Al provenir del gobierno, las propuestas formuladas en el anterior sentido, lucen como recursos usados para entretener a la sociedad o para neutralizar a la oposición en coyunturas específicas, con estas miras la oposición de turno siempre dificulta esta sana componenda.
Dado que las iniciativas para coordinar un proyecto de nación entre todos y para todos se originan en los inquilinos del Palacio Nacional y como si fuera una correlación natural, nunca se materializa, que sucedería entonces si las propuestas proceden de una organización opositora, porque no se hace el ensayo a ver que pasa.
Porque ocurre y viene a ser, tampoco la oposición le ha tomado la palabra al gobierno y convoca a toda la sociedad con una propuesta pensada, firme y con un contenido nacional.
Todo esto en el entendido de que ha llegado la hora de conjuntar a las fuerzas sociales que harían posibles cambios profundos en los hábitos sociales y las estructuras productivas. La democracia dominicana reclama que nuestras organizaciones políticas, en el gobierno y en la oposición, asuman sus responsabilidades. No pueden seguir esperando que la gravedad de eventos de perturbación social lo impongan, porque de seguro serán de los principales perdedores.
La idea es que podamos lograr nuestros objetivos como sociedad en un marco de consenso, donde se puedan respetar los intereses y derechos de los sectores que conforman nuestra sociedad.
De continuar el accionar político con los métodos y estilos del presente, se esta dando espacios a que la sociedad prohije como necesario el surgimiento de una fuerza monolítica y sempiterna pero que tenga la vocación y la voluntad de satisfacer las aspiraciones de los dominicanos. Vale decir, que aunque como resultado del desarrollo social y económico desembocaron en sociedades democráticas, otras sociedades asumieron este modelo con éxitos y hoy son paradigmas desde un extremo a otro del mundo. Me refiero a Taiwán, Corea del Sur, Singapur y miren a China, entre otras.
De manera que no importa la posición que se encuentre respecto al poder político, debe producirse propuestas al calor del debate de todos y que dejen en claro los sacrificios que deben hacerse en el presente para que no se nos haga tarde. A menos que tengamos la misma vocación de nuestra hermana sociedad haitiana. Hagamos la prueba con la oposición.