En nuestra querida República Dominicana la gente tiene la mala costumbre de querer violar todos los parámetros por el hecho de adquirir una boleta para disfrutar de un espectáculo, algo insólito e incomprensible, no es verdad que porque usted pague mil, dos mil, cinco mil pesos o lo que fuere, usted está facultado para entrar a la hora que le de la gana, sentarse donde quiera e interrumpir el buen desenvolvimiento de un show artístico.
No y no, cuando una persona compra una taquilla adquiere el derecho de admisión, que quiere decir eso, bueno que puede entrar al lugar y disfrutar del show, pero de ahí a llegar a la hora que usted quiera, cuando ya hay un público sentado que también pagó su dinero como usted y que no tiene porque aceptar que su falta de educación le haga pasar un mal momento.
Si un espectáculo está señalado para iniciar a las 9:00 de la noche, por ejemplo, se supone que su derecho de admisión está comprendido entre el tiempo en que se abre la puerto del local y la hora de inició del montaje. Tiene razón el productor de un concierto cuando ordena cerrar la puerta luego de que el tiempo de entrada expira.
Ningún artista tiene que esperar la entrada masiva del público para iniciar un recital que está pautado para una determinada hora, se supone que el público de recibir al artista, que el protagonista del concierto puede y debe iniciar a la hora señalada, y de ahí que es también un derecho que tiene el que compra su taquilla a exigir que el espectáculo arranque a la hora prevista, tampoco cuando el artista quiera.
Es un error cuando creemos que porque pagamos RD$500.00 o la cantidad que sea para ver a un artista, tenemos derecho a cambiar el curso de un montaje y dañarlo y cualquierisarlo todo. Eso no es más que una criollada!