Mi Diario Digital     |     Login         Registrate

Portada Noticias Economia y Finanzas Entretenimiento Deportes Extra

    |   Avanzada

  Actualizado domingo 21 de marzo de 2010, 09:57:03 AM (EDT), Santo Domingo, República Dominicana

ALDEA INSULAR

EL RECUERDO DE MI PADRE

ME HACE SENTIR JOVEN Y FELIZ

Por Germàn Santiago


Como el grueso de los dominicanos, soy oriundo del campo, más propiamente de Moquita, y para la década de los años 80, viviendo la familia ya en la capital, mi padre había dejado de existir. Un infarto lo fulminó en la tarde de un lunes de febrero de 1978, dejándolo tieso sobre una silla de fieltro que él mismo había fabricado, traído consigo y que se convirtió en su fiel compañera hasta su último aliento.
   Utilidades
Tamaño de Texto
   Enlaces

Mi padre se había ido físicamente, pero en mí, seguía vivo y lo veía a cada momento, recordando mi niñez junto a él allá en mi campiña adorada, la época de mi adolescencia yendo y viniendo y los años en que siendo yo ya un hombre casi derecho, me aguardaba por las noches frente a la puerta para interrogarme cuando llegaba tarde.

El siempre fue igual, nunca cambió. Más que una rutina lo de mi padre era un sistema, que cuando niño allá en Moquita, me hacía ver los días todos iguales y yo me acostumbré a seguirle sin quejármele ni preguntarle.

_Vete a los Mates, corta comida para los animales, trae yerba de guinea y ramón, y olvídate del pachulí que como el sándalo, sólo sirve para perfume y jarana. Consigues leña de buena madera y astillas, y nos vemos en el rancho en tres horas.

Entonces iba yo y cumplía con la encomienda, regresando antes de la hora indicada, con mi perro matador delante -que no me perdía ni pie ni pisá- y entonando mi canción preferida que le había oído a Chano, el criado de la bien alimenta mama Tiola, rumbo al cafetal: /Yo soy como la guinea/ que cuando siente al cazador/ va y se esconde en el monte/ y espera que llegue la noche/ y también el otro día/ y cuando vuelve el cazador/ temprano por la mañana/ sudado de viejo sol/ y hambriento por su comía/ la guinea vuelve a esconderse..../ pero ¡ay papa!/ el cazador la sorprende/ y no se salva ni su cría/

Lucas me decía papá cuando chiquito, más propiamente, Lucas Evangelista; y cuando se molestaba conmigo, cosa que ocurría con frecuencia, me trataba de usted. Pero yo me acostumbré a escucharle en lugar de asustarme y a decirle siempre lo que él esperaba que le dijera. Bastaba con mirarlo derechito a los ojos o tocarme las orejas para saber si le estaba diciendo verdad o mentira. Al margen de ello, como muchacho al fin, todo me resultaba alegre, bastaba con que anduviera junto a mis inseparables compañeros rumbo a los Altos o con mi padre directo al cafetal en la faena dura de la tierra, oyéndolo contar y cantar, y entonando aquella salve de redoble campesino que no he podido olvidar, en especial porque hablaba del gran abuelo y de la tía que se fue para no volver:

/¡María Antonia, alabado sea Dios!/ Dicen que las piedras brotaron/ y los vientos se paralizaron/ la hora en que mi padre murió/ María Antonia alabado sea Dios/ Más dicen que no fue en vano su muerte/ y que Quintino se llamó/ que su vida fue tan fuerte/ que toda Moquita es su hueste/ y el gran nido que cavó/ ¡María Antonia, alabado sea Dios!/ ¡Que Dios lo tenga en su gloria!/ ¡llenándolo de misericordia!/ y que a su lado, esté con Dios! ¡María Antonia, alabado sea Dios!

LUEGO EN LA CAPITAL.- Así llegó mi papá a la gran ciudad, a regañadientes, y se preparó para los nuevos avatares. Con él llegamos los hijos menores, incluyéndome que del grupo era el más grande. Así crecí y me hice hombre, como él siempre sonó, sin doblarme. Sabía mejor que nadie la hora en que el hijo salía de trabajar y de los centros donde estudiaba; se interesaba por cada movimiento y no se iba a la cama hasta que aquel regresaba al hogar, alerta y al acecho como un vigilante

_ ¿Dónde estabas, que hiciste, porque llegaste a esta hora?

