Santo Domingo, El Coordinador Nacional de la Oficina de Desarrollo Humano del Programa de las Naciones para el Desarrollo (PNUD), Miguel Ceara-Hatton, afirmó que el acceso de la población dominicana a las oportunidades de mejorar sus condiciones de vida está determinado por el poder personal y no por el estado de derecho, y planteó que la superación de esa situación de inequidad demanda no solo recursos, sino principalmente la definición de prioridades.
“En República Dominicana, el acceso a la educación, a la salud, al empleo de calidad y a otras capacidades esenciales para el desarrollo humano no está garantizado de forma equitativa por el Estado en base a la igualdad de derechos de las personas”, sostuvo Ceara-Hatton durante el discurso pronunciado en el acto de lanzamiento del Informe Nacional sobre Desarrollo Humano 2008, titulado “Desarrollo Humano, una cuestión de poder”.
Ceara-Hatton resaltó que sin una modificación de las relaciones de poder que consoliden un estado de derecho será muy difícil, si no imposible, que las personas tengan acceso equitativo a las capacidades y oportunidades. “La única garantía que tiene la población de mantener el acceso a las oportunidades es la capacidad de la sociedad de cohesionarse, de movilizarse para exigir un estado de derecho”, agregó.
El coordinador de la Oficina de Desarrollo Humano propuso que la población se empodere y actúe, a fin de presionar al sistema político para que retome su rol de representación y obligue al Estado a respetar su propia legalidad, de manera que se consolide el estado de derecho y el respeto a las leyes.
El Índice de Empoderamiento Humano
Al resaltar los aportes del Informe sobre Desarrollo Humano República Dominicana 2008, Ceara-Hatton destacó la creación de un Índice de Empoderamiento Humano con 52 indicadores, que cubren aspectos vinculados al empoderamiento social, político, educativo, en salud, en economía y en tecnologías de la información y la comunicación a nivel regional, provincial y en algunos casos en el ámbito municipal.
El economista dominicano definió el informe como el mayor esfuerzo de compilar, sistematizar y analizar información a nivel provincial que se haya hecho hasta ahora en República Dominicana. “El Informe y los cuatro foros que lo acompañan son más de 1,000 páginas y sin temor a equivocarme podríamos decir que es el esfuerzo más formidable realizado en República Dominicana hasta ahora para entender la construcción social del espacio que habitamos”, indicó el economista.
A su juicio, el estudio constituye un apoyo esencial para que las autoridades nacionales empiecen a intervenir en el territorio de forma informada y educada, y al mismo tiempo que representa un medio para que los actores locales se empoderen en pos de la equidad y el bienestar.
Ceara-Hatton dijo que mediante el informe se ha podido comprobar que el país cuenta con una regionalización desorganizada, donde cada secretaría de Estado tiene su propia organización territorial y una provincia puede pertenecer a dos regiones diferentes. En este sentido, apuntó que el desorden de la regionalización, la falta de estadísticas territoriales y el hecho de que las secretarías de Estado no sepan cuánto gastan en cada provincia pone en evidencia el poco interés estratégico que históricamente se le ha asignado al territorio, a la descentralización y a los gobiernos locales.
La condición territorial acentúa la pobreza
Al esbozar las conclusiones del Informe sobre Desarrollo Humano República Dominicana 2008, Miguel Ceara-Hatton explicó que en el Informe constató, mediante diferentes mediciones, la desigualdad en la distribución de las capacidades y oportunidades por provincias y al interior de éstas, así como entre grupos y personas.
Ceara-Hatton indicó que hasta ahora el acceso de las personas a los derechos que hacen posible el desarrollo humano “depende de la zona en la que se viva, la clase social a la que se pertenezca, del sexo, o de la capacidad de incidencia pública que se posea; es decir, del grado de empoderamiento y poder que tenga cada persona”.
“La probabilidad de ser pobre, de no tener acceso a las oportunidades, crece en la medida en que nos alejamos del Distrito Nacional y de la ciudad de Santiago, y aún dentro de estas ciudades hay grandes desigualdades”, manifestó.
El Coordinador Nacional de la Oficina de Desarrollo Humano destacó que “el nivel de acceso a las oportunidades en el país no se corresponde con el nivel de recursos generados durante décadas y apuntó que el valor observado de la mayoría de los indicadores sociales registra un peor desempeño del valor esperado, dado el nivel de riqueza del país y del estándar mundial”.
De acuerdo al Informe de Desarrollo Humano, “el empoderamiento implica un proceso acumulativo de construcción de poder desde la base de la pirámide social, que transforme las relaciones entre los diferentes actores e implique un acceso más equitativo al control de los recursos del poder. Es construir capacidades que nos habiliten para ganar mejor entendimiento y control sobre las fuerzas sociales, económicas y políticas para actuar individual y colectivamente a fin de que las personas puedan tener cada vez mayor participación en los mecanismos institucionales, formales o informales, que les afectan en sus condiciones de vida”.
Una cuestión de poder
Miguel Ceara-Hatton significó que “el desarrollo humano se convierte en una cuestión de poder y, por lo tanto, de la política, entendiendo la política como el espacio de mediación de las relaciones de poder”.
Ceara-Hatton dijo que los partidos políticos, como órganos de representación de la sociedad, también han fallado porque no han podido mejorar la equidad y garantizar acceso a las oportunidades, y destacó que “el hecho de que más del 90% de los dominicanos y dominicanas piense que los partidos sólo defienden los intereses de algunos grupos o de los mismos políticos evidencia que estas organizaciones han entrado en una lógica de lealtades perversas: es la lógica del poder por el poder y de la lealtad endogámica. No hay lealtad con la población ni con la política de Estado ni con el desarrollo”, expresó.
Además, aseguró que el clientelismo ha sustituido a los derechos, contribuyendo a perpetuar las desigualdades y dijo que los partidos políticos se han vaciado de contenido y han dejado de ser un espacio público y un medio de concertación.
Pero advirtió que la salida no es el desmembramiento del Estado, no es la construcción de una institucionalidad al margen del Estado, sino el reforzamiento del poder del Estado al servicio de toda la ciudadanía. “Es crear una mayor legitimidad del Estado a través del acercamiento de la toma de decisiones a la población en general”, significó.
Ceara-Hatton defendió el papel de representación de los partidos y abogó por un cambio en la conducta de estas instituciones, ya que a su juicio “la forma de hacer política en el país está impidiendo la posibilidad de desarrollo humano”. Al preguntarse cómo salir de esta situación, dijo que en el informe se propone la movilización social, la acción de la gente para modificar las relaciones de poder.
Miguel Ceara-Hatton pronunció el discurso central en el acto de presentación del Informe sobre Desarrollo Humano República Dominicana 2008 “Desarrollo Humano, una cuestión de poder”, en el que también hablaron el representante residente interino del PNUD, Mauricio Ramírez Villega; el periodista Juan Bolívar Díaz; el director de la Fundación Solidaridad, Juan Castillo; y el director ejecutivo del Consejo Nacional de Reforma del Estado (CONARE), Marcos Villamán.
28 de mayo de 2007