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  Actualizado sábado 20 de marzo de 2010, 02:30:15 PM (EDT), Santo Domingo, República Dominicana

OPINION

Las reflexiones de Mila


Por Pedro Angel Martínez
El autor es periodista


Tiene “quesiyocuantos” años descolgando los colores del arco iris y colocándolos en las tristezas de los niños de la calle. Desde un recodo del Cibao, acompañando su existencia de pinares adustos y sonrisas de vecinos, dedica sus energías vitales y parte de sus días, a pensar en cómo revertir la situación del niño o niña que asalta de repente el semáforo, con la naranja o el agua de jabón, con la semilla de cajuil o el ropero desecho de una enfermedad a cuestas.
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Mila tiene una sensibilidad tan grande como el sol y de ésta arroja sus siguientes reflexiones para mi consumo particular, no para su publicación (pero ya tengo su autorización). Quiso, con el texto, sacar de adentro y reproducir el drama de los menores de la calle.

Ahí les va:

¡Cónchole!

En el camino del servicio, he conocido grandes seres humanos. Todos, sin excepción, me han regalado alguna enseñanza. Ellos y ellas defienden sus vidas como si fuera la última pieza del ajedrez y son propietarios de un corazón de tamaño familiar, así como las pizzas. Su situación habla de supervivencia; sonríen aún en las peores situaciones de violencia, injusticia y vulnerabilidad. Estos seres humanos de esta galaxia son jóvenes a

quienes la vida les ha marcado con brújula burlona, otra forma de defender su dignidad. Son niños y jóvenes trabajadores que viven fuera de sus comunidades, hogar y escuela; mujercitas y hombrecitos olvidados por sus padres, incomprendidos por la sociedad, borrados de los presupuestos de los gobernantes y recordados sólo cuando aparecen

en nuestros semáforos, como parte del paisaje urbano.

Estos héroes y heroínas, muchos sin apellido y otros huérfanos del mundo, inician sus labores antes de salir el sol. Otros en la misma situación de riesgo en las calles, se levantan con las tiniebla de la madrugada y aún con sus músculos sin estirar, como los felinos, descargan los camiones atibados de frutos, víveres y vegetales que llegan a los mercados y plazas. En este lado del mundo donde la esperanza, la necesidad y la obligación tienen una cara diferente al mundo de los demás niños y niñas, han crecido

muchos; entre ellos, Juan, un niño-adulto ejemplar de doce años de edad, quien por justicia debiera presidir la presidencia de alguna asociación seria de jóvenes trabajadores cuyas siglas serían: ¡ASEJOTRA!.

Juan despierta primero que el alba. En las primeras horas de la madrugada descarga los camiones que vienen de Constanza y otros pueblos para vender sus cosechas en el Hospedaje. Allí está él, como Hércules, levantando y subiendo sacos hasta que la rudeza

jorobó su tierna espalda y por ende, sus alegrías. Entre el lodo, la desesperanza y la obligación de un prematuro padre de familia, termina sus labores a las seis de la mañana. Regresa a casa de Pita, su abuela, con el cansancio a cuestas, su mesada y

un medio saco de desperdicios de vegetales deshechos. Este manjar empapado de sudor infantil, junto al dinero honradamente ganado, le asegura a Juan que no faltará nada en casa, mientras Pita teje zapatitos para bebés que quizás lleguen al mundo en iguales condiciones que su nieto.

Con esa tranquilidad que sólo brinda el esfuerzo realizado, se viste de blanco como su alma para laborar como asistente de un consultorio dental. Con una tizana en el vientre y la joroba en sus espaldas, esteriliza sus tristezas, dispone de la cubeta que reboza la injusticia, procesa la impresión de sus derechos, observa el alginato y mientras mezcla la amalgama con la resina para recubrir la cavidad de sus penas, cree firmemente que algún día habrá para él y todos los que trabajan en las calles, un futuro

prometedor.

Allí labora hasta la una de la tarde. Terminadas sus tareas en ese altar odontológico, asiste a una olvidada escuela cercana, que secuestrada por el tiempo carece de retretes para descargar pesadillas. En este lugar que denuncia que allí vive el tercer mundo y que la educación no es prioridad, Juan cursa el cuarto curso de educación básica y tiene la certeza de que será dentista o quizás odontólogo para ayudar a Pita y a los ancianos que como ella, necesitan “cajas” para masticar.

