En el contexto que se desenvuelve la educación superior, se reconoce el compromiso de ésta con las acciones para el cumplimiento de los Objetivos del Milenio, la integración regional respetando la diversidad humana y natural y la superación de los males comunes que aquejan a nuestros pueblos como pobreza, hambre, cambio climático y deterioro del medioambiente, crisis energética, conflictos, violencia, entre otros..
En cuanto al carácter de la Educación Superior, se ratifica su condición como un derecho humano y un bien público social, y por tanto, se enfatiza la necesidad de desarrollar políticas educacionales nacionales para favorecer el acceso a ella. Para garantizar la equidad, se requiere que los gobiernos de América Latina y el Caribe garanticen el financiamiento adecuado de las instituciones de Educación Superior públicas y evitar que la Educación en general y la Educación Superior en particular sean consideradas como servicio comercial, en la Organización Mundial del Comercio (OMC).
Para garantizar una mayor cobertura y modelos educativos e institucionales, se propone que las instituciones generen las estructuras institucionales y las propuestas académicas que garanticen el derecho a ella, crecer en diversidad, flexibilidad y articulación, promover la diversidad cultural y la interculturalidad en condiciones equitativas y mutuamente respetuosas, profundizar políticas de equidad con becas, residencias estudiantiles, servicios de salud y alimentación, curricula flexibles, desconcentración y regionalización de la oferta educativa, articulación con todo el sistema educativo, mejores formas de gobierno capaces de responder a las transformaciones demandadas por los contextos internos y externos, entre otros puntos no menos importantes.
Para promover los valores sociales y humanos de la Educación Superior, se plantea la necesidad de que en todos los programas de formación debe expresarse el carácter humanista de la Educación Superior y por tanto, la formación integral de personas, ciudadanos y profesionales promotores del respeto y la defensa de los derechos humanos, y capaces de abordar con responsabilidad ética, social y ambiental los múltiples retos que enfrenta nuestras sociedades. También se asigna gran relevancia al compromiso de promover mecanismos que permitan la participación de distintos actores sociales en la definición de prioridades y políticas educativas, sin que ello merme la autonomía de las instituciones de educación superior.
Otro papel que le atribuyen los participantes a la educación superior es su participación en la superación de las brechas científicas y tecnológicas, para lo cual estiman como primordial una mayor inversión pública en ciencia, tecnología e innovación, realizar una transformación de los modelos de relación entre los grupos de investigación académica y los usuarios del conocimiento y desarrollo de las capacidades científicas, tecnológicas, humanísticas y artísticas una perspectiva de sustentabilidad. Para ello aconseja la vinculación de la formación de postgrado con la investigación..
Las Redes académicas juegan un papel preponderante en la dinámica para unir y compartir el potencial científico y cultural entre las instituciones de educación superior, las que son concebidas como interlocutores estratégicos ante los gobiernos.
El fenómeno que conocemos como fuga de cerebros y que la conferencia denomina como “emigración calificada” fue otros de los puntos en los que se atribuye participación importante a las instituciones de educación superior. Se plantea como medida preventiva, la adopción de políticas públicas que atiendan al problema en su complejidad, de modo que nuestros países puedan conservar su patrimonio intelectual, científico, cultural, artístico y profesional.
Para la integración regional, se propuso la construcción de un Espacio de Encuentro Latinoamericano y Caribeño de Educación Superior (ENLACES), para cuya consecución estima como necesario renovar los sistemas educativos y articular los sistemas nacionales de información sobre Educación Superior mediante la creación de un Mapa de la Educación Superior en América Latina y el Caribe (MESALC).
Otros puntos importantes para la integración que se plantean son: fortalecer el proceso de convergencia de los sistemas de evaluación y acreditación, mutuo reconocimiento de estudios, títulos y diplomas, formular sistemas de créditos académicos comunes, fomentar la movilidad intraregional de estudiantes, investigadores, profesores y personal administrativo, emprender proyectos conjuntos de investigación, impulsar programas de educación a distancia compartidos, y fortalecer el aprendizaje de lenguas de la región.
Estas conclusiones constituyen un compromiso importante que asumieron los países participantes, y que merecen ser analizados e integrados a los distintos procesos de reforma que deben encaminarse en sus respectivos sistemas y subsistemas educativos.
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