Entre las medidas más urgentes a tomar por parte del gobierno que encabeza el Partido de la Liberación Dominicana en la persona del Presidente Leonel Fernández, se encuentra la necesaria e impostergable decisión de revolucionar todo el sistema de transporte del país.
Y considero que esa medida es revolucionaria, porque con ella se acabaría no sólo el desorden, la arrabalización de nuestras ciudades, sino que el país se ahorraría cientos de millones de dólares en la importación de petróleo.
Entiendo que lo primero que debe hacer el presidente Leonel Fernández, es ordenar a los legisladores que desempolven el anteproyecto de Ley que crearía una Secretaria de Estado de Transporte, y mediante la cual se organizaría real y efectivamente el servicio de transporte de pasajeros en la República Dominicana.
Me refiero a esta iniciativa, porque en ella se sugieren los pasos para que las rutas sean asignadas a empresas con verdadera responsabilidad empresarial, dispuestas a ofrecer un servicio digno, decente, seguro y económico a los habitantes de la ciudad capital y demás centros urbanos del país.
De acuerdo con esa iniciativa, la empresa que gane la licitación para operar una ruta en particular, debe estar en condiciones de tener las unidades suficientes, limpias, con choferes, sin cobradores, una terminal fuera de la ciudad y su taller de reparación.
Para tomar esta medida, el gobierno debe declarar desierta todas las rutas y asumirlas como lo que son, parte del Estado, y con derecho a ser usufructuada tan sólo para el disfrute de todos los dominicanos, no de una persona o un grupo de pseudos sindicalistas, en particular.
Es recomendable que en el contrato suscrito con la empresa que gane el concurso público nacional e internacional, se establezcan mecanismos que permitan al Estado, dejarlo sin efecto en caso de incumplimiento, y otorgado mediante otro contrato, y de forma transparente a otra empresa que sí cumpla con las estipulaciones exigidas.
El gobierno debe sustituir el rancio y destartalado, y mal llamado servicio de concho existente en el país, lo cual se lograría con unas mil 200 o mil 500 unidades de autobuses cómodas, modernas y económicas, además de no ser nocivas al medio ambiente.
Todo esto debe ser acompañado con la extensión a Santiago, de la construcción de una línea de Metro, lo cual descongestionaría todo el casco urbano de esa importante ciudad cibaeña.
Sin embargo, se que para tomar esas medidas, hay que dejar atrás la politiquería y el populismo, dejando de pensar en el inmediatismo, y en que se pueden perder votos.
Estoy seguro señor Presidente, que de tomar esa medida, por cada voto que pierda, ganaría diez, ya que los dominicanos estamos cansados de la extorsión y del chantaje, del grupito de vividores agrupados en supuestos sindicatos.
Estoy seguro señor Presidente, que de tomar esa medida, pasaría a la historia, como el mandatario que se atrevió a tomar el toro por los cuernos y no mirar atrás, en lo que tiene que ver con el transporte urbano.
Como el mandatario que dignificó al ciudadano de a pie, que incentivó a otros miles, a tomar un autobús decente y limpio, dejando su automóvil en su casa, y por ende logrando el ahorro de combustible.
Busque ese anteproyecto de Ley señor Presidente, y tome esas medidas, el país se lo agradecerá.