_Excúseme, papá, pero me entretuve con unos amigos, le prometo que no lo vuelvo a hacer.

_No olvide que mientras viva en esta casa debe ceñirse a ciertas obligaciones, sobre todo, a no llegar tarde ni amanecer en las calles. No olvides que su madre se preocupa. Que sea la última vez.

_Sí, papá, perdóneme, no volverá a ocurrir.

Así eran nuestras relaciones, así fueron desde siempre, hasta aquel fatídico lunes al atardecer cuando llegando a casa vi la multitud que me dio escalofrío. Vecinos cuyos rostros no me interesa recordar parecían esperarme en la boca-calle para darme la noticia. Una mujer, un hombre y muchos otros cuyos rostros se me confunden, se me encimaron y por corazonada no los dejé hablar.

_Ya sé, mi padre.

Un vecino: _Si, don Gelo, y dicen que antes de quedarse dormido preguntó por ti.

Una vecina: _Tú mamá dice que se murió sin sufrir y que antes le pidió que le cocinara carne de pollo.

Con lágrimas en los ojos, el muchacho: _Claro, era su carne preferida que por prescripciones medicas ya no podía comer.

Antes de llegar pensé huir y desaparecer, pero me recuperé y seguí adelante y ya dentro de la casa, ante el dolor repartido, con lágrimas en el piso que parecían venir del cielo, resistí ver su cuerpo inerme, recordando, para darme fuerza, unos versos utilizados por el sinvergüenza de Baudilio Febles, hacía unos 15 años allá en Moquita para dar ánimo primero a Minguito el cojo y luego a don Jacobo Amarante, ante los cadáveres de sus esposas, fallecidas una a seguidas de la otra.

Recordaba -porque había sido testigo- que Don Jacobo lloró como lo hace un niño ante la ausencia de la madre, el día que murió su mujer, a quien por su temperamento sosegado llamaba “Templaria”. Atribuyó su más grande tristeza al hecho de que la Tía Ninín, la partera y comadrona de Moquita, que era la hermana menor y el clon femenino de mi padre, no pudo estar a su lado, porque ya también había fallecido quedándose frisada sobre una escoba mientras barría el patio de su casa campestre. Sentado en su mecedora con lágrimas que no parecían humanas y de un hombre tan grande, sin decir una palabra, se las pasó don Jacobo durante días con sus noches, resistiendo la partida de su mujer, cuyo cuerpo rejuvenecido dentro del ataúd, se negó a ver por consejo de Minguito, que había pasado por la misma pena y a quien Baudilio en su oportunidad, con sentidas palabras de hombre que había ido a la guerra y sabia mucho de santerías africanas, le dijo que “era mejor que recordara a su mujer viva, antes que muerta”. Las palabras de Baudilio repetidas por Minguito a su compadre Jacobo, a quien a pesar de sus fuertes creencias religiosas, la imagen del suicidio para acompañar a su mujer le hizo ver la muerte atractiva, volvieron a la realidad al nuevo viudo de Moquita que se levantó y conversó con sus hijos y allegados recordando importantes pasajes junto a su esposa: /Cuando parte un amigo/ Compadre/ cuando se le muere/ imagíneselo vivo/ o la última vez que lo vio alegre/.

CINCO AÑOS MÁS TARDE.- Rondando ya los 30 años, con la imagen de mi padre como la de un guardián en la memoria, seguía recordando yo aquellos versos y otros que el cabeza hueca de Oscar, el escribano del pueblecito –que siempre fue muy objetivo-, les había dedicado a mi tío Tolén, toda una autoridad en Moquita por ser el alcalde, y a mi perro lebrel que me acompañaba a todas partes, hus-meando las piedras, olfateando el peligro: /Moquita no es chiquita ni grande/ pero tiene su perro guardián/ y como leyenda un alcalde/.

