La reacción de dicha secretaría, de iniciar los trabajos de restauración de la enorme estructura se produce luego que el ingeniero Ervin Vargas denunciara que el puente presenta un avanzado estado de deterioro, especialmente en sus bases y columnas, que podría provocar su caída parcial.
Hace algunos días el ingeniero Renso Rodríguez Luna, encargado de distrito de la secretaría de Obras Públicas, zona Norte, entregó una comunicación a las siete familias, donde daba un plazo de 24 horas para que abandonaran el lugar, ubicado en el extremo del puente, por Bella Vista.
En la carta, Rodríguez Luna explica que se hace necesario hacer las reparaciones de lugar al puente pues, en caso contrario, dicha construcción podría colapsar y provocar una tragedia impredecible.
Sin embargo, los ocupantes del área hicieron caso omiso al planteamiento, pero esta mañana aceptaron irse del lugar, ante la promesa que alegan le hizo Francisco Arias, director regional de la Defensa Civil, de que serían reubicados en otro lugar.
De acuerdo a lo prometido, las más de 30 personas que integran las siete familias desalojadas serán tomadas en cuenta para donárseles apartamentos de la segunda etapa del barrio Villa Progreso La Herradura, cuya primera fase fue inaugurada hace tres semanas por el presidente Leonel Fernández.
Ramón María Luna, una de las personas de mayor edad que formaba parte del caserío y que apenas puede moverse con dos muletas, dijo que todos vivían en distintos puntos de Bella Vista y que hace siete años decidieron levantar casuchas allí, porque no tenían dónde vivir.
Originalmente debajo del puente Hermanos Patiño convivían más personas, pero algunas fueron abandonando el lugar al paso del tiempo, hasta que la orden de desalojo halló allí a siete familias.
El puente Hermanos Patiño comenzó a ser edificado en 1959 y terminó en 1963, a un costo de tres millones de pesos, con una longitud de 396.34 metros bajo la responsabilidad de las empresas American Steel and Export Company y la American Bridge Company el que, de acuerdo a Vargas, en la actualidad está sometido “a un exceso de cargas no contemplada en los cálculos originales”.
De acuerdo al ingeniero Vargas, el puente presenta serios daños estructurales en los anclajes de una de las dos torres principales que soportan su estructura metálica, lo que podría hacerlo colapsar en cualquier momento.
Estimó que dicha estructura tiene grandes riesgos sísmicos “que podrían provocar pérdidas económicas y de vidas, convirtiéndose en un desastre antropogénico bajo la responsabilidad de las autoridades de la secretaría de Obras Públicas”.
Entre los daños que presenta la estructura del puente, Vargas citó el que los tornillos de empotramiento están totalmente inservibles, pues han sido corroídos y sin junta de unión de neopreno, en tanto que en los soportes se observa la ausencia de juntas entre la superficie de hormigón, que soportan los esfuerzos de la estructura y las placas metálicas de la misma.