El Jeffrey y Sergio Vargas no lucieron como en sus buenos tiempos y dejaron sentir un irreversible deterioro de su popularidad que se tradujo en una estampida de público que se acentúo después de las dos primeras interpretaciones que hizo el “Negrito de Villa”.
A Sergio se le notó un descalabro emocional cuando intentó bailar con una dama vestida de amarillo que acompañaba a Omar Minaya el gerente de los Mets, el diputado trató de colgársela del cuello y ella no se lo permitió, esa fue una lección para que entienda que no todo el mundo acepta “la frescura de los artistas”.
No es cierto que el show fue presenciado por 55 mil personas, ese pudo ser el número de fanáticos que entró a ver el juego entre Mets y Cardenales pero no el que esperó a los merengueros.
Lo que pasó en el Shea lo provocan los propios artistas cuando graban con determinados músicos y luego se presentan en publico y en las fiestas con otros que no suenan ni parecido y en eso Sergio Vargas es el mejor ejemplo.
La producción de ese espectáculo fue pobre y deprimente, el colmo es que entre las actuaciones del Jeffrey y Sergio hubo un bache largísimo que debieron rellenar con lo que fuera posible, un bachatero, un típico o hasta con un humorista.
En ocasiones se podía ver a Vidal Cedeño impartiendo instrucciones a los artistas sobre todo al Jeffrey, eso indica que el magnate de los espectáculos estuvo encargado de hasta la camiseta de Pedro Martínez que le pusieron al extravagante merenguero.
La algarabía que se sintió con más fuerza en ese evento fue cuando el Jeffrey llamó a José Reyes el estelar campocorto de los metropolitanos, éste lo acompañó por unos minutos dando algunas demostraciones de buen bailador sosteniendo la bandera dominicana en su mano derecha. Es lógico que los gritos y aplausos fueran para Reyes.
Janeiro Matos con todo el respeto que se merece no es el mejor indicado para esos eventos, el hombre es frío, no transmite emoción y para colmo sonaba inundado en su segunda salida de la noche ante el público.
La verdad es que muchos añoraron aquellos grandes espectáculos que se hacían en el Estadio de los Mets a casa llena, con buenas actuaciones y animadores de grandes ligas. Este aparte de que fue el más flojo de todos también es el último que se hace en ese viejo play.