Díaz tenía ante sí un gran reto frente al campeón de Atenas-2004, el tailandés Manus Boonjumnong, pero pudo descifrar el estilo enrevesado del asiático para imponerse 12-4.
De esta manera el caribeño dio a su país su segundo cetro en la historia olímpica, luego del conseguido por el corredor Félix Sánchez hace cuatro años.
Con los deseos quedaron los cubanos Andry Laffita (51 kilogramos) y Emilio Correa (75), aunque este último mereció mejor suerte.
Laffita hizo lo que pudo frente al tailandés Somjit Jongjohor, doble campeón mundial, pero el asiático demostró su superioridad durante todo el pleito y se llevó el triunfo ocho golpes por dos.
Correa, por su parte, tenía ante sí al británico James Degale, un hombre al que ya derrotó este año, y pudo hacerlo nuevamente, pero el juez principal de la pelea decidió lo contrario.
El surcoreano Jae Bong Kim le quitó un punto al caribeño en el mismo primer asalto sin previa advertencia, algo realmente insólito en este deporte, y desde entonces éste debió batallar con el viento en contra durante todo el combate.
Definitivamente lo más que pudo acercarse fue precisamente a dos golpes, los mismos que le costó la temprana sanción, en uno de los pleitos más deslucidos del torneo boxístico chino.
En las otras finales de este sábado se coronaron el ucraniano Vasyl Lomachenko en 57 y el ruso Rakhim Chakhiev en 91 kilogramos.
Lomachenko demostró estar muy por encima de sus rivales en este certamen y no paró hasta imponerse por RSC en el primer asalto contra el francés Khedafi Djelkhir, quien buscaba el primer cetro del pugilismo de Francia desde Sydney-2000.
Por último, Chakhiev se vengó del italiano Clemente Russo, el mismo que lo doblegó en la final mundial del pasado año, al vencerlo 4-2.
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