"La planificación familiar es fundamental para inscribir los logros del desarrollo económico, pero el país históricamente ha perdido oportunidades de aprovechar sus efectos positivos por la falta de políticas sociales inclusivas, especialmente en las áreas de educación y salud", sostuvo Meléndez.
La representante en el país del UNFPA dijo que gracias a la baja de la fecundidad resultante del uso creciente de anticonceptivos, el país ha experimentado una etapa de escaso crecimiento de la población menor de 15 años, y que en ciertos momentos la población en edad escolar primaria ha disminuido ligeramente.
"En este período, caracterizado también por la presencia de una población
envejeciente, aún relativamente pequeña, genera una relación de dependencia
demográfica baja lo que se traduce en el denominado bono demográfico", dijo
Meléndez.
La representante de la agencia del sistema de Naciones Unidas expresó que esta es la oportunidad ideal que un país tiene para invertir en capital humano, básicamente en educación, incrementando la escolaridad y mejorando la educación para crear una fuerza de trabajo competitiva.
Sostuvo que desafortunadamente la República Dominicana no ha aprovechado al
máximo esta oportunidad y contrario a lo que se esperaría, la inversión en educación ha estado por debajo de la inversión de media regional, con lo cual inversión hecha por los padres en tener menos hijos no ha sido apoyada desde el Estado.
Advierte que esa situación es más grave aún porque quienes quedan fuera del
sistema son aquellos grupos de menores ingresos, quienes sólo tienen acceso
a una educación estatal cuya calidad está claramente distanciada de las de
los colegios privados a los cuales tienen acceso sólo una parte minoritaria
de la población.
Durante su discurso en el acto de conmemoración del Día Mundial de la Población, la representante del UNFPA dijo que en el contexto de la crisis
alimentaria la planificación familiar encuentran un nuevo reto.
"Las iniciativas para enfrentar la crisis alimentaria deberán tomar en cuenta el impacto que se verifica en las poblaciones vulnerables; mujeres embarazadas, envejecientes, población infantil y por nacer y la población viviendo con VIH/SIDA", dijo Meléndez.
Reveló que para subsanar la necesidad insatisfecha de anticonceptivos la asistencia mundial en materia de población deberá ser superior a US$1,200
millones.
La Funcionaria dijo que cada minuto una mujer muere en el mundo a causa del
embarazo, lo que significa la pérdida de 10 millones de vidas de una generación.
Destacó que el 99% de estas muertes se producen en países en desarrollo y
que una alta tasa de mortalidad derivada de la maternidad es un indicador de
la inadecuación de los sistemas de salud, incluyendo los que ofrecen acceso
deficiente y limitado a los servicios de salud.
Al conmemorar 40 años del Día Mundial de Población la representante del
UNFPA sostuvo que cada año 536,000 mujeres mueren por causas relacionadas
con el embarazo, y más de un millón de niños quedan huérfanos y vulnerables
por la muerte de sus madres.
La representante del organismo internacional en la República Dominicana
destaca que las principales causas de defunción materna son las hemorragias,
infecciones, abortos realizados en malas condiciones, hipertensión en el
embarazo y obstrucción del trabajo de parto.
Meléndez sostiene que 200 millones de mujeres querrían aplazar o evitar el
embarazo, pero no utilizan anticonceptivos eficaces, mientras que una de
cada tres defunciones debidas al embarazo y el parto podrían evitarse si las
mujeres disponen de anticonceptivos eficaces o tuvieran acceso a éstos.
Dijo que en los países en desarrollo cada año se practican 19 millones de
abortos en malas condiciones, mientras que 68,000 mujeres pierden la vida
anual a consecuencia de abortos practicados en malas condiciones y muchos
millones más padecen complicaciones.
La representante de UNFPA aseguró que en el mundo sería posible evitar un
90% de los casos de defunción y discapacidad debidos al aborto si las
mujeres que lo deseen tuvieran acceso a anticonceptivos eficaces.
El organismo internacional sostiene que el número de defunciones derivadas
de la maternidad es más alto en los países donde es menos probable que las
mujeres dispongan de atención del parto por personal capacitado.
Sin embargo, asegura que en todo el mundo el 62% de los partos son atendidos
por personal capacitado, en los países desarrollados casi todos los partos reciben atención, en tanto que en los países en desarrollo, la proporción es
de 57%, mientras que en los países menos adelantados se reduce a 34%.
UNFPA explica que la mortalidad llega a su máximo durante el trabajo de parto y en los dos días posteriores a su realización, mientras las mujeres que fueron objeto de infibulación, una forma radical de mutilación genital femenina que abarca el cosido de los genitales externos corren mayores riesgos de padecer complicaciones durante el embarazo y el parto.
Se estima que las niñas entre 15 y 20 años de edad tienen probabilidades de
morir de parto dos veces mayores que las mujeres de más de 20 años, mientras
que niñas menores de 15 años tienen probabilidades cinco veces mayores de
morir a raíz de la maternidad.
Los datos de la agencia de las Naciones Unidas revelan que corresponden a
las niñas de entre 15 y 19 años de edad una cuarta parte de los casos de
aborto realizado en malas condiciones, los cuales representan cinco millones
cada año.
El UNFPA asegura que las complicaciones del embarazo o el parto son la causa
principal de defunción de las niñas de 15 y 19 años de edad en los países en
desarrollo, asimismo, las complicaciones del embarazo o el parto son la
causa principal de defunción de las menores en los países en desarrollo.
Sostiene que las sociedades donde los hombres tradicionalmente controlan las
finanzas del hogar no se suele considerar que la salud de la mujer sea una prioridad, y las mujeres no están en condiciones de decidir si quedar o no
embarazadas, ni pueden determinar el número y el espaciamiento de sus hijos
ni el momento de tenerlos.
El organismo internacional considera que ninguna mujer debería morir al dar
a luz ya que al asegurar el acceso a servicios de planificación de la familia de utilización voluntaria, podrían reducirse en una tercera parte las defunciones de madres y en un 20% las defunciones de niños.
Entiende que al velar por que todos los partos cuenten con asistencia de
personal capacitado, respaldada por atención obstétrica de emergencia de ser
necesaria, se reduciría en un 75% la tasa de mortalidad derivada de la
maternidad.