El bloqueo, en rigor, se ha ido recrudeciendo durante casi medio siglo con leyes como la Torricelli y Helms-Burton, más el plan (del presidente norteamericano George W.) Bush para la recolonización de Cuba, asevero el diplomático.
Subrayó que en ese lapso Cuba ha sufrido pérdidas del orden de los 89 mil millones de dólares y que Washington vigila de cerca sus transacciones comerciales con el resto del mundo para entorpecerlas y, de ser posible, evitarlas.
Asimismo, circuló un documento que refleja algunas de las más recientes prohibiciones de las autoridades estadounidenses contra personas, entidades y empresas que han establecido contactos con la Mayor de las Antillas.
Estos son sólo un botón de muestra: mencionarlas todas nos levaría demasiado tiempo, dijo Astiasarán.
"Esa política persiste a pesar de que en 16 ocasiones consecutivas la Asamblea General de la ONU se ha pronunciado en su contra y solicitado su fin en tanto en cuanto contradice los principios de las relaciones internacionales entre los estados".
En la votación durante el LXII Período de Sesiones de la Asamblea General, el año pasado, 184 estados miembros votaron a favor de la Resolución de Cuba y sólo cuatro, entre ellos Estados Unidos e Israel, en contra, recordó.
A fines de este mes, de nuevo, el gobierno cubano presentará el documento y espera una votación semejante, dijo Astiasarán, quien subrayó que representa casi el total de los estados miembros de la ONU.
El jefe de la sede diplomática presentó una crónica del letrado Leonard Weinglass, notorio por su participación en casos políticos sobre las irregularidades del proceso contra cinco antiterroristas cubanos presos en Estados Unidos.
El recuento de Weinglass responde a la verdad más palmaria y contrasta con la complacencia ofical norteamericana con Luis Posada, el más connotado terrorista del Hemisferio Ocidental, dijo Astiasarán.
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