Junot Díaz, Premio Pulitzer 2008, fue recibido en el auditorio de la Cinemateca, como un héroe, de pie, con estruendosos aplausos, y de inmediato habló de literatura, del sueño americano, de discriminación racial y de otros temas durante un conversatorio dirigido por Freddy Ginebra y Pablo Mackiney.
En primera fila se encontraba el Secretario de Estado de Cultura, licenciado José Rafael Lantigua; el Subsecretario de Creatividad y Participación Popular Avelino Stanley, Alejandro Arvelo, director General de la Feria del Libro. El auditorio se mantuvo repleto de personas, las cuales acudieron a ver de cerca al dominicano que obtuvo el Premio Pulitzer con su obra “The Brief Wondrous Life Oscar Wao”.
Tambien la ex vicepresidenta de la República, doctora Milagros Ortiz Bosch, estuvo entre los que quisieron escuchar a Díaz.
Junot Díaz, quien casi se ruboriza con los aplausos, dijo que escribir es como andar por un laberinto, y que le sorprendió el galardón obtenido porque llegó a confesar que “esa era su peor novela”.
Su humildad lo lleva a decir que no se cree la gran cosa y piensa que hay muchos dominicanos que son buenos escritores. Dijo que uno de los que admira es Miguel Mena, quien en la actualidad reside en Alemania.
Confesó que la conclusión de su libro lo debe a la tenacidad de su novia de Salcedo, que le insistía que concluyera la obra; y que los personajes de sus obras surgen de interactuar con la comunidad y de relaciones con amigos y familiares.
Planteó que aunque llevar su obra al cine le reportará beneficios económicos, no tiene mucha ilusión en ello, porque cree que emplearían norteamericanos en las caracterizaciones y no a dominicanos.
Sobre el tema del sueño americano, cree que para muchos compatriotas esto consiste en tener tres o cuatro casas o varios carros, pero que cuando se le pregunta al dominicano que tiene 40 años lejos de su tierra y no tiene nada, entonces el sueño se pierde.
Contó que en una oportunidad, viviendo en Estados Unidos, se le impidió participar en una actividad por el color de su piel, y que hace un año contó su experiencia al Presidente Leonel Fernández, y que éste le dijo que eso no ocurre en la República Dominicana.