En esa obra el músico fundió lo sinfónico con el jazz y los ritmos africanos y retomó canciones de su propia autoría como Nanú, pieza que le valió uno de los cinco premios Grammy que ostenta; y Claudia, grabada en 1979 con el grupo Irakere.
Para la crítica especializada española, las nuevas versiones de esos dos trabajos aparecen en Canto a Dios de una manera más íntima, mística y trágica.
Es un sonido que surge de fusionar la magnificencia de la música sinfónica con la intensidad de las escalas improvisadas de jazz, un estilo nacido de la nostalgia de los esclavos afroamericanos en la Nueva Orleans del siglo XIX, según una opinión divulgada aquí.
En declaraciones a la prensa madrileña, Valdés calificó de monstruo al Katrina, fenómeno que dejó más de dos mil muertos y desaparecidos, y explicó que luego de esa tragedia quiso cantar a sus víctimas.
Se trata de un ruego, un pedido de paz a Dios, para que no sucedan más hechos como el Katrina, apuntó.
Al rememorar el lugar de esa tragedia, el virtuoso del piano, considerado uno de los mejores del mundo, destacó las similitudes existentes entre Nueva Orleans y Cuba, en especial "una raíz musical común muy conocida que tiene que ver con Francia y África".
Recordó que Haití fue colonia francesa y envió emigrantes a Cuba con la contradanza, mientras que Nueva Orleans también fue posesión de Francia y asimiló ese género, el cual dio origen al danzón y la habanera cubanos y al ragtime en la ciudad estadounidense.
La presentación de Canto a Dios coincide con la de un DVD con el título de En vivo, que contiene un concierto ofrecido por el músico el 28 de enero de 2005 en el Teatro Amadeo Roldán, de La Habana, donde prefirió tocar la música popular cubana con ricas versiones de piezas como Bésame mucho y Días de noviembre.
En octubre próximo "Chucho" iniciará, junto con su padre Bebo Valdés, otro virtuoso del piano, una gira por Madrid, Barcelona y San Sebastián para promocionar un disco que grabaron juntos y que lleva el titulo Por la primera vez.
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