John McCain dio toda una sorpresa al elegir como aspirante a la vicepresidencia a Sarah Palin, la joven gobernadora de Alaska, en un movimiento que se interpreta como una opa hostil a las seguidoras de Hillary Clinton, muchas de las cuales se muestran renuentes a votar por Obama.
Si bien el nombre de Palin nombre había sonado entre los futuribles mencionados en las cábalas de la prensa, no figuraba entre los favoritos, que eran sobre todo el ex gobernador de Massachusetts, Mitt Romney, y el gobernador de Minnesota, Tim Pawlenty.
Además de apelar a las feministas decepcionadas por la derrota de Hillary, Palin, de 44 años, aportará frescura a la candidatura de McCain que, de ser elegido, sería el presidente entrante más longevo de la historia.
Sin embargo, su elección presenta también riesgos. Palin, madre de cinco hijos, apenas lleva dos años ejerciendo de gobernadora en un estado que está a cientos de kilómetros del resto del país. Si la campaña de McCain ha centrado hasta ahora sus ataques en la falta de experiencia de Obama, sobre todo en relaciones internacioanles, para ser presidente, es difícil argumentar a la vez que Palin sí lo está.
Teniendo en cuenta la avanzada edad de McCain, y sus pasadas batallas con el cáncer, no es un escenario descartable que se deba retirar a media presidencia. Entonces, tal como establece la Constitución, debería ser Palin quien asumiera la presidencia del país.
De hecho, el propio McCain siempre dijo que su principal criterio para elegir vicepresidente sería que estuviera a punto de tomar las riendas del país en cualquier momento.