Fue el mismo Oscar quien escribió: /Moquita/ de Moca/ la antigua ermita/ que nació de una leyenda/ cuna de la ciudad heroica/.

Ya antes se había atrevido a escribir: /El mocano es sacudío/ no le gusta que lo alaben/ ni lo suban ni lo bajen/ ni se arropa cuando hace frío/.

Y después dijo: /Moca Viejo/ Dios del silencio y las crecidas/ padre de la madre tierra/ madrejón del agua que baja de las montañas/ las vértebras te desean gloria/ y las raíces, vida/.

¿ERA REAL MOQUITA?.- Recordar a Minguito era como recordar a Oscar y con los dos a mi padre y a todos los personajes de mi añorada Moquita, que con toda su grandeza conocida y patentizada, con su aspecto de trasplante pueblerino y rural, había una época en que se tornaba en algo extraño, como si sólo existiera en la imaginación del muchacho que parecía cargar con toda su odisea, con todo su suplicio, con toda su culpa sin que nadie lo supiera. ¿Sólo yo lo sabía? ¿Era real Moquita? ¿Fueron imaginaciones mías? ¿Fábulas de mi papá? ¿Garabatos de Oscar sobre tablas viejas? Así lo veía y lo aguantaba cuando me atacaba aquella loca sensación de ser grande, de querer huir y desaparecer lejos de Susana la prima que conmigo jugaba sucio en el cafetal de la bien alimentada mama Tiola, presentimiento a veces atroz que terminaba siempre en el mismo punto de partida, en el madrejón del río, Moca Viejo, quedo y seco como un gusano extendido, que sin embargo, se resistía a morir con la misma obstinación de mi abuelo Quintino, antes de que un ataque agudo de asma, como a mi padre, lo fulminara, cayendo mortalmente de su cabalgadura camino al cafetal. El mismo cafetal que luego replantaría mi papá, allá en la Cumbre para convertirse en divina contemplación de la Villa Cafetalera, atravesando los Pozos, próximo al Caimito, hacia donde volaban mis penas.

El asma, junto a las desapariciones misteriosas, los partos y las harturas, eran las principales causa de muerte de Moquita que por ello tenía más viudos que viudas. El asma, que parecía ser el sino de la familia, el mismo que luego mató muy disimuladamente a mi padre, que sin embargo nunca se quejó. Vi a mi padre sufrir y en su lugar era yo el que me quejaba. Me quejaba ante Dios y le decía que por qué siendo mi padre tan bueno, tan servicial y tan honrado, tenía que sufrir tanto a solas, sin que nadie lo supiera. Sólo yo lo sabía. El día que papá murió, el día más triste de mi vida, volví a quejármele a Dios y le preguntaba:/ ¿Por qué se marcha la gente?/ por qué se olvida/ si el dolor sigue presente/ y la sangre es siempre la misma?/ ¿Es la distancia?/ ¿O es la ingratitud la causa?/.

Luego al no recibir contestación, fui un día a donde Oscar, viviendo todavía en Moquita y que de tanto leer y pensar se convirtió en el biógrafo de la familia. Por demás, era Oscar el discípulo más aventajado de la maestra del pueblecito, la señorita Piña, la que nunca se casó, la que sabía hablar por señas.

Cuando se lo pregunté me dijo que así estaba escrito, que aquel era un defecto de la familia, heredado de los Quintino, en especial del fundador del pueblecito que con más de 90 año se quedó muertecito en el lomo de una mula y aún así regresó parado, sin desplomarse a su casa de donde extrajeron su cuerpo rejuvenecido según contaban testigos; su hijo mayor Juan Antonio, le dio un ataque que lo mató en pleno conuco y hubo que enterrarlo con su machete empuñado, casi terciado como un fusil sobre su caja torácica; Nena murió ordeñando una chiva; de Toña la del medio, que siempre habló con la zeta y gustaba bañarse con aceite de oliva, no se supo jamás tras marcharse con un marino holandés “de los que exploraban la costa atlántica en busca de los restos del capitán Kid”, y Cándida, la más pequeña, que usaba un sable terciado en su farda, murió de parto del primo que tras escapar de la custodia de mi padre con apenas 17 años, alcanzó galones persiguiendo a guerrilleros de los que vinieron a tumbar a Trujillo, habiendo por ello llegado a general.

