Obreja, también presidente de la Federación Rumana de Boxeo, aprovechó un receso en la sesión semifinal del boxeo correspondiente a los Juegos Olímpicos de Beijing-2008 para realizar sus planteamientos.
Las hojas oficiales de alrededor de 20 combates fueron cambiadas manualmente, en ellas se aprecia cómo la distribución de los árbitros fue alterada, dijo Obreja ante una audiencia atónita.
Varios periodistas reunidos en el Gimnasio de los Trabajadores de esta capital para cubrir las incidencias de la cita estival habían observado irregularidades en ciertos combates, pero las palabras de un ejecutivo de alto nivel sorprendieron.
Obreja además culpó al surcoreano Ho Kim, director ejecutivo de la organización, de manejar el dinero para apuntalar la candidatura del actual titular, el taiwanés Ching-Kuo Wu.
Este señor (Kim) me habló a mí personalmente para que votara por Wu, y aquí en Beijing ha cambiado diariamente la composición del jurado en cada cartelera a su propio juicio, sin consultar al Comité, agregó el rumano.
Según el europeo, también hubo intriga para elegir la sede del Campeonato Mundial del pasado año, inicialmente otorgada a Moscú por influencia de Kim, y luego pasada a Chicago cuando estalló otro escándalo en el seno de la Federación rusa.
Aquí mismo él me preguntó a qué juez no quería para la pelea del boxeador rumano y yo le recordé que estaba aquí a nombre de la AIBA, no de Rumanía, aseveró.
Como resultado, hasta cuatro de los cinco imparciales previstos para un combate fueron cambiados, y en ocasiones en una pelea donde actuaba un tailandés había tres asiáticos, y así igual con otros, aseveró.
Además, consideró muy irregular la expulsión del filipino Manuel López el pasado 18 de agosto, luego que éste a principios de año increpara al surcoreano sobre el destino de unos 60 mil dólares de la entidad misteriosamente desaparecidos.
En medio de su disertación, apareció Kim para dar por finalizada la conferencia de prensa, alegando que no había sido convocada por el Comité Organizador o la AIBA.
Varios de mis colegas piensan como yo, pero tienen miedo, aunque no por eso dejan de ser responsables, concluyó Obreja.
Por su parte, Thomas Vigerts, presidente de la Asociación estadounidense de boxeo y responsable de la Comisión Investigadora del organismo, llegó también para mediar en el diferendo.
Queremos asegurarnos de que no estamos en presencia de especulaciones, somos una comisión independiente, no permeada por la AIBA, y prometemos informar al respecto en las próximas horas, señaló.
Por encima de Obreja en jerarquía solamente aparecen en la AIBA el presidente Wu y el vicepresidente ejecutivo, Gofur Rakhimov, de Uzbekistán, y a su misma altura están otros dos vicepresidentes, más los responsables en cada continente.
Por el momento, los salones de prensa del Gimnasio de los Trabajadores permanecen consternados, a la espera del pronunciamiento oficial del organismo.
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