Informes de la agencia espacial indican que las manchas blancas observadas hace unos días, tras la excavación del suelo marciano por la sonda Phoenix, es hielo de agua.
Los científicos están seguros ya de que la sustancia comenzó a desaparecer cuatro días después de ser detectadas por las cámaras de la nave.
Según los especialistas, si hubiera sido sal no se habría evaporado, tampoco hielo de dióxido de carbono, porque este gas no habría permanecido estable en estado sólido, ni siquiera durante un día debido a las temperaturas locales de la superficie.
A partir de ahora la misión de la Phoenix determinará si en tales condiciones pudo existir o existe hoy vida en Marte, señalaron los investigadores.
Phoenix aterrizó en el cercano planeta el pasado 25 de mayo. Desde entonces ha trabajado al borde de una de las placas poligonales en que se divide el suelo, estructura que los científicos atribuyen a la expansión y contracción del permafrost –suelo congelado–, tal como ocurre en la Tierra.
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