VIVIENDO DEL PASADO.- Así me he pasado el tiempo recordando, viviendo del pasado, cual lo considera mi hermano., que por no recordar como yo, se está poniendo viejo. Llevo medio siglo recordando y viviendo de mi recuerdo, la mitad de ellos con la infinita imagen de mi padre en el cerebro.

Y por recordar, recuerdo que para la época posterior a la muerte de mi papá, viajaba yo sobresaltado al interior del país a cubrir en calidad de reportero para una estación radial capitalina, las actividades del entonces presidente Silvestre Antonio Guzmán Fernández, experiencias que me hacían feliz, puesto que casi todas eran de carácter campestre por las raíces rurales de quien desde 1978 dirigía con humildad y relativo acierto la cosa pública dominicana. En los lugares de los actos o reuniones del gabinete, solía siempre parapetarme o apoyarme sobre cualquier columna o árbol para observar con fijación febril al presidente de la República. Su rostro, sus palabras, sus gesticulaciones, y lo hacía con tal frecuencia y obstinación que las miradas de ambos a veces se chocaban y yo sonreía con sentimientos de culpa y también de satisfacción.

Una vez, estando en la Línea Noroeste, justo en un acto que se desarrollaba en un rústico local de concreto y techo de zinc del proyecto agrícola la Cruz de Manzanillo, se me acercó una persona que había ligeramente tratado y de quien se me había dicho, era el jefe de la seguridad civil del mandatario. Su nombre: Eliseo Andújar. Era moreno y que recuerde, más que alto lo veía robusto. Por lo que escuchaba comentar a los colegas, supe que se apodaba “Barahona”y que con ese sobrenombre había sido comandante de la Guerra Patria de Abril del 65.

Fue esa la primera vez que a solas intercambié palabras con el hombre que pese a sus delicadas funciones me resultaba una persona tratable. “Muy parecido a mi madre sin ser familia”, me dije al verlo de cerca y escucharlo hablar. De buena forma y en confianza me llamó por mi nombre y a seguidas requirió las razones por las cuales yo miraba tanto al Presidente. Y recuerdo que mi respuesta, un tanto nerviosa, se la di ipso facto, sin titubeos, con franqueza. Le dije que lo hacía porque Antonio Guzmán era el mismo retrato de mi papá quien tenía cinco años de muerto y de cuya casi omnipresencia no podía yo desentrañarme. Andújar no agregó más nada y al poco rato, haciendo una especie de aparte, me estaba el presidente Guzmán mandándome a buscar para preguntarme sin más formalidades ¿que quién era mi padre, que cómo se llamaba y que de dónde era mi familia?

Al decirle el nombre de mi papá: Lucas Evangelista Tejada Guzmán y la procedencia de San Víctor, Jamao y Moca, no pudo o no supo establecer vinculación alguna de parentesco o amistad, por lo que quiso saber más de mi familia y me preguntó que cómo se llamaban los padres de mi papá, y le dije que Quintino Tejada Guzmán y Petronila Guzmán Marcelino, a lo que el presidente Guzmán me respondió: _Moisés, a tu abuelo le decían Moisés, verdad”, sin decirme o reconocer que eran familia, a lo que yo, casi sonrojado, le dije que sí, muy seguro de mi contestación, ya que mi padre, muchas veces en sus historias me había referido el apodo que por sus“hazañas”de hombre de bien y sabio, se había ganado mi abuelo entre sus contemporáneos y generaciones posteriores.

Entonces, me sentí más orgulloso de mi papá y recordé, que sus historias, como aquella de que su padre Quintino había ido a la guerra, que fue compadre de Horacio Vásquez y rabú y que peleó junto a Cipriano Bencosme en el Mogote y contra la primera intervención yankee en el país, si mucho tenían de recreación y de fabulas, mucho tenían también de verdad.

