Respetada como abogada notaria y empresaria, esta emprendedora joven mujer, de ojos mágicos, contagiosa sonrisa y trato amable, ha sido una triunfadora y constante viajera por el mundo, a tal grado que pocos son los países que no ha visitado. Ella, que realizó sus estudios en Nueva York, cursando el bachillerato en George Washington High School, pero titulándose licenciada en derecho en la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM) es muy querida y admirada por su sencillez y por la profesionalidad con que asume cada una de sus facetas.
La conocí en la Ciudad Corazón hace ya varios años, en una tertulia decembrina que improvisó nuestro mutuo amigo Rhony Crousset en las oficinas de la agencia de viajes de la también fina dama santiaguera Damarys Aybar (aguerrida peledeísta, hoy residente en Nueva York) y donde acudí, junto a mi hermano Aquiles, a compartir además con el “combo” de aquellas especialísimas cibaeñas, integrado por Margarita, Lourdes, Teresa, y doña Quisqueya, la madre de Idami, ensamblando una inolvidable noche de bohemia, entre camaradería, guitarra y canciones.
Para entonces, ella realizaba un breve segmento en un programa de variedades televisivo. Allí hablaba, con suma propiedad, de asuntos turísticos, pero ese capítulo apenas constituía un eslabón más en su cadena de realizaciones, pues cumulaba una vasta experiencia, de alrededor de una década, orientando sobre la llamada “industria sin chimenea” en diferentes programas de televisión.
Uno de esos días en que uno se debate con el ocio, Idami me llamó muy entusiasmada y me participó la idea de concretizar su propio programa de television, proyecto que venía madurando y consultando con sus seres queridos y allegados. Sin mucho esfuerzo suyo ni reticencia mía logró sumarme a sus propósitos con anuencia y colaboración casi automáticas. Poco tiempo después añadimos el talento de Charlie Santana, quien se encargó de la secuencia, la dirección y el trabajo técnico, de Josiph Santos y José Alberto Rodríguez, quienes grabaron los coros, y así surgió el tema del programa.
Aquel domingo pasadas las 11:00 de la mañana, mientras deambulaba por los diversos canales de la tele criolla buscando desalojar de mi agenda los bostezos del aburrimiento, encontré una propuesta que captó de inmediato mi atención, tanto por lo interesante de los temas tratados como por la forma sencilla y detallista de exponerlos. Me asaltó la sorpresa al ver en la pantalla que se trataba de Boarding Pass, la hechura de mi amiga Idami.
El 8 de enero del año 2006 fue la fecha en que vio la luz el referido programa y desde entonces ha venido ilustrándonos sobre los lugares más exóticos y paradisíacos del mundo y de nuestro propio país, hurgando en las intríngulis hoteleras y en las más disímiles manifestaciones culturales de los pueblos, de cada campo y ciudad, sin importar cuán recóndito pueda ser o parecer.
Sin exageración alguna, podría decirse que Idami Fernández y su equipo de trabajo nos conducen a un verdadero periplo por cada uno de esos predios. Y eso sucede todos los domingos, desde las 11:00 de la mañana hasta las 12:00 del mediodía, por Teleuniverso, Canal 29, para toda la geografía nacional, en tanto que por internet y vía satélite abarca el mundo entero.
Este matutino dominical afinca su contenido en reportajes, entrevistas y comentarios especializados en el ámbito del turismo criollo y foráneo, renglón en el que Idami recopila una fecunda experiencia de más de dos décadas, teniendo en su curriculum particular haber presidido varias veces la filial para la zona norte dominicana de la Asociación de Agentes de Viajes y Turismo (ADAVIT), además de administrar su propia empresa, Amy Travel.
Boarding Pass, una expresión anglosajona que se traduce como “Pase de Abordaje”, significa un boleto, el mismo que se nos entrega para ingresar a un avión o un barco a la hora de viajar, en el medio televisivo para salir a recorrer nuestra nación y todos los rincones del globo terrestre.
Los temas son expuestos con un lenguaje llano y se logra interactuar con los lugareños, quienes protagonizan con los conductores, en especial con Idami y su hija Amy Rodríguez, diálogos sinceros, muy directos y ricos en información.
La comida gourmet es tratada en la sección Bon Apettite, en tanto que Pase Nocturno aborda la diversión que se verifica en horas de la noche y Javier Almánzar conduce el segmento Curiosidades con Javier, donde nos informa sobre objetos o lugares poco comunes.
Las riquezas naturales e históricas, así como la cultura y costumbres de los dominicanos de cualquier lugar del país, son destiladas en Nuestro Pueblo, a la vez que aprendemos sobre lo que ha sido cada lugar al que se nos traslade a través de Conociendo con Amy.
Alguna parada que resulte importante se nos recomienda mediante la sección Stop y reportajes fotográficos sobre viajes y excursiones cargados de jocosidad nos llegan con Momentos Amy.
Gracias a los reportajes denominados Paisajes Caribeños, tenemos contacto con los encantos de nuestro país y la herencia cultural que tanto nos enorgullece y, del mismo modo, arribamos a los sitios más relevantes del planeta mediante una Ventana Turística.
No menos valioso es el segmento Consejos de Viajes, donde nos brindan orientaciones esenciales para tomar en consideración antes de viajar.
El pasado año, Idami organizó en su amado Santiago lo que denominó Boarding Playa, acogiendo entre sus invitados a varias figuras de la música popular y de los medios de comunicación, como Brenda Sánchez, Jaime Thomas, Big Family, Los Dueños del Circo, Jumeyes, Miguelina Luna, Mery Collado, Carlos Manuel Estrella, Orlando Genao, Freitas, Joaquín, el payaso Kanky…
Para los días 20 y 22 de junio del año que transcurre se realizará la segunda versión de Boarding Playa, esta vez en las instalaciones de Bahìa Príncipe, Río San Juan, y, como en la anterior oportunidad, invitará reconocidos artistas y comunicadores, quienes compartirán con la generalidad del público e invitados especiales las más variopintas actividades playeras, a lo que se suman las sorpresas y, ademàs, que los participantes podrían capturar cruceros, boletos aéreos y fines de semana en prestigiosos resorts.
Sin que medie el afecto personal, aunque no intento soslayarlo, considero que Boarding Pass es un programa producido con mucho respeto y constituye una digna representación de la buena televisión que debemos hacer en la República Dominicana. Obsérvenlo y estoy seguro que también repetirán conmigo ¡Es tiempo de Boarding Pass!