Fue una final de lujo, con unos alemanes que nunca dejaron de luchar, pero la superioridad técnica de los españoles resultó demoledora, declaró a la prensa el francés Arsene Wenger, entrenador del club inglés Arsenal.
Wenger, quien alternó como comentarista en la cadena de televisión gala TF1, se refirió encomiásticamente a su colega Luis Aragonés y el nivel mostrado por jugadores como Villa, Torres, Iniesta, Xavi Hernández, Ramos, Silva, Senna y Fábregas.
La frase para sintetizar la actuación de España se resume de distintas formas, según los idiomas. Sencillamente, "chapeau" como se diría en francés o "hay que quitarse el sombrero", en castellano.
Impecable, sin miedos ni complejos, alejando fantasmas de malos momentos del pasado. Plantada siempre firme sobre la cancha y con respeto por su rivales. Respeto sí, pero sin olvidar hacer lo suyo, como sucedió en especial contra Rusia y Alemania.
"Nos superaron, lo hicieron muy bien, jamás perdieron el ritmo y parecían haber ensayado cada jugada", dijo con notable amargura en su rostro el capitán de los teutotes, Michael Ballack.
Para los grandes momentos están los grandes jugadores y esa es más o menos la historia de Fernando el "Niño" Torres. Coqueteó con el gol varias veces en el torneo pero la suerte y también la precisión le fueron esquivas.
Hasta hoy. A los 33 minutos se aprovechó de todos los errores del defensor germano Lahm para hacer un "sombrero" sobre la cabeza del arquero Lehman y anidar el balón en las redes. El "Niño" Torres se vestía de héroe en el estadio Ernst Happel.
"Lo mejor de todo aquí ha sido que la hemos pasado bien, nos hemos divertido jugando fútbol, en un verdadero ambiente colectivo, de amistad y compañerismo. Mi gol, bueno, pudo hacerlo cualquiera, lo importante es España", dijo Torres emocionado.
Ft/Md
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