EPILOGO.- Contaba mi padre que una vez el suyo, el abuelo Quintino (como Moisés, al frente de su pueblo allá en Egipto en busca de la tierra prometida), levantó su diestra y trazó una línea recta sobre el río Moca Viejo crecido, cuando aún conservaba sus aguas, abriendo el lecho, para que por la parte seca y ancha que dividía las dos mitades, mucha gente pasara y no fuera arrastrada por las riadas y la turbulencia.

De ahí le vino el apodo por el cual sería sobrellamado.

_ ¿Y cuándo ocurrió eso papá?

_Una vez de un invierno largo y frío con su niebla, en que hubo mucha lluvia, llovió a cántaros durante días y semanas, y cuando Moca Viejo, impulsado por el agua que caía con truenos y relámpagos desde la montaña, que se precipitaba cuencas y desfiladeros, vio reventar sus madres viejas que amenazaron con arrastrar el caserío…

_Entonces hubo que buscar refugió Allárriba y del otro lado hasta donde la crecida del río no podía llegar y para ello había que rebasar sus aguas- le ayudé yo para demostrar que me sabía la historia hasta al cabo, lo que a mi padre, -sin darse cuenta que lo hacía en son de broma-, satisfizo y asintió con la cabeza.

Después lo dejé tranquilo, para evitar que le pasara como al propio Moisés, que si bien logró abrir el mar rojo, no pudo entrar a la tierra prometida porque un impulso de ira que le atacó en pleno desierto –por la exigencia de agua de su pueblo- y que lo llevó a romper rocas y piedras, se lo impidió.

_Si Moisés no pudo llegar a la tierra prometida- me dije en voz baja-, Quintino mi abuelo sí lo logró, salvando a mucha gente, ya que pudo evitar la ira y no romper ninguna piedra.

Mi padre tenía un pálpito de memoria y hablaba sin parar como por un llamado de la sangre. Hablaba y hablaba como si quien lo hiciera fuera otra persona haciéndolo por él. Por ello, en más de una ocasión muy en serio y emocionado, dejándose envolver por el sentido mágico de sus palabras, me contó la misma historia. Ni un chin menos ni un chin más, siempre con la misma recreación. Siempre con el mismo final. Me dijo, según le contara su padre, que una vez, del otro lado, después de la muerte de Mon, antes de la guerra entre Bolos y Coludos, llegaron unos hombres de aspectos terribles, con sus sombreros y sus bufandas; y capas que les llegaban hasta los tobillos: /Llegaron montados en unos caballos veloces/ que parecían volar como rapiñas/ hablando a través de sus matones/ sonando sus frenos y sus briznas/ ordenando aquí y allá/ que había que podar los árboles y luego abandonar la tierra/ que pena de la vida para todo aquel que se opusiera/ Al rato hubo protestas seguidas por fusilamientos/ Y fue así como mi abuelo, Quintino/ ya retirado de la guerra con la que había peleado junto a los últimos héroes de la segunda República y también de la tercera/ machete en mano tuvo que volver a guerrear/ Y hubo sangre de nuevo del otro lado/ Sangre hermana caída con más vergüenza que valor./

Tomado de "Moca Viejo, Leyendas de Personajes, Humor Lúdico y Cuentos Macabros".



    Comentarios de los Lectores :

sobre su columna....
Por ramon cerda, bronx,n.y.

Amigo german,me parece que usted debe cambiar el formato de su columna.Porque hace como meses que estoy viendo ese mismo titulo.esto deja la idea de que ustd no esta escribiendo.simpre el mismo titulo.Usted escribe muy bien y sigo su trabajo,pero ese titulo cada vez quelo veo me deja la idea de quae no has ecrito nada nuevo.Por favor,esta o no escribiendo?cambie mi hermano o no buscare mas su trabajo.....


No me publicaron el comentario
Por José Bautista, Santo Domingo

Hola como estás Germán por qué no me publicaron mi comentario o no tiene importancia mi comentario.


Recordar es vivir.
Por Hector Garcia, Bronx,n.y.

En el 2005,mi padre murio y no me canso de pensar el,porque siempre fuimos buenos amigos. Con este articulo he vuelto a recordar a ese hombre ejemplar(PAPA). Que dios te siga iluminando.


