Yasan lo obtuvo con su poemario La llave Marilyn, una metáfora de la soledad en la ciudad moderna, con un tratamiento original y un lenguaje despojado e irónico, entre la imagen y el habla cotidiana.
Schweblin triunfó con La furia de las pestes, un volumen de alta calidad estética, que evidencia su conocimiento de las técnicas y posibilidades del cuento y la originalidad con que aborda la realidad desde diversos enfoques: lo extraño, lo absurdo, lo cotidiano.
Lo sustenta "un intenso ritmo interior y un inexcusable aliento poético, más allá de la economía de palabras". añade el acta.
En ensayo histórico-social, el lauro correspondió a El etnotexto: las voces del asombro, del colombiano Hugo Niño.
El jurado destacó su "incorporación de la creación cultural de grupos, hasta ahora subordinados, en el análisis de los nuevos sujetos sociales que están dando forma al siglo XXI latinoamericano".
Su autor coloca el etnotexto generado "por los sujetos de raíz indígena y afroamericana a la altura de las expresiones lingüísticas de la cultura occidental", impuesta como universales por los dominadores, subraya la fundamentación.
El ganador en la categoría de literatura brasileña fue Carlos Walter Porto-Gon§alves, por A globalizado da naturaleza e naturaleza da globali§ao, un análisis del impacto de la globalización sobre el medio ambiente, pertinente y actualizado, de sólida argumentación.
Louis Philippe Dalembert, de Haití, conquistó el galardón de literatura en francés o creole por Les dieux voyant, una historia personal marcada por conflictos íntimos anclados en la realidad de su país, narrada con un lenguaje intenso e imaginativo.