Las clases finalizan a las seis. Es el toque de queda para regresar a casa. Allí descansa un poco y dormitando, ambos conversan sobre sus sueños y esperanzas, sin descuidar la tarea escolar del siguiente día que cumple a raja tablas. Juan se acuesta con las gallinas —según dicen los amigos del barrio— sabe a la perfección, que nada ni nadie detiene el intrépido paso de las pesadas horas que en complicidad con el duro trabajo e injusta

rutina, le espera cotidianamente.

Me encantan las matemáticas —dijo Juan— pero ¡cónchole! en varias ocasiones he calculado, sumado, divido o restado y el balance me arroja no más de cuatro a cinco horas de sueño para reponer mis fuerzas.

Este crucigrama humano me hace reflexionar sobre quién ha volteado la mirada para no ver a Juan: ¿yo (el burro por delante), usted, Pita, el padre irresponsable, la madre ausente, la escuela, nosotros o ustedes? Estudiemos como Juan esta tarea;

¡qué caballaíta!

Junio 1/07

Milagros de Féliz



    Comentarios de los Lectores :

Excelente!!!
Por Martina Lozada, Santo Domingo

Excelente artículo. Cómo puedo ayudar a esos niños...déjenme saber para ayudar a esa señora. Me partió el alma.


ay Pedro!!!
Por Raymond Martinez, La Capital

Ayer vi a un ninito limpiabotas a la salida de donde vivo como de 6 anos, que me voceo que le diera algo. Me acorde de este articulo y de Mila. Y en este paisito chimichurri construyendo un metro, un senor que paga miles de pesos semanales para que le arreglen el tinte!!!! Y "nuestro" presidente teorizando y la ninez desvalida. Me dan pena los ninos de esta tierra!!!!!!!! porque estan y seguiran desvalidos!!!!


cabal;lo de hiero
Por ferando, bronx

bueno amigo a ese nino hay que ponerle la faja de jack veneno ese es un heroe nacional,pero por otro lado todos esos es culpa de los gobierno que ha tenido nuestrom pais,todos esos alibaba y los 40... que hay que afusilarlo a todos sin sacar a nadie


¡Gracias Pedro!
Por Milagros de Féliz, Santiago, R. D.

Ante tanta generosidad, sólo nos resta darte nuestras humildes Gracias por hacer que un gran puñado de personas generosas se unan a opinar y abrir su corazón sobre las condiciones en que viven la niñez trabajadora en situación de calle de nuestro país. En nombre de las muchachas y muchachos de Acción Callejera de Santiago, ¡Gracias del Alma, por cedernos el privilegiado espacio de tu sagrada tarima! Muy agradecida, Mila.


Para dónde vamos?
Por Enrique Alburquerque, Salcedo

Se me encogió el corazón con esta reflexión y no me imagino un hijo mio en esta situación. Siga escribiendo sr. martínez sobre estas realidades.


Esta Mila es de CONANI?
Por José Peña, Santo Domingo

Si el Conani no ayuda a estos niños, qué es lo que entonces hacen? Y la Secretaría de TRabajo no hace nada? Es verdad, que este escrito nos pone a reflexionar. Yo me siento impotente ante esta cruel y tragica historia.


Eso es muy dura por un nino
Por Munick Shoetg, Germany

Vivi en RepDom y vi muchas ninos en los calles. El goberno ni hacer nada por ellas y las personas no lo kieren y lo mal trato. El pais es muy bonito pero no kieren sus ninos. Es muy duro eso. Eso es un crimen


a quien culpar
Por Jose elias , Santiago rep dom

si si a quien culpar , a los gobiernos, a ti , a mi .... en si todos tenemos un chin de culpa por que no tomamos rienda del asunto y solucionamos o buscamo una mejor vida para estos ninos y ninas pero lo que pasa es que el dominicano ¨JALA^pa su lao ¨ no hala... pero se que cuando termine mi estudios de lic en psicologia en un futuro proximo trabajare con estos ninos en lo que pueda...