Bonito Comentario
Por Yomaira Puntisa, Santo Domingo

German te felisito que vueno que utilises un un medio tan importante para llevar tan bonito menzaje de la familia. Mil grasias, ojala y sigas escribiendo artículo como ese.


GRACIAS POR ESE ARTICULO
Por kelvis, santo domingo

Al ver el titulo de su columna EL RECUERDO DE MI PADRE, me llamo mucho la atencion, no se ni su nombre, pero permitame decirle a medidas que leia su columna, mis ojos se humedecian y sentia que era yo el que estaba escribiendo en vez de usted, creo que igual que mi padre tambien el suyo tambien se a ido a otro mundo, pero creo felloo siempre me acompaña donde yo este y sin mentirle al mes de mi padre morir, tuve un accidente en mi vehiculo que casi pierdo la vida, porque sentia que mi vida no tenia sentido, PERO DE VERDAD MANGNIFICO TU ARTICULO ESPERO QUE TANTO USTED, COMO YO Y TANTOS MAS QUE HAN APERDIDO LOS SUYOS, PODAMOS SUPERAR AL MENOS UN POCO LA PARTIDA UN AMIGO COMO LO FUE FELLO PARA MI. que tenga feliz dia señor y gracias por su articulo.


Muy agradecida por su artículo
Por Esperanza Benzán, Santo Domingo

He leído su artículo con devoción, lo hice varias veces leugo que mi amiga Leticia Turbí me lo recomendara. Muy agradecida por sus palabras en una época de tanta crisis familiar, de tanto irrespeto.


gracias por sus recuerdo
Por Manuel R sanchez, Bronx , New York

Gracias por sus recuerdos familiares, se parecen muchos a los mios, pero gracias a dios mis padres estan vivos. gracias por darno la oportunidad de enterarnos de una vida sana, sin problemas de hoy, drogas, maltratos ni aberracions. gracias mil.


LOS QUE SON LOS RECUERDOS Y LAS IRMAGINACION.
Por oby, santo domingo

si que los recuerdos son partes del ser humano,son ellos no importa si son triste o alegres, en definitiva se vuelve parte de uno.es ejemplo de inspiracion E irmaginacion como en tu caso,espero que muy pronto el libro de moca se publique,me encantaria terminarlo de leer,porque turve quizas el placer de ser una/unos de tus primeros lectores del el,aunque solo fue la mitad,por que las cincustancias de las vida asi lo quizieron , gracias por commpartirlo conmigo aun sin terminarlo, cuando apenas nin la mitad de el ternias completo.quien te conocer, a leerlo notaran que cada oracion,parrafo, describir al hombre que aparte de toda una imagen y ejemplo a seguir( como te considero) tiene una gran irmaginacion. espero tener el placer de terminarlo de leer. asi como turve el placer de conocer aun excelente hombre pero sobre todo padre,y estoy segura que asi comotu recuerda al tuyo, te recordaran, tus reinas(tus hijas)creo que au nmas porque para ella no eres solo su padre,eres su todo.gracias por compartir e enseñarmer cosas que ningun libro por mas que lea encontraria,gracias por enseñarme a no creer en todas las personas,a que con la humildad se llegar donde querermos,gracias por todo.en verdad deseo terminar de leer las leyendas de moca,con todo su francisquito y sus pasteles en hojas.no te deseo suerte porque eso se le desear a los perdedores te deseo exito que es lo que tienen los ganadores,porque podermos perder muchas cosas,pero simpre habran una leonela,michell y una diana,que reponga por diez loque pierda,y asi no sentiran el vacio; recuerda mi peticion de termirnar leerlo. cuidarte mucho y continuar siendo el excelente hombre y padre que eres. todo el exito ,te desea no solo una amiga,sino una persona que sin tu querer le has legardo, aparte de una admiracion por toda tu persona,un ejemplo de vida a seguir.porque lo que amprendo no lo olvido,y menos con un maestro como fuiste tu,porque profesores puerde ser muchos, pero maestro no.y es lo que simpre seran para MI MAESTRO: ATT: OBY.





