Actualizado domingo 21 de marzo de 2010, 11:37:19 PM (EDT), Santo Domingo, República Dominicana
OPINION
¿Se repetirá la historia en el PRD?
Por Luis José Chávez El autor es periodista y politólogo
Si algún valor práctico y tangible tiene el conocimiento de la historia es la posibilidad de evitar en el presente los errores cometidos en el pasado en circunstancias similares. Para los que en el PRD piensan ahora que se puede jugar a la rebatiña y a la división y alcanzar el éxito en un proyecto político, no está demás recordar algunos pasajes de la historia reciente.
En el año 1986 el Partido Revolucionario Dominicano perdió las elecciones de ese año por un escaso margen de los votos contados, un margen menor, inclusive, que los votos anulados con doble rayado que fueron depositados abrumadoramente a favor del licenciado Jacobo Majluta, candidato presidencial del PRD.
Algunas semanas antes de las elecciones de 1986, las encuestas otorgaban a Majluta una cómoda ventaja sobre el candidato reformita Joaquín Balaguer. La situación del PRD parecía buena luego del acuerdo propiciado por el presidente Salvador Jorge Blanco para superar los traumáticos conflictos derivados de la intensa confrontación de la campaña interna entre Jacobo Majluta y José Francisco Peña Gómez.
Pero los conflictos no se habían superado totalmente. Las diferencias entre Majluta, Peña Gómez y Jorge Blanco se hicieron notorias en el proceso de selección de los candidatos congresionales y municipales y durante la campaña electoral. La tendencia de Jorge Blanco impuso la candidatura de Asela Mera de Jorge, que no complació a Jacobo, y éste validó la boleta del Partido La Estructura, que excluía de su listado a la esposa del Presidente y que técnicamente provocó el problema del doble rayado. Al final perdieron Jacobo, Doña Asela y el PRD.
La incapacidad para actuar de manera sensata y ponerse de acuerdo oportunamente, le costó al PRD un precio sumamente elevado. Salvador Jorge Blanco fue perseguido judicialmente y condenado en un mamotreto de proceso judicial sin recibir la debida solidaridad de sus compañeros, Jacobo Majluta formó tienda aparte y compitió posteriormente por la presidencia de la República sin pasar de un cuarto lugar, Peña Gómez lo intentó infructuosamente en tres ocasiones, y el PRD tuvo que esperar 14 años para volver nuevamente al poder con Hipólito Mejía, esta vez de la mano de un partido unificado.
El análisis retrospectivo permite asumir que si los líderes perredeístas hubieran actuado con sensatez, examinando las opciones que tenían a corto y mediano plazo, Jacobo habría ganado las elecciones de 1986 y Peña Gómez, casi seguro, lo habría sucedido en el 1990.
Claro, la política no siempre es predecible y la ambición se puede sobreponer a la lógica, a la ética y a la institucionalidad. Sin embargo, esta lección de la historia puede servir en el caso del PRD para no incurrir por ignorancia en sus mismos errores, para inducir a sus principales dirigentes a ventilar razonable e inteligentemente sus diferencias y a ponerse de acuerdo, a partir de reglas claras, sobre los puntos que convienen al todo y a las partes.
Pero hay que entender una cosa esencial: el PRD es por idiosincrasia un frente de clases, un partido multisectorial que se rige por un liderazgo colectivo y por su propia naturaleza no está preparado para aceptar una dirección caudillista. Intentar cambiarlo por razones mercadológicas para hacerlo diferente y adecuado a un proyecto particular, podría tomarse más de 14 años o implicar su desaparición definitiva.
Pero todavía hay tiempo para pensar con la cabeza fría y tomar las decisiones correctas.
30 de noviembre, 2008
Comentarios de los Lectores :
ANÁLISIS RETROSPECTIVO Por Luis Majey, Bogotá D.C., Colombia
Seguidor del proceso político Dominicano admiro el análisis retrospectivo presentado por mi amigo y columnista Licenciado Luis José Chávez. Aunque mi condición de extranjero no me permite calificar la gestión de algunos políticos Dominicanos, sólo me atrevo a expresar con respeto que por naturaleza los seres humanos somos adversos al cambio, y somos mucho más cuando esto involucra la posibilidad de una derrota electoral. Tal como lo advierte Luis José, la política no siempre es predecible toda vez que existen muchos factores que la afectan, la principal es la que se fundamenta cuando prevalece el interés personal, toda vez que difícilmente asumimos el verdadero compromiso que se adquiere cuando presentamos a consideración de los electores nuestro nombre para un cargo de elección popular. Para el efecto, el proyecto político ofrecido, cuando es elegido democráticamente, es nuestra carta de presentación y la brújula social que nos invita a tener total disposición para con las personas que en su sabiduría nos confiaron su voto. Luis Majey – luis_majey@yahoo.com
Jugar con candela Por JR Grullón, Santo Domingo
Aparentemente Miguel Vargas y sus seguidores están convencidos de que pueden librar una batalla decisiva para asumir el control total del PRD y acudir a las elecciones del 2012 con un partido unificado en torno a una sola figura. Eso es posible pero tiene un costo que podría ser muy alto. Lo primero que tendría que hacer Miguel es ganar la presidencia del PRD y luego iniciar una purga para expulsar a todos los dirigentes que no estén dispuestos a acatar la línea de mando del nuevo caudillo. Esa purga debería comenzar con Hipólito Mejía y seguir con Fello Suberví, Enmanuel Esquea, Jesús Vasquez Martínez, Milagros Ortiz, Hugo Tolentinio, Vicente Sánchez Baret, Eligio Jáquez y más de doscientos dirigentes nacionales y provinciales que tienen su propio espacio en el PRD. De ese modo se podría disciplinar al PRD y convertirlo en una fuerza política dócil como el PRSC de Balaguer y el PLD de Leonel. El riesgo es que cuando eso ocurra se vayan la mitad de los perredeístas y no haya tiempo para sustituirlos por otras fuerzas para reparar el daño y ganar las elecciones. A eso es que yo llamo jugar con candela. Pero me sorprende que tanta gente se hayan despojado del cerebro para no pensar y ver un asunto tan elemental.