A las elecciones van siete candidatos, postulados por 22 entes y organizaciones, de los cuales 11 apoyan las aspiraciones a la reelección del presidente Leonel Fernández, candidato del Partido de la Liberación Dominicana (PLD).
En rigor, sólo el PLD y los partidos Revolucionario Dominicano (PRD) y el Reformista Social Cristiano (PRSC) aparecen con posibilidades de victoria, según encuestas de opinión.
Los seguidores de Fernández, favorito en las encuestas, aseguran que triunfará en primera vuelta, posibilidad refutada por sus acerbos rivales del PRD.
El mandatario tiene un sólido equipo asesor y ha invertido millones de dólares en proselitismo, pero su imagen ha sufrido por las alzas de precios de los alimentos y los combustibles.
Adornado por una buena dosis de carisma y capacidad expositiva, Fernández está sometido a fuego graneado de acusaciones de corrupción entre su equipo y de despilfarro de los dineros públicos.
Un factor en su contra es la disputa con su correligionario Danilo Medina por la actual candidatura, la cual dejó un sabor amargo entre algunos miembros del PLD y permanece sin resolver.
Para el PLD, ganar en primera vuelta es cuestión de honor y de estrategia pues, en una segunda ronda, el paisaje se complicaría ante una eventual alianza opositora, que no es inédita en la política local.
Fernández ganó las presidenciales de 1996 con el apoyo del PRSC contra José Francisco Peña Gómez, que representaba al PRD.
El candidato del PRD, Miguel Vargas, marcha segundo en las encuestas y ha visto crecer sus posibilidades en las últimas semanas lo suficiente para asegurar que es el seguro ganador.
Ministro de Obras Públicas en el mandato 2000-2004, Vargas es acusado de corrupción, incluido el sonado escándalo de bienes raíces en la ciudad española de Marbella.
Para bien y para mal Vargas tiene el apoyo del ex presidente Hipólito Mejías, cuya gestión terminó en el 2000 en medio de la crisis económica por un fraude bancario que dejó al país al borde de la bancarrota.
Colorido personaje notorio por sus exabruptos, Mejías tiene no obstante partidarios en áreas rurales y su adhesión concede una noción de unidad al PRD.
En una anécdota famosa, Mejías respondió a una pregunta de la prensa en el sentido de que "la calle está dura" con una solución salomónica: "que caminen por la acera".
En el Caribe y muchos países latinoamericanos la calle está "dura" cuando la situación económica es muy mala.
Alejado de los dos primeros escalones aparece Amable Aristy, del PRSC, agrupación fundada por el difunto ex presidente Joaquín Balaguer, cuya influencia ha descendido de manera ostensible.
Las encuestas muestran a Aristy con entre un cinco y ocho por ciento de la intención de voto y observadores de la política local han llegado a augurar su descenso al averno de los partidos minoritarios.
La Ley Electoral quisqueyana establece una disminución sustancial de los fondos que asigna el Tesoro Público a los partidos para sus campañas electorales a las agrupaciones que reúnan menos del cinco por ciento de los votos.
El descenso del PRSC se evidencia en que va sólo a los comicios, a pesar de lo cual Aristy se dice el único capaz de derrotar la aspiración de Fernández a renovar el usufructo del Palacio Nacional.
En rigor, a menos de 24 horas del inicio de la votación es aventurado pronosticar sus resultados aunque líderes políticos consultados en privado albergan pocas dudas sobre la reelección de Fernández.