Genial relato de un niño trabajador
Por CáIndida Paulino, República Dominicana

Este genial relato de un niño trabajador, sensibiliza al más duro de los corazones, es sencillamente muy completo, porque describe la cotidianidad psico-social-económica de un niño trabajador, escrito con gracia y mucha verdad más allá de la indignación que da verlo trabajar en las calles . Es un excelente ejemplo de lectura de reflexión que los padres, tutores centros educativos, religiosos y asociaciones juveniles deben de compartir con los niños/as y jóvenes. Que los responsables de definir las políticas públicas y tomar las decisiones presupuestarias reflexionen para que reconozcan cuales son las prioridades nacionales.


Una invitación a ser y hacer.
Por Raydiris Cruz, Santiago, República Domincana

Gracias por esta invitación a la reflexión y la acción en este tema tan serio y tan de cada día, compartido por Pedro y escrito por Doña MILA, con un estilo muy particular de mostrar el dolor envuelto en la ternura, la inocencia y la esperanza. Tenemos la oportunidad de continuar en este camino en la lucha de los Derechos de la Niñez.


Eso parte el alma
Por R. Cruz, Sosua, R. D.

Me ha tocado el alma esta historia. Me siento muy mal por no hacer nada por ellos. Escriban sobre estos temas para ver si tocamos la realidad de la vida. Gracias senor Martínez por esas reflexiones tan profundas y aleccionadoras. Siga tocando corazones.


Yo no creo en esos palomos
Por Milcíades Ramos, Los Alcarrizos

A nadie se le havia ocurrido hablar de estos muchachos de los semafaros porque saben que no vale la pena. Hablen de ellos y de los atracos que hacen, porque son unos delincuentes. No vale la pena ayudarlos porque rama que crese torcida, nunca su rama enderesa. Yo no inviertiera mis cuartos en eso. Lo que haría quizas sea darle un plato de comida pero más ná por cristianismo. Son unos malos agradecidos y siempre quieren la vida cómoda en las esquinas pidiendo.


Ayudemos ahora señores
Por Roberto Quezada, La Romana

Me da tiriquito pensar en esos muchachos. No tienen nada y son también niños igual que nuestros hijos. Este Juan es un héroe que nos enseña muchísimo porque a nuestros hijos les sobra todo y no luchan como Juan. Ayudemos ahora.


Estamos a tiempo
Por Rebecca Ramírez, Santo Domingo

No logro entender el porqué no ayudamos todos en esta problemática. Esto, queridos lectores, nos costará caro. Miremos ahora porque esos niños no nos dejarán vida. Fui asaltada por un joven de 16 añitos, la edad de mi hijo y me sentí mal porque nunca he hecho nada por estos niños desorientados y olvidados, como dice esta senora. Serán delincuentes todos y nos asaltarán en las calles y en nuestras casas si no los ayudamos ahora. Estamos a tiempo.


Excelente aporte
Por Milagros Domínguez, Santiago, Rep. Dom.

Yo conozco el universo de Mila. Ella es el punto de partida, la voz más alta que se levanta en defensa de nuestra población infantil, que se desangra por las calles de nuestra ciudad en busca de mejores oportunidades de vida. Por eso todos debemos apoyar la labor de Acción Callejera, un programa de servicios a nuestros niños, niñas y adolescentes. Huérfanos en todos los aspectos imaginables y esta institución los forma en las areas de nutrición, salud y educación y se les devuelve a la sociedad como nuestro mejor aporte: hombres y mujeres de bien.


SEQUIMOS MAL
Por jose luis santana morales, land o lakes, FLORIDA

Gracias sr pedro por cooperar para que esto lleque a todos nosotros. Lo lamentable de esta situacion es que las instituciones creada para esto, saben mas que nosotros de este problema y lo resultado de no atender este problema a tiempo, estos ninos serian, en muchos de los casos empujado por la misma sociedad, futuros delincuente. Ojala se exforzaran un poquito mas en este asunto. Y nosotros como comunidad tambien.


Las Reflexiones de Mila....
Por Arelis Camacho, Santiago, Rep. Dominicana

Les saludo a todos los que han podido leer tan interesantes reflexiones de la querida amiga Milagros, creo que fuí una de tantos que cuando ella les envió el artículo le dijo que por favor hiciera algo para que se lo publicaran. Nunca he relizado una misión de tanto sacrifio como Mila, pero me preocupa mucho la situación de nuestros niños, sobre todo, los que deambulan por las calles, ojalá y quiera Dios que las autoridades y todos nosotros como parte importante de nuestro país, empecemos a ocuparnos de ellos.


