En los cinco días hábiles concluidos la víspera, el principal indicador de la bolsa de valores madrileña (IBEX-35) sumó un desplome del 21 por ciento, lo que elevó a un 40,7 la baja registrada en lo que va de año.
El viernes, el descenso en picada fue de 9,14 puntos, el más abrupto de la historia, para situarse en ocho mil 997 unidades, un nivel parecido a los de abril de 2005, según los reportes de fuentes especializadas.
Dentro de esa situación, todos los valores que forman parte del IBEX-35 experimentaron pérdidas.
La mayor de ellas correspondió a Iberdrola, con 15,3 por ciento, mientras que el Banco Santander, uno de los más importantes en la bolsa, sufrió un derrumbe del 11,94.
Lo que ya se denomina un "crash" bursátil ocurrió después del anuncio de varias acciones por parte del presidente del gobierno, José Luís Rodríguez Zapatero, quien señaló la necesidad de adoptar medidas extraordinarias en momentos extraordinarios.
La primera radica en la creación de un fondo de garantía a la financiación fijado en 30 mil millones de euros, con posibilidad de llegar a los 50 mil millones, con cargo al Tesoro Nacional.
De acuerdo con el gobernante, esa masa de recursos contará con "activos de máxima calidad y no de los tóxicos" para garantizar la financiación a empresas y ciudadanos.
La otra decisión de la administración española fue el aumento de 20 mil a 100 mil euros de la garantía de los depósitos en los bancos por titular y entidad, frente a los 50 mil acordados este martes por los ministros de Economía de la Unión Europea.
Según Rodríguez Zapatero, esas acciones no son para rescatar ni sanear el sistema financiero, sino para evitar riesgos, y tienen carácter temporal "hasta que los mercados se estabilicen".
El jefe del gabinete español viajó ayer a París para una reunión con el presidente francés, Nicolás Sarkozy, a quien reclamó la celebración urgente de una cumbre europea para buscar una respuesta conjunta a la crisis.
Poco después, el Elíseo convocó a un encuentro de jefes de Estado y Gobierno de los países de la Eurozona (los 15 que tienen el euro como moneda) para definir un plan de acción conjunto con el Banco Central Europeo (BCE) ante la crisis financiera.
La cita está prevista para mañana domingo en París y también contará con la participación de los titulares de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, y del BCE, Jean-Claude Trichet.
Círculos periodísticos en Madrid hablan de la posibilidad de que ese esquema contemple la creación de un fondo de rescate europeo para los bancos en dificultades y que, al mismo tiempo, garantice préstamos entre las entidades bancarias.
El objetivo declarado es reinstalar la confianza y la liquidez en el mercado interbancario como primer paso hacia la normalización de la situación.
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