   Más Artículos de Aldea Insular : Gérman Santiago :

Milagros y maldiciones alimentan el mito de Ernesto –Che- Guevara, Germàn Santiago, viernes, 10:55 AM

El triunfal concierto de Juanes en Cuba, Germàn Santiago, martes, 12:01 PM

Honduras, en vilo, a la espera de su errante presidente, Germàn Santiago, viernes, 11:38 PM

En Honduras, a Zelaya hay que reponerlo, a la fuerza., German Santiago, viernes, 12:16 AM

Un referente histórico de la rebelión indígena del Perú, German Santiago, jueves, 03:21 AM

La poesía está de luto: murió Benedetti, Germàn Santiago, martes, 12:25 AM

El libro que Chávez regaló a Obama, German Santiago, martes, 12:18 PM

El Quijote, la protesta que transformó al mundo, German Santiago, lunes, 05:36 PM

MIS TRES HÉROES, DE JOSÉ MARTÍ, Germàn Santiago, miércoles, 11:02 AM

EL RECUERDO DE MI PADRE, Germàn Santiago, martes, 01:49 PM

UN MENSAJE PARA BUSH, Germàn Santiago, domingo, 02:01 PM

Los 7 trabajos de Hércules de Soto Jiménez , Germàn Santiago, domingo, 02:53 AM

Leonel, el relevo político y la crisis de liderazgo., Germàn Santiago, martes, 02:57 PM

Leonel el líder, el conciliador, el imbatible, Germàn Santiago, domingo, 02:07 AM

La vanguardista Francia, en el pensamiento, las artes y las letras., Germàn Santiago, miércoles, 11:24 AM

Recordando a Baudrillard escapamos de Goebbels y Maquiavelo, Germàn Santiago, jueves, 02:25 PM

La Posmodernidad en la Sociedad del Espectáculo , Germán Santiago, martes, 05:10 PM

Me alegro por José Rafael Vargas en Indotel, Germàn Santiago, miércoles, 12:59 AM

¡Qué envidia, Ji ji, si Dominicana fuera Espana!, Germán Santiago, miércoles, 09:20 PM

Héctor Rodríguez Pimentel es un hombre con historia, Germàn Santiago, viernes, 02:34 PM

Colombia ¿Provocación o torpeza de un gobierno de dos caras?, Germàn Santiago, martes, 03:28 PM

Milly Quezada-Olga Tañón, -del original a la copia- , Germàn Santiago, sábado, 10:53 PM

¿Qué tanto sabe usted de Juan Luis Guerra?, Germàn Santiago, martes, 10:36 AM

El perro: el otro animal político dominicano, Germàn Santiago, miércoles, 02:03 PM

El perro: el otro animal político dominicano, Germàn Santiago, lunes, 03:26 PM

Leyenda de Minguito, el cojo., Germán Santiago, lunes, 10:19 AM

Neruda y su pleito con Octavio Paz, Germàn Santiago, miércoles, 12:40 PM

Neruda y su pleito con Octavio Paz (3 de5), Germàn Santiago, miércoles, 11:35 AM

Neruda y su pleito con Octavio Paz (3 de5), Germàn Santiago, miércoles, 11:35 AM

Lorca habría inventado a Neruda, según Pedro Henríquez Ureña, Germàn Santiago, martes, 01:01 PM

Vida, pasión y muerte de Pablo Neruda, Germàn Santiago, lunes, 02:45 PM

El Nóbel : el día que Jean Paul Sartre lo rechazó, Germàn Santiago, lunes, 11:19 AM

Borges, el Nóbel y mis tres genios "frustrantes". , Germàn Santiago, viernes, 12:58 PM

Mis tres hijas, son las que me hacen feliz, Germàn Santiago, lunes, 06:23 PM

He vuelto pero soy el otro, Germàn Santiago, jueves, 10:00 AM

Jueces bastardos y rufianes, Germàn Santiago, martes, 02:47 PM

El fraude eléctrico, de Edeeste y de las Edes, Germàn Santiago, viernes, 02:23 PM

¡Ni borrón ni cuenta nueva! ¡Basta ya!, Germàn Santiago, jueves, 03:13 PM

La JCE y las dos caras de la moral, Germàn Santiago, martes, 02:45 PM

El destape de la JCE y la picota de la justicia., Germàn Santiago, martes, 02:40 PM

