Un comunicado de ese comando precisa que el ataque se registró anoche en el tramo carretero Curva Sajona, en la región central de Huancavelica, en el Valle de los ríos Apurímac y Ene (VRAE).
Precisa que una patrulla de la base contrainsurgente de Cochabamba Grande fue emboscada por los alzados cuando regresaba a esa unidad junto a civiles, todos transportados en camiones particulares.
En la Curva de Sajona, los emboscados hicieron explotar una carga de dinamita bajo uno de los camiones y tras el estallido abrieron fuego contra toda la caravana, agrega la versión oficial, según la cual los militares reaccionaron de inmediato, lo que desató un combate de varias horas.
El saldo conocido hasta hoy, agrega, es de siete civiles y 12 militares ultimados, dice el comunicado, mientras el presidente (gobernador) de la región de Huancavelica, Federico Salas, dijo que hay una veintena de heridos y al menos un militar desaparecido.
El Comando Conjunto dice más adelante que las fuerzas armadas continúan las operaciones para neutralizar y capturar a los atacantes “dentro del marco del irrestricto respeto de los derechos humanos”.
Organismos de derechos humanos exigen el esclarecimiento de una denuncia sobre la desaparición, en septiembre pasado, de 11 campesinos que, según testigos, fueron capturados por las tropas, aunque estas y el Ministerio de Defensa niegan las detenciones.
Durante la llamada guerra interna contra los grupos armados en las dos décadas pasadas, se registraron numerosos casos de matanzas y desapariciones que en su mayoría están pendiente de esclarecimiento y sanción.
El presidente Alan García y el ministro de Defensa, Ántero Flores, afirmaron el pasado miércoles que hay una persecución judicial contra militares que combatieron a la insurgencia, pero los organismos de derechos humanos replicaron que sólo hay procesos por crímenes que no deben quedar impunes.
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