Mi Diario Digital     |     Login         Registrate

Portada Noticias Economia y Finanzas Entretenimiento Deportes Extra

    |   Avanzada

  Actualizado sábado 20 de marzo de 2010, 08:09:34 PM (EDT), Santo Domingo, República Dominicana

DESDE MEXICO

San valentinitis


Por Yurli Castro
La autora es escritora


A unas cuantas horas de celebrar el día en que los enamorados renuevan sus votos de fidelidad en su relación, me he puesto a observar la impresionante mercadotecnia que se gesta en torno a este tema.
   Utilidades
Tamaño de Texto
   Enlaces

Y es que si se trata de tener motivos para hacer gastos inútiles, las festividades en general, no son más que simples pretextos comerciales para alardear emociones que no tenemos; de modo que resulta siempre ser una actividad altamente rentable el dedicar un día de febrero al amor y a la amistad.

Estoy de acuerdo que dedicar un día a esos sentimientos inmaculados es algo muy fructífero para este mundo cada vez más violento, indiferente y apático. Pero ¿es necesaria tanta publicidad con señuelos incitándonos a consumir los más absurdos artículos llenos de corazoncitos rojos?

No quiero parecer una mujer amargada porque no es así. Disfruto enormemente del romanticismo en todas sus tonalidades y soy una soñadora sin remedio e idealista inevitable. Pero insisto, tanto complot comercial afecta mis sentidos.

Estaba el domingo en el supermercado haciendo mis tradicionales compras y descubrí con cierto espanto que el ambiente estaba infectado con un virus letal del que no se pude huir aunque se quiera y del que tampoco hay una vacuna efectiva: había epidemia de valentinitis.

Cuando me di cuenta de eso, quise correr a la puerta de salida más cercana para no ser contagiada, empujando como despavorida mi carrito atiborrado de cereales, lácteos y jabones, pero la multitud ahí congregada me impedía acelerar el paso.

Nunca antes deseé tanto, que los supermercados contaran con semáforos y carriles de alta velocidad para quienes tienen extremas urgencias de salir, como la mía. Y maldije además para mis adentros que los dichosos carritos del autoservicio no tuvieran claxon integrado.

¿Que nunca antes nadie había tenido tanta presión por salir cuanto antes de un lugar como ese? ¿Por qué no había al menos un paso a desnivel para no interrumpir mi marcha acelerada? O al menos debería haber un atajo que nos conduzca desde el departamento de hogar hasta el de lencería esquivando el de caballeros y panadería. Pero no existía nada de eso.

Hice maniobras tan diestras que estoy segura que soy una candidata digna de ganar el record Guiness al “mejor piloto doméstico que conduce entre una multitud y logra llegar hasta la caja registradora en tan sólo 106.8 segundos”.

Cuando la señorita uniformada me preguntó robotizada y sin mirarme, que si “había encontrado todo lo que necesitaba” quise gritarle que no! No había encontrado la manera de llegar al área de cobro en un tiempo inferior al conseguido y tampoco había encontrado la tradicional paz que siento al caminar lentamente entre los pasillos mirando toda la mercancía exhibida aunque no compre nada.

Pero opté por reprimir mis ganas de escupirle en la cara toda esa rabia contenida y decidí guardar silencio y contestar de la misma manera autómata y ácida que “si”. Lo que me urgía en ese momento era irme cuanto antes. La señorita fue pasando entonces cada uno de los artículos que seleccioné para comprar esa tarde, saqué el dinero de mi bolsa, pagué y me retiré lo más rápido que pude.

