Durante la cita, la víspera, el mandatario tico admitió que participaba para colaborar en la búsqueda de soluciones a la crisis alimentaria en avance, pero declinó apoyar el documento final de ésta por sus diferencias de concepto en lo expresado en él contra el neoliberalismo.
El diario La Nación explicó que, pese a sus críticas a la hipocresía y falta de voluntad de los países desarrollados ante el acrecentamiento del problema, Arias objetó lo decidido por los asistentes porque rechazaron al libre comercio.
En la reunión, recordó la publicación tica, los representantes de varias nacionales latinoamericanas coincidieron en la inconveniencia de seguir las pautas de ese modelo de desarrollo en el área y llamaron a la unidad para frenar la crisis.
No podemos permanecer pasivos y ver como la alimentación de nuestros pueblos depende de los países más ricos, expresó el presidente haitiano, Reneé Preval, quien conminó a unirse en la zona para solucionar la situación.
Su homólogo nicaragüense, Daniel Ortega, cuestionó a los adalides del neoliberalismo, los organismos financieros internacionales, por negarse a reunir 500 millones de dólares para combatir el hambre, cuando casi costean la guerra en Iraq.
El gobernante boliviano, Evo Morales, denunció a los empresarios que convierten los alimentos en un gran negocio, a los monopolios del sector y a las familias que no piensan en la economía de sus semejantes, sino en seguir acumulando capitales.
Arias, en cambio, señaló la debilidad y pobreza de los gobiernos de la región como causa de la situación y rehuyó debatir sobre el particular con sus colegas por la negativa de estos a las políticas neoliberales y de libre comercio, agregó La Nación.
Aunque el presidente tico agradeció la propuesta venezolana de crear una línea de crédito por 100 millones de dólares para favorecer la batalla contra el hambre, afirmó que insistiría en ese modelo para impulsar el crecimiento económico costarricense.