Actualizado domingo 21 de marzo de 2010, 10:12:49 PM (EDT), Santo Domingo, República Dominicana
OPINION
Los renglones olvidados del discurso presidencial
Por Luis José Chávez El autor es periodista y politólogo
El presidente Leonel Fernández volvió a pronunciar un discurso bonito pero el país se quedó esperando las medidas extraordinarias para enfrentar los desajustes internos y el impacto de la crisis mundial.
El doctor Fernández dedicó su discurso a explicar de manera pedagógica cual ha sido la evolución de la crisis a nivel mundial y a señalar algunas ejecutorias del Gobierno ya conocidas, pero no identificó ninguna estrategia especial para disciplinar el gasto público y apoyar a los sectores productivos del país. Aunque ciertamente esbozó algunas ideas, como el uso de los fondos de pensiones, que ni siquiera dependen de la voluntad del Gobierno..
En su esperado discurso, el primer mandatario no hizo referencia a la demanda generalizada de mejorar la calidad del gasto público, que comience por establecer un orden racional de prioridades y por suprimir la enorme cantidad de cargos improductivos en la administración pública. Por el contrario, reafirmó la decisión de iniciar la segunda línea del Metro, instalar el tren Haina - Santiago y construir otros proyectos probablemente útiles y necesarios pero no se corresponden con las necesidades básicas identificadas y reclamadas por la población.
El tema de la nómina pública supernumeraria y la grosera carga de botellas de todo calibre, financiadas con salarios superiores a los de los servidores públicos que rinden una labor productiva, no apareció en el mensaje del Presidente. De manera que probablemente o con toda seguridad, los contribuyentes tendremos que seguir subsidiando a miles de activistas políticos nombrados como secretarios de Estado, subsecretarios, subdirectores, embajadores, vicecónsules y asesores que no cumplen ninguna labor al servicio del país.
Hubo quienes alimentaron la esperanza de que, así como anunció el pasado 17 de julio la paralización de todas las obras públicas que no superaran el 75 por ciento de ejecución, esta vez anunciaría la suspensión de los proyectos faraónicos en que se ha empeñado su administración, como la segunda línea del Metro de Santo Domingo y el tren Haina-Santiago, obras que ningún dominicano ha reclamado como parte de las urgencias del país. Hizo lo contrario y defendió la inversión en estos proyectos como una supuesta “posición de ventaja para sortear los efluvios de la actual tormenta financiera global”.
Es bueno señalar en este punto que tanto el metro de Santo Domingo como el tren Haina-Santiago no responden a ninguna prioridad, demandan un alto nivel de endeudamiento para su ejecución y crearían un importante déficit operativo que tendría que ser cubierto con nuevos subsidios. Mientras tanto los autobuses de la OMSA que han agotado ya su tiempo de vida útil casi han desaparecido de las rutas de Santo Domingo y Santiago y los cien autobuses comprados en Brasil no podrán compensar el grave deterioro que afecta ese importante servicio público.
La corrupción que corroe las entrañas de la administración pública y que no parece detenerse en las puertas de ningún despacho, tampoco concitó la atención del presidente Fernández. Resulta cuesta arriba, por lo tanto, convocar al liderazgo fundamental del país para articular un frente común contra la crisis mientras el Gobierno no ofrezca una primera señal de que realmente tiene la voluntad de actuar en consecuencia.
Tampoco explicó el Presidente cuales iniciativas asumirá el Gobierno para evitar la quiebra de los sectores productivos y la pérdida de miles de empleos por la desaceleración de la economía nacional.
Quiera Dios que la Policía del FMI decida asumir el monitoreo de los gastos de la actual gestión e impida que los fondos del tesoro público sean utilizados en las elecciones de medio término con el mismo desparpajo con que se usaron en la campaña presidencial, y que el comandante Chávez no comience a mandar las facturas de Petro Caribe, junto con los acreedores viejos y nuevos que han ayudado a duplicar la deuda pública del país en poco más de cuatro años.
9 de diciembre, 2008
Comentarios de los Lectores :
El tema de la deuda Por Rafael Castillo9, Santo Domingo
Al presidente se le olvidó hablar de la deuda pública que se ha duplicado en menos de cuatro años y ahora tenemos que comenzar a pagar.