La película es neutra desde el punto de vista de sus locaciones, dejando ver
claramente su decidida vocación de universalización de la obra.
Técnicamente Enigma, realizada con todos los sacrificios del mundo, nos deja
el agradable sabor de un trabajo bien logrado: excelente su fotografía, buena dirección de cámaras, una banda sonora que en sobre todo en lo incidental resulta efectiva, el mejor tema musical (cantado por Alicia Baroni) para una producción de este género.
Otros elementos claramente exitosos son los efectos especiales y el maquillaje. La película apela con efectiva recurrencia ( a veces más de lo aconsejable) a los golpes de impacto sonoro-visual-argumental.
La historia tiene que ser seguida desde el primer fotograma, cuando ocurre el accidente.
Nos llamó la atención la actuación de Yorllia Castillo como esposa del personaje protagonista. Sobresale su autenticidad y augura un buen futuro para esta joven actriz.
Robert Cornelio, el director, logra un éxito que se debe reconocer sin vacilaciones: Es un artista pensante que trabaja con persistencia. El proceso para hacer esta película daría un buen argumento para escribir otra película.
Pero hay otro aporte éxito de Enigma: representa fielmente el calvario de un grupo de artistas que se proponen realizar su obra, objetivos claros de por medio, sin contar con una estructura nacional y empresarial orientada a apoyar el cine.
El víacrucis de Enigma (casi tres años de producción, desde el momento en
que se decidió hacerla hasta el jueves 24 que llega a las pantallas digitales y para celuloide). Una producción salida, como otras anteriores (El Sistema- Humberto Espinal y hay más) de las aulas de la Escuela de Cine de la Universidad más antigua del "Nuevo Mundo", en las que se forman los nuevos cineastas.
Enigma es, en ese sentido, una película seria, honesta y admirable. Tiene aportes técnicos indudables y algunos fallos, pero resalta como su aspecto fundamental el hecho indudable de su realización realizada por encima de
tantos escollos y deficiencias del medio fílmico pese a lo cual se logra una
obra llamada a tener el respaldo del gran público.