Pero al llegar a casa descubrí que había sido presa del terrible virus y que ahora yo era una persona más contagiada de esa enfermedad crónica. ¿Cómo lo supe? Cuando empecé a sacar las cosas que compré y vi que además de los artículos de primera necesidad, había comprado mecánicamente lencería roja con bocetos de besos bordados, una caja de chocolates adornada con listones rojos y blancos, una funda para mi celular muy romántica, un par de almohadas con tela estampada de corazones, un florero con una docena de rosas rojas, un oso de peluche que dice “te quiero” al oprimir su mano derecha, unas servilletas decoradas con corazones, paletas de caramelo macizo en forma de corazón, algunas tarjetas con frases cursis, etc. El mal ya estaba hecho. Y yo, era una víctima más que sufría de los achaques de tan fulminante mal.

ycastroc@gmail.com

ycastroc@hotmail.com



    Comentarios de los Lectores :

No hay comentarios para este articulo. Sea el primero en comentarlo.




   Más Artículos de Yuli Castro :

Libertad de expresión, Yuli Castro, domingo, 01:26 PM

Día del niño, Yuli Castro, domingo, 09:10 PM

Viacrucis, Yuli Castro, viernes, 11:32 PM

Poder Latino, Yuli Castro, domingo, 07:43 PM

Primavera, Yuli Castro, domingo, 07:40 PM

Verde, blanco y rojo, Yuli Castro, lunes, 11:25 AM

San valentinitis, Yurli Castro, domingo, 04:52 PM

Desde México, Año nuevo, Yuli Castro, domingo, 12:55 PM

 
  Las columnas  más visitadas 

Si tienes problemas, no dejes de leer esto
Juan Rafael Pacheco (Johnny)

  Las columnas  más comentadas 





Nuestro Editorial

Mercados al día

La Tasa
Dólar Compra RD$36.28
Dólar Venta RD$36.36
Euro Compra RD$49.80
Euro Venta RD$50.20
Combustibles
Gasolina P. RD$164.00
Gasolina R.  RD$154.40
Gasoil RD$130.30
Gas Propano RD$78.37

Tu Opinión

¿Quién gana las elecciones de mayo del 2010?

PLD y aliados
PRD y aliados
    

Firmas

José Tejada Gómez
Luisito Marti: un gran ejemplo

Servicios de Noticias
GCS Systems lanza servicio de pagos móviles tPago

Ricardo Rodríguez Rosa
Moño hecho y gusto adentro

Miriam Ventura
Laminita y postales de la diáspora

Eugenio Ferrand
Estocada mortal a la libertad de prensa

Wilfredo Mora
La criminalidad y la política

Mateo Aquino Febrillet
El Día Mundial del Docente

Juan Taveras Hernández
¿Hasta cuándo la indiferencia?

Germàn Santiago
Milagros y maldiciones alimentan el mito de Ernesto –Che- Guevara

Héctor Minaya
Mayoría complotados ignoraba matarían Trujillo

Manuel Nin Matos
Hombres y mujeres en este 14 de febrero

Mario Díaz
Cristina Lizardo:Firme como senadora

Yuli Castro
Libertad de expresión

Luis Pérez Casanova
Los ojos cerrados

Ramón Martínez Portorreal
Haití, situación compleja pero posible

Luis José Chávez
El Presidente y los generales retirados

Santiago Estrella
Sobre nuestro futuro

Franklin Domínguez Cruz
Anacaona, provincia 33: Constanza

Noemí Herrera
El Pasado fue Mejor.

Elvis Paredes
La tragedia haitiana

Solangie Burdiez
Hoy decido…!

Pedro Angel Martínez
Maremoto o el ridículo nacional

Felipe Mora
Males eternos en el país

Manuel Díaz Aponte
La contradicción de la política norteamericana

Juan Rafael Pacheco (Johnny)
Si tienes problemas, no dejes de leer esto

Manuel Vólquez
Los terremotos, las guerras y los siete sellos del Apocalipsis

Eugenio Martín Tavera Almánzar*
Procede la unificación de la Isla

 




Sobre Nosotros     |     Nuestro Equipo     |     Contáctenos     |     Publicidad

Mi Diario Digital     |     Login         Registrate

DiarioDigitalRD.com  © 2005 - 2006
Todos los derechos Reservados
Santo Domingo, Republica Dominicana