Luego de la columna que escribí, previo al torneo electoral, y donde expresaba mi consideración acerca de la necesidad para el país, de que el doctor Leonel Fernández, entonces candidato a la reelección por el Partido de la Liberación Dominicana debería continuar en la dirección del Estado y el Gobierno Dominicano, han pasado muchas cosas, entre ellas, la ratificación del Jefe de Estado al frente de la cosa pública. Es sobre ese tema, y otros de interés general que deseo expresar mis consideraciones.
Creo que los acontecimientos que se han sucedido desde aquellos días, hasta la fecha, han esclarecido los motivos y las advertencias que hacia en el citado artículo.
Considero, que la situación económica internacional se ha deteriorado a un grado tal, que los dominicanos debemos darnos las gracias, por la claridad política y social que ofrecimos, al momento de acudir al torneo electoral, y haber decidido ratificar a un estadista como el doctor Fernández.
La gran verdad es que cuando se observan los conflictos sociales, las alzas generales de precios y los paros en naciones como España, Francia, Italia y los propios Estados Unidos, debemos unirnos como una gran familia, y empujar todos hacia adelante…hacia el objetivo del desarrollo y el progreso, dejando a un lado los sectarismos, las ñoñerías, la politiquería, el populismo, la prepotencia y los rencores, y posiciones personalistas.
Nuestra nación tiene todas las condiciones para salir airosa de esta crisis internacional. Los dominicanos tenemos la tierra, la infraestructura de carreteras y caminos, agua, y lo mas importante, tenemos los recursos humanos necesarios para hacer de estos 48 mil kilómetros cuadrados, una potencia exportadora agroindustrial.
Podemos y debemos, convertir cada pedazo de tierra, en un sembradío, donde se cultive lo necesario para abastecer el mercado nacional, y los mercados que necesiten nuestros productos.
Considero, que el gobierno debe impulsar el Gran Acuerdo Nacional, junto a los productores, el sector financiero y el empresariado, para crear las condiciones que sean necesarias, e invertir los recursos que sean necesarios, para poner a producir nuestra tierra.
Pero no sólo ponerla a producir, sino además, con altos niveles de productividad, calidad y eficiencia, para que nuestros campesinos y agroindustriales, logren buenos beneficios y el país obtenga las divisas que necesita para hacer frente a la creciente factura petrolera.
Sin embargo, considero que la estabilidad económica y social de que goza el país no se habría logrado mantener de no estar al frente del gobierno un hombre con la estatura de estadista, y generador de confianza, como lo es el doctor Leonel Fernández.
Esto, a pesar de la locura que se vive en el mundo, donde naciones como China, uno de los principales productores de petróleo del mundo y donde impera un régimen comunista, han cortado el subsidio a los combustibles, para poder reducir el consumo.
Creo que los dominicanos decidimos bien. Es por ello que a pesar de las protestas, de que en naciones como los Estados Unidos se esta racionando hasta la venta de arroz al público, nosotros continuamos comiendo. Como un país pobre y subdesarrollado, pero continuamos comiendo.
Estamos conscientes de las precariedades que tenemos como nación. Sin embargo, debemos estar más conscientes, de las potencialidades que tenemos como Nación.
Los dominicanos hemos pasado por momentos difíciles, por crisis profundas, pero siempre encontramos la manera de salir airosos.
En estos momentos, estamos frente a una coyuntura difícil. Sin embargo, como lo ha expresado nuestro Presidente, la República Dominicana puede convertir esta crisis en una gran oportunidad para dar el gran salto hacia el desarrollo, y convertirnos en una Nación donde los dominicanos podamos vivir y morir, sin necesidad de cruzar el mar en busca de mejor suerte, o de morder el polvo de la muerte, en tierras extrañas.
Creo que dentro del gran pesimismo que sacude al mundo, los dominicanos tenemos razones para ser optimistas.
Reitero que debemos dejar a un lado el odio y las malquerencias políticas, y pensar como dominicanos. Dejemos a un lado los dimes y diretes que no conducen más que al atraso, y al mantenimiento del fatal círculo vicioso del subdesarrollo. AVANCEMOS…