La aspiración de Fernández fue apoyada por su PLD y 11 partidos que reunieron dos millones 152 mil 741 votos, casi 528 mil más que el Partido Revolucionario Dominicano (PRD), su único rival de cuidado.
El éxito es achacado a la habilidad del mandatario para soldar alianzas, que la oposición considera una compra de lealtades con fondos públicos.
Sus aliados le aportaron unos 200 mil sufragios, decisivos sólo de haberse unido en bloque al PRD, una hipótesis improbable por diversas razones, entre ellas las ideológicas.
La magnitud del éxito de Fernández se evidencia en su victoria en 27 de las 31 provincias y el Distrito Nacional, según el octavo y último parte de la Junta Central Electoral (JCE).
La gran víctima de los comicios fue el Partido Reformista Social Cristiano (PRSC), que consiguió 185 mil 624 boletas lo que lo relega al limbo de los minipartidos con menos del cinco por ciento de los sufragios.
En esa categoría quedaron los partidos Reformista Social Demócrata, Revolucionario Institucional, Alianza Popular y Movimiento Independencia Unidad y Cambio.
La catástrofe del PRSC implica que en los comicios de 2012 recibirá del Estado muchos menos fondos para su campaña que en la recién culminada.
El nivel de abstencionismo fue otra sorpresa pues, a partir de las estadísticas de la JCE , puede estimarse en poco menos del 20 por ciento, tolerable para las normas locales.
La sima entre el PRD y el PLD, de una parte, y las entidades minoritarias de la otra, lleva a augurar un bipartidismo a la dominicana en el cual los dos colosos observan a esas entidades desde una cumbre inalcanzable.
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