Los paradores Plaza Junior, El Primo y Maimón han despedido el setenta por ciento de los empleados en tanto el primero cerró sus puertas desde hace meses, después que microbuses de Samaná, Nagua y Cabrera obviaran la via ante la falta de la infraestructura vial.
Los negocios que años atrás operaban abarrotados de viajeros que utilizaban el tramo en cuestión, al igual que estaciones de gasolina, colmados, farmacias, entre otros, han visto reducidas sus ventas hasta en un noventa por ciento.
Redactores de este diario en recorrido por las paradas en el municipio de Maimón, cuya ruta era la más transitada para llegar a los municipios del nordeste, observaron la escasa demanda de clientes en las mismas, hecho calificado por Julio Mendoza como ¨¨una maldición de Dios¨¨.
Mendoza, gomero desde hace veinte años, dijo que la caida del puente en el río Camú arrasó con la economía de Maimón y todo sus alrededores.
En tanto, Carmen Solano, empleada público, expresó que el pueblo se está cayendo a pedazos luego que se desplomara el puente entre Pimentel y Cotuí, ya que ¨¨eran miles los viajeros que cruzaban por aquí¨¨-
De su parte, el chofer Mateo Pérez, quien hace trayecto Hostos-Santo Domingo, sostuvo que los dos años que lleva el puente fuera de servicio ¨¨eso mismo tiene Maimón y Cotuí sin vida¨¨
¨¨Aquí han quebrado todos los negocios, pulperías, bombas de gasolina, paradas, gomeros, vendedores informales, todo el mundo¨¨.
Los munícipes exigen más celeridad en los trabajos de la infraestructura vial, pese a que el puente fue ¨¨montado¨¨ empero les faltan los aproches y la base de un lado.
La Secretaría de Obras Públicas prometió la entrega del puente para el pasado mes de junio, sin embargo, contratistas estiman que podrían terminar a fin de año para que el mismo se usado.