En un partido deslucido, como los anteriores hasta el momento, Croacia perforó la valla de Austria a los cuatro minutos de juego, por intermedio de Luka Modric, de penal.
Segundos antes Ivica Olic había sido derribado dentro del área chica por el defensor Rene Aufhause y el árbitro principal Pieter Vink, decretó la pena máxima para provocar la rechifla de los aficionados presentes en el estadio Ernst Happel, de esta capital.
No obstante, su decisión fue justa, y mejor aún la definición de Modric, quien engañó al guardameta Jurgen Macho y remató fuerte al palo derecho para conseguir la única diana del desafío.
De ahí en adelante, el desafío tuvo dominio alterno, pero se vio la falta de efectividad de los delanteros austriacos ante la experimentada zaga croata.
Más adelante, Alemania y Polonia se medirán en el segundo juego correspondiente a este grupo B.
lac/lp