Si fuera Marivel Contreras, la flamante presidente de Acroarte, convocara una asamblea de esa entidad y revisara la decisión, porque el rechazo a la propuesta se hizo bajo el chantaje de que un grupo de cronistas se había reunido en un hotel con Omega para los fines ya expuestos. Y como no ha habido prueba de lo denunciado, lo procedente es que haya la debida corrección.
Se han visto de lo más lindo los cronistas que en la asamblea ponderaron que no se aprobara la categoría y que en los medios, luego del escándalo, han salido a decir que ellos si estaban con su inclusión. Para quienes fueron firmes en que se incluyera la categoría es una especie de burla. De ahora en adelante, en el seno de Acroarte habrá que llevar taquígrafo que tomen nota de lo que allí planteé cada quien, para registralo en la historia. Porque no es correcto hacer que Acroarte meta la pata y luego, los propiciadores, lavarse las manos como pilatos.
Ahora resulta que nadie fue y los propiciadores del desaguisado le han dejado el rancho ardiendo a Marivel Contreras. Por eso ella debiera convocar una asamblea para que allí las cosas se aclararan y se produjeran las rectificaciones.
JUAN LUIS EN LA JUSTICIA BORICUA
La empresaria Maritza Casiano tiene una fijación con Juan Luis Guerra. No sabemos en que circuntancias ella dejó de ser manager del artista dominicano, pero lo cierto es que lo persigue cada vez que tiene la oportunidad.
La demanda por un supuesto contrato verbal es lo que mas se parece a una bellacada, pues ella sabe que en el negocio del espectáculo no bastan las palabras.
Decir que Juan Luis no correspondió a un contrato verbal es querer burlarse de la inteligencia de Guerra y de la misma Justicia de Puerto Rico. Si al menos hubiese demostrado que nuestro artista tomó algun adelanto económico por el supuesto contrato verbal, otra hubiese sido la historia. Pero ni eso.
Lo que huele es que a la Casiano no se la ha quitado la fijacion de que ella fue del equipo de Juan Luis Guerra, y ya no lo es.