E pa'lante que vamos!
Por José Herrera, Cotui

Y así queremos echar para alante. Como país tenemos que cumplir los convenios que hemos firmado. Debemos permitirles una niñez sana a nuestros muchachos. Unicef estás ahi? o te fuiste? Dónde están las autoridades? Cómo es que el Despacho de la Primera Dama gasta tanto en lanzamientos y cosas superfluas y no ayuda a estos niños? Ella dijo cuando subió al gobierno que ayudaría a los muchachos de la calle; qué le paso? se le olvido? Después que está subía en el palo se le olvidó. No ombe, no joda usted!


Miremos y salvemos nuestros nños y niñas
Por Luisa Ma. Lister, Puerto Plata

Esta historia está tejida en la telaraña del olvido a nuestros infantes. Mila siga escribiendo estas cosas porque quizás a través de sus vivencias, el estado y la sociedad entendamos las penurias de estos niños que no tienen derecho a nada.


Juan es apenas el iceberg
Por Erick Richardson, New Jersey, U.S.A.

Cónchole que impotencia tan grande. Yo escribo cuentos y novelas. Esto es real porque la señora Mila dice que esto lo ve en su camino de servicio. Esta historia me abre muchas fuentes para escribir sobre lo que pasan los seres humanos, sobre todo los niños de mi país. Señor Pedfo, gracias por publicar esta historia que aunque triste, es conmovedora.


Que Historia más triste, es real?
Por Francia Olmedo, Santo Domingo

Dios mio, esta terrible historia me ha llegado al alma. Cuantas gracias a Dios le he dado por todo lo que tengo. Juan sería feliz a lo mejor solo con un techo seguro. Esto me tocó profundamente. Ayudemos a Juan, por favor.


Caramba Juan
Por Fabio Gutiérrez, Barahona, R. D.

Se me ocurren muchas interrogante, porqué no hay un lugar que le dé atención a estos niños? Porqué el gobierno deja de gastar en letreros y publicidad y no atiende a estos tipos de niños? Porqué la gente de la cámara de cuenta no aporta algo a estos niños?


Juan: uno de los tantos y uno de los pocos
Por Ana Féliz, Buenos Aires, Argentina

Yo también conozco a esa Mila, como también puedo dar fe de su sensibilidad y entrega para con los niños, niñas y adolescentes trabajadores. Para ella, esta parte de la población se constituye en una realidad del presente inmediato, más que en una proyección futura. O como diría alguna publicidad, para Mila “el futuro – de estos niños- es ahora”. Este Juan es uno de los tantos y uno de los pocos. Es uno de los tantos, porque como a muchos más, le ha tocado vivir como parte de esta dura realidad. Es uno de los pocos, porque pocos son los que tienen a Pita y a los que les impulsa este ímpetu de superación. Hay muchos otros Juanes allí afuera, justo detrás de la ventanilla de tu automóvil. Otros Juanes, sin embargo, no tienen esta visión optimista de la vida y viven en iguales o peores condiciones. El resto de Juanes, ya no están y se han marchado para siempre como víctimas de este violento entorno. El sueño de Mila es que algún día estos niños puedan constituirse, para la sociedad, en algo digno de atención y que dejen de se percibidos como parte del paisaje urbano. Para Mila, hace unos cuantos años era la hora –y todavía lo es- de que todos nos demos cuenta de que estos niños, niñas y adolescentes no son un problema, sino más bien, consecuencia de un problema. Para Mila, estos niños y niñas son justamente eso, niños y niñas cuya dignidad debe ser defendida en la misma manera en que todos defendemos la dignidad de los propios.


Qué barbaridad!
Por Jomayris Perelló, Madrid

Estoy de acuerdo con la sra. que escribió ese artículo: qién a volteado la mirada para no ver a este niño? Todos en República Dominicana está penosamente así. Si viviera en Dominicana, no pariera.


Exijo una explicación
Por Santiago Mejía, Santo Domingo

No sé nada de lo que se mueve en este país, pero me podrían explicar qué es lo que hace el CONANI??? Estos niños no tienen quien los ayude? Cónchole, como dice la Mila de este relato.





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