De jueces, políticos y cuervos, Germàn Santiago, viernes, 12:50 PM

Sobre guerras, leyes, crímenes y religiones, Germàn Santiago, viernes, 12:02 PM

Lo último y lo nuevo de la “izquierda dominicana”, Germàn Santiago, martes, 10:18 AM

Hoy le tocó a Salomón. ¿Y mañana a quién?, Germàn Santiago, jueves, 10:33 AM

De plagios y escribas de Tronio en la literatura dominicana., Germàn Santiago, miércoles, 05:17 PM

Sobre falsedad y denuncias de plagios en la literatura hispanoamericana, Germàn Santiago, martes, 01:45 PM

Piratería, leyenda negra y realismo mágico en la literatura (2), Germàn Santiago, martes, 11:05 AM

Sobre el mito del pirata y el dorado en la literatura, Germàn Santiago, jueves, 03:49 PM

Del libertino donjuàn al caballero de la triste figura, Germàn Santiago, miércoles, 09:31 AM

Del mito literario, al don Juan de la vida real., German Santiago, miércoles, 03:38 PM

 
  Las columnas  más visitadas 

Partidos, crisis y liderazgo
Euri Cabral

Policía política y Estado
Wilfredo Mora

Mezclando: vaya marzo!
Balbina Negreira/Madrid

Del Bronx River al Ozama. Poesía y representación
Basilio Belliard

La caza de negros
Sulgida Nin/Madrid

  Las columnas  más comentadas 





Nuestro Editorial

Mercados al día

La Tasa
Dólar Compra RD$36.28
Dólar Venta RD$36.36
Euro Compra RD$49.80
Euro Venta RD$50.20
Combustibles
Gasolina P. RD$164.00
Gasolina R.  RD$154.40
Gasoil RD$130.30
Gas Propano RD$78.37

Tu Opinión

¿Quién gana las elecciones de mayo del 2010?

PLD y aliados
PRD y aliados
    

Firmas

José Tejada Gómez
Luisito Marti: un gran ejemplo

Servicios de Noticias
Banco Popular celebra asamblea de accionistas

Ricardo Rodríguez Rosa
Moño hecho y gusto adentro

Miriam Ventura
Laminita y postales de la diáspora

Eugenio Ferrand
Estocada mortal a la libertad de prensa

Wilfredo Mora
Policía política y Estado

Mateo Aquino Febrillet
El Día Mundial del Docente

Juan Taveras Hernández
Silencio como respuesta

Germàn Santiago
Milagros y maldiciones alimentan el mito de Ernesto –Che- Guevara

Héctor Minaya
Mayoría complotados ignoraba matarían Trujillo

Manuel Nin Matos
Hombres y mujeres en este 14 de febrero

Mario Díaz
Cristina Lizardo:Firme como senadora

Yuli Castro
Libertad de expresión

Luis Pérez Casanova
Los ojos cerrados

Ramón Martínez Portorreal
Haití, situación compleja pero posible

Luis José Chávez
El Presidente y los generales retirados

Santiago Estrella
Sobre nuestro futuro

Franklin Domínguez Cruz
Anacaona, provincia 33: Constanza

Noemí Herrera
El Pasado fue Mejor.

Elvis Paredes
La tragedia haitiana

Solangie Burdiez
Hoy decido…!

Pedro Angel Martínez
Maremoto o el ridículo nacional

Manuel Vólquez
El Armagedón, Nostradamus y las 7 profecías mayas

Manuel Díaz Aponte
La contradicción de la política norteamericana

Euri Cabral
Partidos, crisis y liderazgo

Sulgida Nin/Madrid
La caza de negros

Balbina Negreira/Madrid
Mezclando: vaya marzo!

 




Sobre Nosotros     |     Nuestro Equipo     |     Contáctenos     |     Publicidad

Mi Diario Digital     |     Login         Registrate

DiarioDigitalRD.com  © 2005 - 2006
Todos los derechos Reservados
Santo Domingo, Republica Dominicana