se vuelve superficial. Se perfila entonces un nuevo marco en el que se desarrollan varios temas que tienen su génesis en esa relación de formación y empleo de la actual sociedad del conocimiento:
• Rápida producción de nuevos conocimientos que desplazan a los antiguos y repercuten en todos los ámbitos de la vida social y económica.
• Exigencia de nuevos tipos de educación y de la continuidad en la formación.
• Más que el aprendizaje específico, la meta es aprender a prender.
• El énfasis en la enseñanza superior.
• Necesidad de recuperar la vieja relación entre el maestro y el aprendiz.
• Descentralización de los sistemas educativos del Estado.
• El conocimiento se convierte en un capital privado.
Formación, Trabajo y Futuro. (Luis González Ceara)
Un planteamiento esencial en el umbral del siglo XXI es el debate que existe entre el estado de bienestar y el ocaso del paradigma del trabajo como la vía para alcanzar dicho estado. Se reconoce este modelo como un proceso que a pesar de haber generado riquezas, también traía consigo diferentes formas de pobreza, desempleo y exclusión social, efectos absolutamente inaceptables e incompatibles con las actuales ideas sobre justicia y equidad social. Surge la necesidad de sustituir el paradigma de trabajo, propio de la sociedad industrial, por un modelo acorde con la moderna sociedad del conocimiento.
A los riesgos de una guerra nuclear y de la contaminación de la naturaleza, se le suman otros más reales y propios de la época, como la pérdida de empleo y hasta de la esperanza de volver a trabajar: esos son los grandes riesgos que acompañan tanto a la sociedad de la industrialización como a la del desarrollo científico-tecnológico de hoy día, afectando a determinados grupos sociales.
En este sentido, el esperado estado de bienestar no solo fracasa sino que deriva en altas tasas de población desempleada y en otras tantas que terminan excluidas de los beneficios y las oportunidades del bienestar. La globalización de la economía, que tiene su cuota de responsabilidad, está convirtiendo la tercera revolución industrial en una maquina generadora de desigualdades, hasta el punto de convertirlas en un problema grave de fin de siglo, que se acrecienta en forma de exclusión y desempleo de larga duración, sobre todo para aquellos que no tienen diplomas.
La nueva economía global se relaciona con la ciencia y la tecnología, no tanto con los trabajadores en actividades tradicionales, sino con un trabajo escaso y muy cualificado. Si no ha podido superarse la situación de la falta de empleo, entonces urge repensar todo el sistema social, con la finalidad de configurar un nuevo paradigma.
Referencia:
F. Sáez Fernández, Formación y Empleo: Programa de Economía Familiar, Fundación Argentaria, 2000, España.