Milagros Sánchez desarmó su vida para armarla en otro lugar. Ella no titubeó: cogió sus muchachos y sus sueños de madre soltera, y se a fue a abrir camino a Santo Domingo con el resquemor de mi abuela que, no obstante, también tomó su espacio en el camión de Blanco y nos acompañó hasta que el Señor la llamó desde lo Alto.
Estábamos sentados en un sofá ancho, del mismo de donde lancé las primeras preguntas al ver a mi abuelo postrado en un ataúd. Los más grandecitos cargaban cachivaches y la cara de la abuela Lola era de perplejidad.
La familia de Mami nunca concibió que ella se fuera del terruño a “aventurar” con sus hijos, en una ciudad de tantas inseguridades e ilusiones cuarteadas.
Fue la primera vez que vi el mar. Edgar me aprisionaba el muslo cuando nuestro capitán, el chofer que nos conducía, pasaba los cambios de esa mole roja que cargaba la prole y los sueños de mi mamá. Se oía un bole-son cubano que jamás he podido apartar de mi memoria, en la radio de dos botones descoloridos por el roce constante.
Así llegamos. El camión cortó la calle Cambronal y al mirar para arriba, esos siete años inocentes quedaron impresionados por los edificios de tres plantas, diferentes a las casas vecinas de San Cristóbal.
En el centro de la ciudad nos instalamos en un apartamento viejo, de los años 20, que Mami consiguió gracias a gestiones de sus primas instaladas en el vecindario, cuyos consejos la sacaron de ese pueblo sin perspectivas donde “tus muchachos” no iban a poder estudiar.
Era Ciudad Nueva de los años 70 un sector acosado por las drogas y con aires revolucionarios; los hijos de Milagros Sánchez tomaron lo segundo y lo conjugaron con la pasión por la música y los libros. Y hasta el sol de hoy.
Han pasado 35 años de aquella osadía y hoy, sus primas le dan la razón, al verla encorvada frente al mar, en la puerta maltratada por el salitre donde cosecha el fruto de sus sueños y olvida las metas no cumplidas. Es como un buque portentoso que arrimó sus pasadas glorias en un puerto de la vida.
Ya Mami no es la misma y hay una marca entre sus bríos y el paso lerdo que lleva; a veces se le olvidan las cosas. La tía Blanca, con su cara empolvada, la acompaña todas las tardes, quizás como un homenaje a su osadía. Y siempre, sus expresiones cuelgan una medalla en esta mujer: “Si se queda en San Cristóbal, Milagros no echa pa´lante con esos muchachos.
http://www.elcaribe.com.do/articulo_multimedios.aspx?id=134239&guid=71A8EE9DE6F64EAE8431BAB992699715&Seccion=134
Comentarios de los Lectores : |
¡Ya lo sospechaba! Por Milagros de Féliz, Santiago, R. D. No conozco a Doña Milagros, mi Tocaya, pero ya sé que es una mujer excepcional. Conozco sólo dos de sus hijos y ambos son mis poetas favoritos, mis amigos del alma, de manera que cuando sea grande, quiero ser como ellos. Este artículo es un homenaje a la mujer dominicana y una motivación para que las que vamos detrás, sepamos que es posible lograr la admiración y el amor de nuestros hijos. ¡Felicitaciones mi Tocaya!  Una madre ejemplar Por José Bautista, santo domingo Sabes Pedro que madres como doña Milagros hay pocas en la vida.Tú hermoso artículo me recuerda a mi querida madre Lidia Mercedes Sánchez, una fuerte mulata que junto a mi padre Francisco Javier Bautista se fajaron juntos en San Víctor Abajo, Moca para darnos lo mejor, incluyendo alimentación y educación, pero lo que más me llama la atención de tú escrito es la decisión de doña Milagros de venir de San Cristóbal para la Capital, pues mi madre, admirable también aunque murió cuando yo era adolescente siempre nos decía "El mundo es de quien estudia".
Abrazos hermano Pedro.
 Admiración Por Miriam Frontera, Santo Domingo Hola Pedro!
Felicidades a ti y a tus hermanos por tener una madre ejemplar, que sin importar las barreras de ese tiempo ni las circunstancias, se lanzó para llegar a su feliz meta.
Ojalá,todos tener una madre como ella y ojalá que si a una madre de este tiempo, incluyénome a mí, se nos presentaran dificultades, podamos tomarla a ella como vivo ejemplo. Que Dios Todopoderoso la bendiga siempre y le de muchos pero muchos años a vuestro lado.
Sinceramente:
Miriam Frontera  Me conmoviste... Por Yamira Taveras, Santiago, R.D. Pedro, aunque esta historia pertenece a toda tu familia, la voy a acuñar como mia tambien, porque tiene gran similitud a mi familia y me conmovió muchísimo tu escrito y tus vivencias. Mami, tambien dejó atrás sus familiares y sus mejores amigos para seguirnos a la ciudad. Me imagino que esa es la historia de muchos dominicanos, tratando de ir siempre hacia los sueños y las metas.  Mi querido Pelin Por Carmen Nazareth Sanchez, Miami, Florida (Kendall) Yo recuerdo aquellos tiempos y los que tambien pase en San Cristobal, cuando iba de fines de semana con la tia Carmela, a encontrarme como con 15 primo para dar nuestro paseito por el parque yo la prima que venia de la capital, pero creo tener tambien por el tiempo lagunas mentales, donde quedo la Tte Amado Garcia esq. Jose Marti, frente a la Guarderia Infantil? en mis pasajes pasado, como que recuerdo esa primera parada, ubicame.. Pero con primera parada o no esos años no regresaran y han sido parte de lo mejor de nuestras vidas, sin preocupacion, sin malicias sin malda, y la abuela Lola y el abuelo Cole, la tia Olga el tio Jose, todos y Milagros tambien, todos disfrutando y gozando de nuestras ingenuidades y travesuras de muchachos, que vivan esos años y permanezcan vivos en nuestros recuerdos, recordarlos nos remontas a esos tiempos y nos cargas la baterias para seguir en la lucha por la vida, Gracias por recordarlos..que vivan nuestros recuerdos,,,  Nuestra Mamá Por Raymond Martinez, Santo Domingo Pedro. Para mi es uno de tus mejores escritos en este medio. Nosotros los hijos de Milagros Sanchez, tenemos el orgullo en los huesos de llevar su nombre como ejemplo. De vez en cuando en mi casa, conversamos sobre que hubiese sido de cada uno de nosotros sin esa mujer no hubiese sido tan valiente y por el contrario, hubiese preferido la tranquilidad de nuestro natal San Cristobal. Hoy, de seguro, estuvieramos alla, calentando colmadones y salas de juego, esperando el dia siguiente, sin futuro ni esperanzas. Bendita Maami por su osadía!!  Un escrito estremecedor Por Dra. Vanessa Cavallo, Sto. Dgo. Dna. Milagros es todo un personaje, y es tal cual la describe Pedro, y de mi parte puedo decir 
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